Cobre refuerza el peso de la minería en la economía de República Dominicana

  • 26/01/2026 00:00
El cobre se consolida como mineral estratégico en República Dominicana, impulsando divisas, atracción de capital extranjero y nuevas oportunidades de exploración

El cobre se consolida como un activo estratégico dentro del sector minero de la República Dominicana, en un momento en que la transición energética y la electrificación global están redefiniendo la demanda por minerales críticos. Aunque el oro y la plata siguen dominando el valor de las exportaciones mineras, el cobre refuerza la diversificación productiva del país y su perfil como destino de inversión en industrias extractivas.

Datos de la Dirección General de Minería (DGM), dependencia del Ministerio de Energía y Minas, muestran que la producción de cobre entre 2010 y 2022 se mantuvo relativamente estable, con volúmenes que oscilaron entre 10,015 y 11,777 toneladas métricas. El promedio fue de 10,031 toneladas métricas entre 2010 y 2016, y de 6,096.74 toneladas métricas entre 2017 y 2022, en operaciones orientadas principalmente a los mercados internacionales.

En 2022, las exportaciones de cobre alcanzaron un valor de $39.8 millones, posicionándolo entre los minerales metálicos que contribuyen al ingreso de divisas, junto con el oro, el ferroníquel, la plata y el zinc.

Producción industrial y huella exportadora

El principal productor de cobre del país es la Corporación Minera Dominicana (Cormidom), operadora de la mina Cerro de Maimón, en Bonao, la primera mina subterránea de la República Dominicana. Esta operación produce concentrados de cobre y zinc, que se exportan principalmente a Asia y Europa, reforzando la integración del país en las cadenas globales de suministro de minerales.

El cobre también se extrae como subproducto en la mina Pueblo Viejo Dominicana Corporation, ubicada en la provincia Sánchez Ramírez, una de las mayores operaciones auríferas del Caribe. En conjunto, estos proyectos anclan la producción de cobre dentro de un ecosistema minero más amplio, caracterizado por escala, orientación exportadora e infraestructura consolidada.

Más allá de las operaciones actuales, la DGM reporta la existencia de proyectos de exploración con potencial cuprífero, entre ellos los desarrollados por Unigold Resources en la región Dajabón–Elías Piña y el proyecto Romero, de GoldQuest, en la provincia de San Juan.

“Proyectos como Pueblo Viejo, Romero, Candelones y Cormidom representan una oportunidad para ampliar la base productiva del sector, fortalecer el encadenamiento económico regional y proyectar una minería moderna, regulada y alineada con los objetivos de desarrollo nacional”, subrayó la DGM en un comunicado del 16 enero.

Aporte fiscal y relevancia macroeconómica

La importancia económica del cobre trasciende su valor directo de exportación. La DGM señala que los ingresos generados por la actividad minera —en particular por la producción de aluminio y cobre— han respaldado la ejecución del Presupuesto General del Estado, contribuyendo al financiamiento de inversiones públicas en infraestructura, salud y educación.

Este vínculo fiscal refuerza el papel de la minería como un sector estabilizador dentro de la economía dominicana, especialmente en contextos de volatilidad externa.

La historia del cobre se desarrolla en el marco de un auge más amplio del sector minero. En 2025, la República Dominicana registró el mayor valor de exportaciones mineras de su historia, superando los $2,590 millones, lo que representa un incremento de 52 % frente a los $1,712.7 millones de 2024, según datos del Banco Central.

La minería concentró más del 40 % del valor total exportado, impulsada por precios internacionales favorables y una producción sostenida de oro, plata y cobre, de acuerdo con el ministro de Energía y Minas, Joel Santos, quien destacó el aporte decisivo del sector a la generación de divisas, el empleo y la inversión.

En materia de inversión, la minería captó más de $556.3 millones en Inversión Extranjera Directa (IED) entre enero y septiembre de 2025, equivalente a aproximadamente el 14 % del total de la IED recibida por el país en ese período.

“Este liderazgo (de las IED) responde al desempeño sostenido de productos como el oro, la plata y el cobre, que concentran una parte significativa del valor exportado y aportan de manera decisiva a la generación de divisas, el empleo y la inversión”, señaló Santos.

El ministro sostuvo que en conjunto con los proyectos energéticos, el sector minero absorbió cerca del 40 % de toda la IED, reflejando la confianza de los inversionistas en las industrias extractivas y energéticas.

La minería aportó cerca de un 2 % del Producto Interno Bruto (PIB) en 2025, y las proyecciones oficiales apuntan a un crecimiento sostenido en la producción y las exportaciones en 2026, respaldado por nuevas inversiones y por la identificación de minerales estratégicos como el cobre, el zinc y las tierras raras.

