Las afectaciones, provocadas por lluvias inusuales y fuertes vientos que impactaron principalmente el norte y el centro del país, han dejado daños considerables...
- 17/10/2014 02:00
Los panameños no podían salir del asombro cuando noticieros, medios impresos, estaciones de radio y hasta las redes sociales dieron cuenta de lo que había sucedido recientemente: en un vertedero de la ciudad yacían latas de conserva y otros alimentos que no llegaban a su fecha de vencimiento. Nadie los aprovecharía, ni siquiera esas 370 mil personas que en el país, de acuerdo con cifras de la ONU y la FAO, sufren ‘inseguridad alimentaria’: pasan hambre.
La indignación llevó a un grupo de ejecutivos y empresarios de la parroquia de San Lucas, en Costa de Este, a afinar sus lápices. Era una oportunidad para apuntar un poco más allá del comedor de San Sebastián que dos veces al día alimenta a menores con la ayuda de vecinos voluntarios.
En conversaciones con representantes de la ONU y la FAO, conocieron más a fondo el papel de los bancos de alimentos, unos 2 mil 600 en todo el mundo, de los cuales 2 mil 400 operan con el mismo modelo, canalizar el uso de una buena cantidad de alimentos que de otra forma terminaría en la basura. El vecino Banco de Alimentos de Costa Rica, que está por cumplir tres años, fue el ejemplo más cercano. ‘Es más fácil aprender de alguien que está también recién empezando’, explicó Collita Denis, gerente de comunicaciones del ya inaugurado Banco de Alimentos de Panamá, tras la ceremonia que el pasado miércoles presidió monseñor José Luis Lacunza.
Tras una corta visita de representantes del ‘banco tico’ y de los organizadores panameños al vecino país, se establecieron parámetros de cooperación y un método de trabajo. Siguió entonces la labor, por parte de los organizadores de hacerse de socios fundadores, empresas o particulares capaces de ofrecer un capital semilla de 20 mil dólares para arrancar con las labores del banco.
‘Con el grupo de empresarios de San Lucas trabajan 14 socios fundadores, empresas dedicadas a la venta o distribución de alimentos, empresas que creyeron en este proyecto que busca erradicar el hambre en Panamá’, añade Denis.
CÓMO FUNCIONA
La planilla del banco de alimentos está conformada solo por cuatro personas, pero se aspira a conseguir la colaboración de toda la ciudadanía, apelando a un modelo de voluntariado para no depender del compromiso de las grandes empresas. ‘No es lo mismo regalar una lata de conserva a arremangarse la camisa y compartir el trabajo del banco con personas de otras empresas y organizaciones’, asegura.
Su labor empieza cuando se recogen los alimentos de las distribuidoras o supermercados y llegan a la bodega, son inspeccionados, clasificados y almacenados. De allí saldrán los pedidos de las organizaciones aliadas que recibirán los alimentos y que otros voluntarios organizarán y empacarán.
El banco distribuye alimentos con fecha de vencimiento inminente o empaque deteriorado a organizaciones aliadas, como asilos, orfanatos y comedores populares. A estos productos se sumarán las donaciones de cualquier empresa o particular, en principio, de alimentos secos y artículos de uso personal y limpieza. Luego se ampliará el campo de acción a productos refrigerados y en una tercera etapa, a donaciones de alimentos procesados, en gran mayoría de restaurantes y hoteles, cuyo manejo es mucho más delicado y debe hacerse inmediato.
‘Se hacen contratos con organizaciones aliadas, se verifica que el problema que resuelve esta organización es real, y que quienes se hacen cargo de ella son personas serias. Hay todo un compromiso y fiscalización, se firma un contrato que compromete a esta organización a no revender nada de lo que el banco ofrezca. No son donaciones ni subsidios. Cada una de estas organizaciones pagará un 15% de lo que costarían estos productos en el comercio’, aclara Denis. El porcentaje que se ahorre la asociación debe reinvertirse para beneficio del grupo.
Según Denis, ‘Costa Rica empezó con cuatro asociaciones y se mantuvo así por unos ocho meses. De a poco, otras se han ido sumando y actualmente cuentan con 233 organizaciones aliadas beneficiarias y unas 100 en lista de espera’.
El nuevo banco panameño, que empieza con tres asociaciones aliadas, cuenta con la merma de algunos supermercados y distribuidoras.
CÓMO APORTAR
El banco de alimentos maneja el concepto de las tres T: talento tiempo y tesoro. Las empresas pueden donar su talento, dependiendo de la naturaleza de su negocio, también pueden donar el tiempo de sus voluntarios, ya que para el funcionamiento del banco se requieren de al menos unos 20 voluntarios al día. A ‘‘tesoro” corresponden donaciones en especies o efectivo.
‘Se quiere llegar a todos con esta comunicación, el simple hecho de que comas tu comida completa, que no te sirvas lo que no vas a comer o que compartas tu porción, ya es ganancia. La idea es cambiar de mentalidad. No tienes que buscar cambiar a todo el mundo, solo debes cambiar tú y si cada uno de nosotros lo hace, estaremos logrando mucho’, asegura Denis.
‘El hambre no tiene raza, rostro, tolda política ni religión. Nos llega a todos y todos podemos ayudar’, anima Denis. ‘Con hambre -apunta- no se puede estudiar ni trabajar; por hambre hay quienes se prostituyen o terminan involucrados en pandillas. Hay que hacer algo por la gente que tiene hambre’.
El Banco de Alimentos de Panamá forma parte de The Global Food Banking Network, con sede en Chicago.