Confrontación geoeconómica, el principal riesgo global para 2026

  • 15/01/2026 00:00
Las tensiones económicas entre Estados superan al conflicto armado como la principal amenaza inmediata, en un escenario global marcado por incertidumbre, proteccionismo y debilitamiento del multilateralismo

La confrontación geoeconómica emerge como el riesgo global con mayor probabilidad de desencadenar una crisis significativa en 2026, de acuerdo con el Informe sobre Riesgos Globales 2026 del Foro Económico Mundial, elaborado a partir de una encuesta anual a más de 1,300 líderes mundiales y 11,000 líderes empresariales.

El informe advierte que las crecientes tensiones económicas entre países, reflejadas en disputas comerciales, restricciones a la inversión, interrupciones en las cadenas de suministro y competencia por el acceso a recursos naturales, se han convertido en la principal preocupación global a corto plazo, desplazando al conflicto armado entre Estados.

“Aunque nos estemos acostumbrando a los aranceles, existe el riesgo de que la confrontación geoeconómica se convierta en una guerra económica a gran escala —con bloqueos portuarios, restricciones a la exportación de productos clave, cancelación de contratos y controles de capital—, con consecuencias globales sistémicas, deliberadas y de gran alcance, lo que aumenta la fragilidad de los Estados”, advierte.

El Foro también subraya un claro retroceso del multilateralismo, marcado por una disminución de la confianza, la transparencia y el respeto al Estado de derecho, junto con un aumento del proteccionismo. “El futuro no es un camino único y fijo, sino un abanico de decisiones que tomamos hoy como comunidad global”, señala el informe elaborado con la colaboración de Marsh y Zurich Insurance Group.

En este contexto, la incertidumbre se consolida como el rasgo dominante del escenario internacional. Una parte significativa de los expertos anticipa un panorama “turbulento” o “tormentoso” en el corto y mediano plazo, mientras que solo una minoría espera un entorno estable.

Junto a la confrontación geoeconómica, el informe identifica otros riesgos relevantes para 2026, como el clima extremo, la polarización social y la desinformación, que refuerzan un escenario de elevada volatilidad política, social y económica. A estos se suman preocupaciones económicas como una posible recesión, la inflación y la erosión de los derechos humanos y las libertades cívicas.

A más largo plazo, el Foro advierte que los riesgos ambientales continúan siendo los más severos, con los efectos adversos del cambio climático como amenaza estructural para la estabilidad global. No obstante, la confrontación geoeconómica mantiene un papel central como catalizador de crisis al interactuar con riesgos tecnológicos, sociales y políticos.

Desde una perspectiva regional, Gerardo Herrera, director de Marsh Advisory para Latinoamérica y el Caribe, subrayó que, “en un contexto global marcado por crecientes brechas de desigualdad y tensiones geoeconómicas cada vez más agudas, donde la cooperación internacional se ve desafiada por incertidumbres que amenazan la vigencia del multilateralismo, América Latina enfrenta el reto urgente de diseñar estrategias propias que impulsen un desarrollo sostenible y equitativo”.

Herrera añadió que este desafío implica “fomentar un crecimiento inclusivo que reduzca las desigualdades estructurales, fortalecer la resiliencia frente a los impactos climáticos y acelerar la adopción y desarrollo de nuevas tecnologías como motor de innovación”, advirtiendo que estos avances no deben convertirse en nuevos focos de competencia estratégica ni profundizar la fragmentación económica y la polarización política.

Gerardo Herrera,
Director de Marsh Advisory para Latinoamérica y el Caribe
En un contexto global marcado por crecientes brechas de desigualdad y tensiones geoeconómicas cada vez más agudas, donde la cooperación internacional se ve desafiada por incertidumbres que amenazan la vigencia del multilateralismo, América Latina enfrenta el reto urgente de diseñar estrategias propias que impulsen un desarrollo sostenible y equitativo”
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