Contexto regional: América Latina y la carrera por el cobre

La producción de cobre es clave para la economía global y la transición energética. Como el tercer metal más utilizado en el mundo, es fundamental para las tecnologías limpias, la infraestructura, el transporte y las telecomunicaciones, además de impulsar el empleo, el crecimiento económico y la inversión en los países productores.

Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el 39 % de las reservas mundiales de cobre se encuentran en América Latina, con Chile y Perú como los principales productores globales.

Los datos de la CEPAL indican que América Latina concentró el 43.8 % de la producción mundial de cobre de mina en 2020 (9.21 millones de toneladas), frente al 24.1 % registrado en 1990 (2.24 millones de toneladas). Aunque los grandes productores dominan el mercado, países como México, Ecuador, Argentina, Brasil, Colombia, y la República Dominicana se integran cada vez más a los circuitos de exploración y producción, reflejando el papel central del cobre en la electrificación, las energías renovables y la infraestructura digital.

Para el consultor y analista dominicano René Quevedo, la minería desempeña un rol estructural en el posicionamiento del país como un imán para el capital extranjero. A su juicio, la República Dominicana es “un ejemplo claro de cómo un país puede impulsar múltiples actividades económicas para generar riqueza, atraer inversión y crear empleos dignos”.

Entre 2022 y 2025, el país se consolidó como el principal destino de Inversión Extranjera Directa en Centroamérica y el Caribe, atrayendo entre $4,000 millones y $5,000 millones en 2025, con flujos concentrados en turismo, zonas francas, manufactura, minería y energías renovables.

Según Quevedo, este dinamismo inversor se tradujo en la creación de 381,000 nuevos empleos entre abril de 2023 y septiembre de 2025, así como en un incremento de 7.9 % en las recaudaciones fiscales en 2025 en comparación con 2024, reforzando el vínculo entre inversión, empleo y desempeño fiscal.

Perspectivas para 2026, tierras raras y soberanía sobre los recursos

De cara a 2026, las autoridades dominicanas proyectan un panorama favorable para el sector minero, apoyado en los sólidos resultados obtenidos en 2025 y en expectativas positivas en materia de inversión, exportación y exploración, de acuerdo con datos de la DGM. Las proyecciones oficiales anticipan un aumento sostenido en los niveles de producción y exportación, acompañado de nuevas inversiones orientadas tanto a la expansión de operaciones existentes como al desarrollo de nuevos proyectos.

En este contexto, la DGM destacó los avances en exploración minera, particularmente en la identificación de nuevos recursos estratégicos como el cobre, el zinc y las tierras raras, en línea con la tendencia global hacia minerales críticos vinculados a la transición energética, la electrificación y la innovación tecnológica. El interés por diversificar la actividad más allá de los minerales tradicionales refuerza el posicionamiento del país dentro de las cadenas regionales de valor de la minería moderna.

Sobre la dimensión estratégica de los recursos naturales, en un foro de la Cámara de Comercio e Industrias de Panamá (CCIAP), realizado a finales del 2025, el director general de Minería, Rolando Muñoz Mejía, subrayó que todas las naciones tienen el derecho y el deber de saber qué recursos poseen y de evaluarlos, al tratarse de una decisión de política de Estado. En ese sentido, afirmó que cuando se decide explotar un recurso mineral, los beneficios deben traducirse en una estructura de desarrollo económico que se convierta en desarrollo humano, con impacto directo en las comunidades y regiones donde se realizan las operaciones.

Muñoz enfatizó que la minería, gestionada bajo estándares técnicos, ambientales y sociales adecuados, no solo aporta al crecimiento económico, sino que constituye un factor clave para la sostenibilidad, la innovación y la seguridad energética, en un escenario global donde los minerales estratégicos —incluidas las tierras raras— adquieren un peso creciente en la competitividad de los países.

Un metal estratégico en una economía global en transformación

En un contexto global marcado por la descarbonización, la electrificación y el avance tecnológico, la relevancia del cobre continúa en ascenso. En la República Dominicana, una producción estable, la integración exportadora y la actividad exploratoria posicionan a este metal como un componente estratégico de un sector minero diversificado y atractivo para la inversión responsable.

Aunque no es un productor de gran escala a nivel mundial, el cobre dominicano contribuye a la estabilidad económica, la capacidad fiscal y las cadenas regionales de suministro, confirmando que los productores medianos ganan protagonismo en un escenario global definido por la competencia por minerales críticos y las presiones de la transición energética.

Joel Santos,
Ministro de Energía y Minas de REpública Dominicana
Este liderazgo (de las IED) responde al desempeño sostenido de productos como el oro, la plata y el cobre, que concentran una parte significativa del valor exportado y aportan de manera decisiva a la generación de divisas, el empleo y la inversión”,
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