Economistas panameños exigen consolidación fiscal tras decisión de S&P

Las reacciones se dan luego que S&P ratificó la calificación soberana de Panamá en ‘BBB-’ para deuda de largo plazo y ‘A-3’ para corto plazo, con perspectiva estable, por tercer año consecutivo

La ratificación de la calificación soberana de Panamá en BBB- por parte de S&P Global Ratings ha generado un debate entre economistas y analistas financieros. Aunque el país conserva, por ahora, los fundamentos necesarios para mantener el grado de inversión, la perspectiva negativa refleja que el margen de tolerancia frente a un deterioro adicional del perfil fiscal es limitado.

La economista Susana Vásquez subrayó que la permanencia en BBB- debe interpretarse como una señal de estabilidad, pero también como un llamado de atención. “BBB- es el último nivel dentro de la categoría de grado de inversión. Esto significa que Panamá no ha sufrido un deterioro suficiente para justificar una rebaja, pero también deja claro que la consolidación fiscal debe ser sostenida y creíble en el tiempo”, afirmó.

Vásquez insistió en que la evaluación debe centrarse en la trayectoria de las finanzas públicas y no únicamente en la calificación. “El nivel de deuda, el déficit fiscal, la capacidad de generar ingresos y el costo creciente del servicio de la deuda son variables determinantes para la percepción de riesgo soberano”, puntualizó.

El economista Patricio Mosquera coincidió en que la ratificación es una señal positiva, recordando que Panamá ha preservado el grado de inversión desde 2010. “El país se mantiene dentro de un grupo relativamente reducido de economías de la región con grado de inversión. A ello se suma una señal muy relevante: la prima de riesgo soberano se ha reducido cerca de 200 puntos básicos frente a los niveles de mayor tensión, reflejando una recuperación importante de la confianza de los mercados”, explicó.

Mosquera advirtió que el desafío ahora es consolidar esa confianza con una trayectoria fiscal sostenible, de manera que se traduzca en menores costos de financiamiento, mayor inversión y más generación de empleo.

El financista Allan Corbett aportó una visión crítica sobre los riesgos externos que enfrenta Panamá. “La escasez de petróleo y los precios elevados entre $80 y $100 generan inflación mundial y presionan el consumo interno. A esto se suma la tendencia de Estados Unidos y Europa a atraer inversiones hacia sus propios mercados, lo que podría incidir en que Panamá pierda atractivo y eventualmente su grado de inversión”, señaló.

Corbett también advirtió que el sistema de Seguro Social y la falta de empleos de calidad afectan la sostenibilidad fiscal. “La inflación está reduciendo el poder adquisitivo de la clase trabajadora, lo que impacta el consumo y las recaudaciones tributarias. El gobierno debe ser más eficiente en el cobro de impuestos y apostar por inversión en infraestructura para dinamizar la economía”, sostuvo.

El economista Eric Molino Ferrer destacó que el informe de S&P reconoce avances en las políticas macroeconómicas y en el cumplimiento de objetivos fiscales.

“El riesgo país ha bajado casi 60% desde el inicio de la administración Mulino, lo que refleja confianza en el ambiente pro negocio. Sin embargo, para consolidar la perspectiva positiva debemos mantener políticas públicas sostenidas en el tiempo”, indicó.

Molino advirtió que el ajuste fiscal se ha basado en recortar inversión en lugar de gasto corriente, lo que podría afectar el crecimiento a largo plazo. Además, subrayó que la decisión sobre First Quantum será clave para garantizar ingresos adicionales y estabilidad fiscal. “Ese contrato debe convertirse en una fuente transparente de financiamiento para obras públicas, evitando que los recursos se pierdan en el hoyo negro de las finanzas nacionales”, sentenció.

El ministro de Economía y Finanzas, Felipe Chapman, defendió que “la ratificación confirma que la prudencia y la disciplina financiera dan resultados. Con una gestión proactiva de la deuda seguimos fortaleciendo la confianza en Panamá, condición indispensable para acelerar el crecimiento y generar empleos bien remunerados”.

Informe

S&P Global Ratings ratificó la calificación soberana de Panamá en ‘BBB-’ para deuda de largo plazo y ‘A-3’ para corto plazo, con perspectiva estable, por tercer año consecutivo. El informe destaca que el país ha logrado reducir su déficit fiscal gracias a un crecimiento económico sólido y políticas fiscales proactivas, aunque advierte que la deuda pública y externa se mantienen en niveles históricamente altos.

La agencia subraya que la perspectiva estable refleja la expectativa de continuidad en las políticas económicas y una reducción gradual del déficit fiscal en 2026 y 2027.

Este proceso permitiría estabilizar la deuda soberana y la carga de intereses, mientras que la diversificación económica y las políticas pro-crecimiento sostendrían un PIB superior al promedio regional.

El documento señala que Panamá podría enfrentar un escenario negativo si se producen retrocesos en las políticas fiscales que impidan reducir los déficits, lo que aumentaría la carga de deuda y presionaría la solvencia. Por el contrario, un escenario positivo se daría si la consolidación fiscal logra disminuir de manera significativa la deuda pública, fortaleciendo los colchones financieros del Estado.

Lo Nuevo