Detrás de la caída—la burbuja de las materias primas

  • 30/08/2015 02:00
Tal como The Economist nos lo recuerda, los precios de las materias primas responden a diversas influencias.

WASHINGTON- Primero fue la burbuja de las punto.com, después la burbuja de la vivienda. Ahora viene la burbuja de las materias primas. No comprendemos plenamente el tumulto actual en el mercado de valores, pero sí sabemos que fue impulsado, al menos en parte, por los precios de las materias primas. Su colapso preocupa a los mercados de valores mundiales, por temor a un crecimiento económico más lento y a pérdidas financieras grandes.

Todas las burbujas comparten características similares. Se produce una demanda fuerte y entusiasta de algunos objetos (ya sea acciones, viviendas, petróleo o tulipanes). La demanda alta eleva los precios, lo que inspira más demanda. Los precios alcanzan, finalmente, niveles insostenibles, de manera que cuando los gastos disminuyen, la burbuja se revienta. Las materias primas están siguiendo, ahora, ese camino conocido.

Tal como The Economist nos lo recuerda, los precios de las materias primas responden a diversas influencias. El tiempo afecta las cosechas; la tecnología (es decir ‘fracking') afecta la recuperación del petróleo. Aún así, a pesar de esas variaciones, los precios de muchas materias primas—no sólo del petróleo—siguieron trayectorias aproximadamente similares en años recientes. Cayeron abruptamente, según las cifras del Fondo Monetario Internacional.

He aquí caídas de cinco materias primas desde 2012 hasta julio de 2015: el petróleo, bajó un 48%; el mineral de hierro, un 60%; el cobre, un 31%; el aceite de palma, un 39%; y el trigo, un 37%. Muchos precios de materias primas continuaron cayendo.

La burbuja se formó por la esperanza de que el rápido crecimiento económico de China alimentara un apetito siempre creciente por las materias primas, expresa el economista John Mothersole, de la empresa consultora IHS Global Insight. La demanda y los precios permanecerían altos indefinidamente.

Aunque los precios cayeron después de la crisis financiera 2008-9, el enorme paquete de ‘estímulo' de China —cuya intención era contrarrestar el golpe de la crisis— volvió a elevarlos, dice Mothersole. La demanda de China pareció destinada a permanecer fuerte, a medida que el crecimiento económico se estabilizara a un nivel más alto.

Pero no lo hizo. En 2010, la economía de China creció un 10%; el FMI espera un 6.8% en 2015 y un 6.3% en 2016. Otros economistas piensan que el crecimiento podría ser más bajo. Como resultado, gran parte de la capacidad de producción agregada—en minas por ejemplo—para proveer a China no es necesaria. ‘Hay una nueva época de materias primas', dice el economista Rabah Arezki, director de investigaciones de materias primas del FMI. ‘Todo el mundo se apresuró a invertir. Ahora deben ajustarse a un nuevo nivel más bajo de demanda'.

Las economías en muchos países de mercados emergentes sufrieron en consecuencia. ‘En Indonesia, el carbón que en una época estaba destinado a China se apila en el puerto,' informa el Wall Street Journal. ‘En Sudáfrica, las minas que alimentaron la voraz demanda de metales de China están despidiendo a los trabajadores'.

Los mercados de valores en naciones de exportación de materias primas también cayeron. Desde septiembre del año pasado al 24 de agosto, los precios de las acciones bajaron un 28% en Brasil (exportaciones: metal de hierro, soya, azúcar), un 21% en Indonesia (carbón, petróleo, caucho), y 9% en Sudáfrica (oro, carbón, metal de hierro).

Lo que está teniendo lugar es un viraje profundo en la economía global, dice el economista Hung Tran, del Institute of International Finance. Se tenía la esperanza de que el rápido crecimiento económico de los países de mercados emergentes y en desarrollo—que representan alrededor de la mitad de la producción global—sostuvieran una vibrante economía mundial. Pero esa esperanza se está desvaneciendo.

Hace cinco años, dice Tran, la brecha esperada en el crecimiento económico entre las economías de mercados emergentes y las avanzadas como Estados Unidos, Japón y los países europeos era de un 5.5%.

(Si las economías avanzadas crecían un 2% anualmente, las de los países de mercados emergentes crecían un 7.5%). Ahora la brecha es de un 2 o menos por ciento, dice. Por supuesto, no todos los reveses reflejan precios débiles de las materias primas. Un ejemplo: la economía de Brasil sufrió de un creciente escándalo que involucraba a Petrobras, la empresa nacional de petróleo.

El debilitamiento del mercado de valores refleja esta verdad mayor: el futuro crecimiento económico se está rebajando porque el auge de las materias primas artificialmente (y temporariamente) aumentó el crecimiento económico pasado. Un optimismo excesivo sobre China hizo que se realizaran inversiones innecesarias. Será más difícil que los exportadores de materias primas generen puestos de trabajo para sus trabajadores. Hay otros peligros. El más obvio es que los precios bajos causen incumplimientos de pagos de préstamos o quiebras de los productores de materias primas, que debiliten las instituciones financieras.

La caída de las materias primas expuso estos problemas, no los resolvió. Pero a diferencia de las burbujas de la vivienda y de las punto-com, cuyos efectos fueron más que nada negativos, la caída de las materias primas tiene una consecuencia positiva: los precios más bajos—especialmente los precios más bajos de la gasolina—pueden fortalecer los gastos del consumidor. Ése es uno de los motivos por los que los economistas no pronostican una recesión en Estados Unidos en un futuro cercano. ‘La recuperación de Estados Unidos parece basarse internamente en gastos en la vivienda y del consumidor,' dice el economista Tran.

Aún así, ese optimismo viene con una advertencia. Si los precios actuales bajos de las materias primas reflejan un excedente de la capacidad de producción—siendo quizás el petróleo un ejemplo—el excedente deberá ser gradualmente eliminado. Pero si los precios bajos reflejan también una demanda débil, entonces la economía quizás esté más débil de lo que se piensa.

THE WASHINGTON POST

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La burbuja se formó por la esperanza de que el rápido crecimiento económico de China alimentara un apetito siempre creciente por las materias primas.

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El futuro crecimiento económico se está rebajando porque el auge de las materias primas artificialmente aumentó el crecimiento económico pasado.

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