Fuentes de riesgo: Comercio, contagio e inmovilismo político

  • 01/11/2015 01:00
Nuestro supuesto de base es que prosiga la recuperación económica en las economías avanzadas, mientras que China y otros ME se estabilizan

La significativa volatilidad y, en algunos casos, las bajadas de los mercados de renta variable registradas en las últimas semanas suscitan dudas sobre nuestras relativamente benignas perspectivas económicas.. Lo mismo sucede con el repentino cambio hacia la cautela protagonizado por la Reserva Federal estadounidense. Por tanto, resulta útil considerar dónde se encuentran los riesgos para nuestro supuesto principal.

Los vínculos limitados del ME-MD. La mayoría de los indicadores económicos de los grandes mercados desarrollados (MD) siguen apuntando a una expansión. En la mayor parte de los mercados emergentes (ME), sus lecturas son mucho peores. Además, el debilitamiento de los ME se autoalimenta, ya que el comercio entre los ME se ha reducido, tras años de expansión: la deceleración de la demanda de materias primas por parte de China ha debilitado a los ME exportadores de estas materias, que a su vez han reducido su demanda de productos manufacturados. Puesto que las divisas de muchos ME, sobre todo los latinoamericanos, se han debilitado marcadamente, su demanda de importaciones podría caer aún más.

Los vínculos comerciales directos entre los MD y los ME son menos estrechos, con la notable excepción de los exportadores de materias primas, como Australia. Así mismo, los efectos inter- países —como la filtración de la debilidad de Australia hacia otros MD— podrían no dejarse ver aún en el sistema. Por otro lado, los multiplicadores de las variaciones en las exportaciones se sabe que son bastante fuertes. En último lugar, puesto que los beneficios de las empresas mundiales de los DM van a atravesar dificultades, podemos ver bucles de retroalimentación negativa hacia la actividad inversora, especialmente en el caso de los productores de materias primas.

La deuda externa y debilidad monetaria. A menudo hemos argumentado que las crisis vividas en los ME a finales de los noventa es improbable que vuelvan a producirse, puesto que la deuda de los gobiernos de estos países denominada en moneda extranjera es ahora mucho menor, y la flexibilidad de las tasas de cambio ha actuado de amortiguador. El problema con este argumento presenta dos vertientes: primero, aunque es cierto que la deuda pública externa es menor, la deuda privada externa de los ME, sobre todo la de las empresas, ha aumentado notablemente, y según el FMI podría representar el 25% del PIB. Además, muchos ME han experimentado un enorme incremento de la deuda en moneda nacional. Esto reduce la vulnerabilidad directa a las depreciaciones monetarias. Pero, puesto que los bancos centrales de muchos ME han tenido que subir las tasas de interés para combatir el aumento de la inflación y el debilitamiento monetario, la carga de la deuda no ha hecho sino aumentar. Según sus parámetros de deuda y déficit externo, países como Brasil, Sudáfrica y Turquía resultan especialmente vulnerables.

Endurecimiento financiero. El proceso de subida de las tasas de interés ha dado lugar a un marcado endurecimiento de las condiciones de financiación en muchos ME. Como ya se ha indicado, los bancos centrales de la mayoría de los ME no pueden flexibilizar su política monetaria porque sus divisas son débiles y su inflación es aún muy elevada. El margen de maniobra en el frente presupuestario también es limitado en general. Entre tanto, las condiciones económicas internas de los MD, sobre todo en Estados Unidos, resultan claramente muy sólidas como para poder flexibilizar sus políticas presupuestarias o monetarias (mayores programas de relajación cuantitativa o tasas de interés a corto plazo negativas).

Por consiguiente, el riesgo es que aumente la tensión en los mercados financieros y la economía mundial se debilite, antes de que las políticas vuelvan a tornarse expansionistas. Sin embargo, aunque somos conscientes de la variedad de factores de riesgo que existe en los ME, consideramos que la probabilidad de que su situación se filtre a los MD es limitada, lo cual, junto con la relativa robustez del crecimiento en Estados Unidos y Europa occidental, implica que la economía mundial podrá evitar en último término una ralentización significativa.

HEAD OF ECONOMIC RESEARCH

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‘Se dice que las crisis vividas en los ME a finales de los noventa es improbable que vuelvan a producirse'.

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REALIDAD

El endurecimiento de las tasas de interés han generado debate.

Las condiciones económicas internas de los mercados desarrollados, sobre todo en Estados Unidos, resultan claramente muy sólidas como para poder flexibilizar sus políticas presupuestarias o monetarias (mayores programas de relajación cuantitativa o tasas de interés a corto plazo negativas).

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