CCIAP: 47% de los hogares panameños comió menos de tres veces al día por falta de dinero

  • 23/09/2026 00:00

La falta de dinero para comer refleja las brechas de ingresos y empleo: 83% considera difícil encontrar trabajo y 47% de los trabajadores dice que su salario no cubre sus necesidades básicas, mientras la informalidad alcanza al 47.1% del empleo no agrícola, según el IX Informe de Calidad de Vida de Panamá, ¡Cuéntame!, de Gallup de Panamá para la CCIAP

La falta de ingresos está teniendo un impacto directo en la alimentación de los hogares panameños. El 47% de las familias afirmó que durante el último mes comió menos de tres veces al día por falta de dinero para comprar alimentos, según el Estudio de Percepción Ciudadana sobre Calidad de Vida presentado por la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá (CCIAP) y los aliados del observatorio Panamá, ¡Cuéntame!

La situación se agudiza entre los hogares de menor nivel socioeconómico, donde el porcentaje asciende al 51%, frente al 21% entre los hogares de nivel socioeconómico alto. En las comarcas indígenas alcanza el 74%, mientras que fuera del área metropolitana llega al 53%, frente al 42% dentro de esta zona.

El resultado expone una de las principales brechas sociales identificadas en el IX Informe de Calidad de Vida: el acceso a una alimentación adecuada está estrechamente relacionado con las condiciones de ingreso, empleo y territorio.

La percepción sobre el mercado laboral refuerza este escenario. El 83% de los panameños considera difícil encontrar trabajo en el país. La percepción alcanza el 85% entre las mujeres y el 84% entre los panameños de nacimiento, mientras que entre los extranjeros se ubica en 58%.

La mayor proporción se registra en Darién, con 95%, mientras que entre los hogares de nivel socioeconómico alto el indicador baja a 71%. Entre quienes tienen empleo, además, el 44% se declara insatisfecho con su situación laboral y el 47% afirma que su salario no le alcanza para cubrir sus necesidades básicas.

A esta percepción se suma la estructura del mercado laboral. En 2025, la informalidad alcanzó al 47.1% de la población ocupada no agrícola, equivalente a 784,990 personas. El informe advierte que esta condición limita el acceso a la seguridad social, la estabilidad y la protección laboral.

El problema también alcanza con mayor intensidad a los jóvenes. El 15.1% de las personas entre 15 y 24 años no estudiaba, no trabajaba ni recibía capacitación en 2025, proporción que aumentaba a 18.8% entre las mujeres.

Menos alimentos y menos capacidad de ahorro

La dificultad para cubrir las necesidades básicas aparece acompañada de un deterioro de las expectativas económicas de los hogares. El 38% de los encuestados afirmó que su situación económica empeoró durante el último año, mientras que el 68% considera que no podrá ahorrar durante los próximos doce meses.

Los datos de alimentación muestran, además, una marcada diferencia territorial y socioeconómica. Mientras el 74% de los hogares de las comarcas indígenas reportó haber comido menos de tres veces al día por falta de dinero, el indicador fue de 53% fuera del área metropolitana y de 42% dentro de ella. También existe una brecha según nacionalidad: el problema fue reportado por el 48% de los panameños frente al 18% de los extranjeros.

En conjunto, los resultados sugieren que las dificultades para acceder a alimentos no pueden analizarse de manera aislada de las condiciones del empleo y los ingresos. La elevada informalidad, la dificultad percibida para encontrar trabajo y los salarios insuficientes forman parte del mismo escenario de vulnerabilidad económica que enfrentan numerosos hogares.

Brechas persisten

El IX Informe de Calidad de Vida, cuyos datos objetivos corresponden al período 2023-2025, identifica avances en áreas como longevidad, inclusión financiera y protección de los ecosistemas marinos, pero mantiene la alerta sobre las brechas estructurales en pobreza, desigualdad, empleo, educación y servicios básicos. “Hoy no venimos a presentar un informe más. Venimos a poner evidencia sobre la mesa”, afirmó el presidente de la CCIAP, Aurelio Barría Pino.

Se trata, explicó, de “evidencia para entender dónde estamos, qué está funcionando y, sobre todo, dónde Panamá no puede seguir aceptando los mismos resultados”.

