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- 09/06/2020 08:16
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Agrega La Estrella en Google ↗️El consumo mundial de pescado aumentó a 20.5 kg per cápita por año y se espera siga creciendo en la próxima década, poniendo de relieve su papel fundamental en la seguridad alimentaria y nutricional global.
Sin embargo, el desarrollo sostenible de la acuicultura y la ordenación eficaz de la pesca son clave para mantener la tendencia.
El dato se desprende del nuevo informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), “El estado mundial de la pesca y la acuicultura (SOFIA, por sus siglas en inglés).
Se estima que la producción total de pescado aumentará a 204 millones de toneladas en 2030 -15% más que en 2018-, y la cuota de la acuicultura crecerá desde el 46% actual.
Este crecimiento es cerca de la mitad del aumento registrado en la pasada década, y se traduce en un consumo anual de pescado que se prevé alcance los 21.5 kg per cápita en 2030.
"El pescado y los productos pesqueros no sólo están considerados entre los alimentos más saludables del planeta, sino también entre aquellos con menor impacto en el medio ambiente natural", aseguró en el informe del estudio el director general de la FAO, QU Dongyu.
Subrayó que hay que darles un papel más destacado en las estrategias de seguridad alimentaria y nutrición a todos los niveles.
Dongyu recordó también que el SOFIA aporta cada vez más evidencias de que, si bien la ordenación eficaz de la pesca permite reforzar o recomponer las poblaciones de peces, el hecho de no implementar estas medidas pone en peligro su contribución a la seguridad alimentaria y los medios de subsistencia.
El estudio advirtió que alrededor del 34.2% de las poblaciones de peces se pescan actualmente a niveles más allá de la sostenibilidad biológica.
Para el organismo, se trata de un porcentaje demasiado elevado y que no está mejorando a nivel mundial, aunque alivia saber que el 78.7% de todo el pescado desembarcado procede de poblaciones biológicamente sostenibles.
Además, las tendencias de sostenibilidad de muchas de las principales especies están mejorando.
Las capturas de todas las especies de atún alcanzaron su nivel más alto, alrededor de 7.9 millones de toneladas en 2018, y dos tercios de esas poblaciones se pescan ahora a niveles biológicamente sostenibles, lo que supone un notable aumento de 10 puntos porcentuales en sólo dos años.
Ello confirma la ordenación intensiva de la pesca en un sector caracterizado por un producto básico de gran valor y el importante exceso de capacidad en algunas flotas.
"Esta mejora, fruto de la contribución de muchas partes interesadas, atestigua la importancia de una ordenación activa para alcanzar y mantener la sostenibilidad biológica, y sirve para subrayar la urgencia de replicar estos enfoques en las pesquerías y regiones donde los sistemas de ordenación son precarios", señaló el director del Departamento de Pesca y Acuicultura de la FAO, Manuel Barange.
"No sorprende observar que la sostenibilidad resulta particularmente compleja en lugares que se ven afectados por el hambre, la pobreza y los conflictos, pero no hay alternativa a las soluciones sostenibles", añadió.
El estudio de SOFIA se basa en información anterior a la COVID-19, cuyos datos de referencia que proporciona están ya ayudando a la FAO a responder con soluciones técnicas e intervenciones específicas para la pesca y la agricultura, que según el Director General es uno de los sectores más afectados por la pandemia.
La actividad pesquera mundial puede haber disminuido en alrededor del 6.5% como resultado de las restricciones y la escasez de mano de obra resultante de la emergencia sanitaria, según un anexo del Sofía que publica también la FAO.
Indicó que la interrupción del transporte internacional ha afectado sobre todo a la exportación de productos acuícolas, mientras que el fuerte descenso del turismo y el cierre de restaurantes han perjudicado de forma drástica a los canales de distribución de muchos tipos de pescado, aunque las ventas al por menor se han mantenido estables o han aumentado en el caso del pescado congelado, enlatado, marinado y ahumado con mayor capacidad de conservación.
Estimó que en algunas zonas del Mediterráneo y del Mar Negro, más del 90% de los pescadores en pequeña escala se han visto obligados a dejar de pescar debido a la incapacidad de vender sus capturas, a menudo agravada por la caída de los precios.
Precisó que los mercados de insumos, las dificultades de contar con mano de obra migrante y los riesgos relacionados con mercados de productos frescos abarrotados repercuten en la producción y el consumo de pescado, y las cadenas de suministro informales están sometidas a una mayor tensión debido a la ausencia de relaciones contractuales y cadenas de frío bien establecidas.
La FAO se ha centrado principalmente en apoyar, reanudar y fortalecer las cadenas de suministro y los medios de vida del sector, con atención prioritaria a los grupos y regiones más vulnerables.
El informe SOFIA contiene, además, una gran cantidad de datos sobre la pesca organizados por especies, regiones y si se capturan en estado silvestre o en piscifactoría.
Se estima que la producción mundial de pescado ha alcanzado unos 179 millones de toneladas en 2018, con un valor total de primera venta estimado en $401,000 millones. Los productos de la acuicultura representaron el 46% de la producción total y el 52% del pescado para consumo humano. China es, con diferencia, el mayor productor, gracias a su industria acuícola muy desarrollada, que ha producido desde 1991 más alimentos de piscifactoría que el resto del mundo en su conjunto.
Según las previsiones del SOFIA, la acuicultura continuará su expansión -aunque a un ritmo más lento-, y el pescado de piscifactoría tendrá una participación creciente en el consumo y el comercio durante la próxima década.
Se prevé que la producción acuícola crezca un 48% en África, contribuyendo a mitigar la reducción prevista del consumo de pescado per cápita en el continente, debida al crecimiento demográfico.