El informe da seguimiento a indicadores objetivos vinculados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y las metas nacionales hacia 2030. El análisis se organiza en dos grandes esferas: el Activo de las Personas, que incluye educación, salud, empleo, seguridad ciudadana e inclusión financiera, y el Hábitat Urbano, que comprende vivienda y servicios públicos, medio ambiente, movilidad urbana y espacios públicos.

Pobreza y desigualdad

Panamá atraviesa una transición demográfica caracterizada por una reducción del crecimiento poblacional y un acelerado envejecimiento. El Censo 2023 registró 4,064,780 habitantes y la tasa de crecimiento poblacional pasó de 2.6% en 1990 a 1.2% en 2023, con proyecciones de continuar descendiendo hacia 2050.

La población de 60 años o más pasó de representar 7% en 1980 a 14% en 2023 y podría alcanzar 24% en 2050. La esperanza de vida llegó a 80 años en 2025, mientras que el 61% de la población se encuentra en edad de trabajar.

Aunque las tasas de pobreza registraron una leve disminución, la desigualdad permanece elevada. El coeficiente de Gini se ubicó en 0.50 en 2024. El 10% más rico concentra el 39% de los ingresos, frente al 1.1% del 10% más pobre.

Educación y salud

En educación, el informe identifica problemas de acceso, infraestructura y financiamiento. En 2024, 139,913 menores quedaron excluidos de las aulas, de los cuales 66,896 correspondían a jóvenes de educación media. Además, el 31.4% de los niños de 0 a 3 años no recibía atención temprana.

En salud, la mortalidad por enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes y afecciones respiratorias aumentó de 252.7 a 287.9 por cada 100 mil habitantes entre 2015 y 2024.

La mortalidad materna alcanzó 51.9 por cada 100 mil nacimientos en 2024, por encima de la meta de 32.5 establecida para 2030. En las áreas rurales, la atención especializada de partos se redujo al 84%.

Los suicidios llegaron a una tasa de 3.5 por cada 100 mil habitantes. Entre los hombres, la tasa fue de 6.2, casi ocho veces la registrada entre las mujeres, por lo que 9 de cada 10 suicidios ocurren en varones.

Como aspecto positivo, la fecundidad adolescente disminuyó 48% entre 2015 y 2024. Sin embargo, el gasto público en salud representa 3.0% del PIB, la mitad del 6% recomendado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Inclusión financiera mejora

Uno de los avances identificados por el estudio corresponde a la inclusión financiera. El acceso a cuentas financieras entre adultos de 15 años o más aumentó de 45% a 64.1% durante el período analizado. También creció el uso de pagos digitales, de 36.4% a 52.1%, mientras que el porcentaje de personas que mantiene ahorros en instituciones financieras aumentó de 15.1% a 32.9%.

El informe considera estos avances una oportunidad para ampliar el acceso al crédito formal y contribuir al cierre de brechas, incluida la de género.

Vivienda y servicios

En vivienda, el déficit habitacional nacional se redujo a 8.5% en 2025, equivalente a unas 112,715 viviendas. Sin embargo, al incorporar las carencias relacionadas con agua potable, saneamiento y electricidad, el déficit habitacional ampliado alcanza 24.3%, aproximadamente 322,755 viviendas.

Las mayores carencias se concentran en las comarcas indígenas y en territorios con mayores rezagos socioeconómicos.

Para el coordinador del Observatorio Panamá, ¡cuéntame!, Renán Arjona, los indicadores muestran que los problemas sociales están conectados y no pueden abordarse de manera aislada. “Panamá no enfrenta un solo problema de calidad de vida, sino un conjunto de desafíos que se refuerzan mutuamente: pobreza, desigualdad territorial, exclusión educativa, informalidad laboral, brechas en salud, inseguridad, carencias habitacionales, congestión urbana y riesgos ambientales. El reto no es solo crecer económicamente, sino convertir ese crecimiento en oportunidades, capacidades y bienestar sostenible para toda la población, cerrando las brechas territoriales”, dijo.

La encuesta incluyó 1,238 entrevistas a nivel nacional, en las 10 provincias y la comarca Ngäbe Buglé, entre el 12 de agosto y el 1 de septiembre de 2026. La muestra, que incluyó personas mayores de 18 años, panameñas y residentes extranjeros, da seguimiento a indicadores de calidad de vida vinculados con los ODS y la Agenda 2030.

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