Expertos debaten el futuro del etanol E10 en Panamá: reglas claras, producción nacional y estabilidad económica

  • 21/01/2026 13:44
El sector productivo y energético espera el inicio del primer debate legislativo tras el 30 de enero, decisivo para destrabar el proyecto de bioetanol E10, activar inversiones, impulsar el agro, generar empleo y fortalecer la estabilidad del mercado de combustibles en Panamá

El futuro del proyecto de mezcla de bioetanol E10 en las gasolinas de Panamá fue analizado por representantes del sector industrial, energético, agrícola, automotriz y organismos internacionales durante el conversatorio sobre bioetanol organizado por el Sindicato de Industriales de Panamá (SIP) y la Asociación Industrial de la Caña de Azúcar de Panamá (Azucalpa).

El consenso fue claro: se trata de un proyecto país viable, con beneficios económicos, sociales y ambientales, pero que requiere reglas claras para avanzar.

La directora ejecutiva de Azucalpa, Cristina Thayer, destacó que el encuentro reunió a todos los actores involucrados en la cadena del proyecto. “Aquí está la producción nacional, no solo la industrial, sino también los productores independientes; están los distribuidores de automóviles, las terminales que recibirían el producto y las estaciones de combustible. Todos coincidimos en que este es un proyecto país que puede avanzar perfectamente”, afirmó.

Thayer subrayó que el principal reto actual es normativo. “Lo que necesita el proyecto en este momento es el establecimiento de reglas claras por parte de la Asamblea Legislativa y, posteriormente, el desarrollo de las reglamentaciones por parte de la Secretaría Nacional de Energía”, señaló. En cuanto al trámite legislativo, indicó que la iniciativa ya se encuentra en la Comisión de Comercio de la Asamblea Nacional y que, tras el foro sobre el sector previsto para el 30 de enero en Aguadulce, podría ser agendada para su discusión en primer debate.

Sobre la necesidad de importar etanol en una fase inicial, explicó que actualmente no existe la capacidad para cubrir el 10 % de la mezcla, por lo que la importación será necesaria como complemento. Aclaró que el porcentaje del 10 % no es arbitrario, sino que aporta estabilidad a la mezcla del combustible y contribuye a mantener precios estables para el consumidor, considerando que la gasolina representa el 90 % del producto final.

En el plano productivo, confirmó que la zafra ya inició y que este año estará dedicada exclusivamente a la producción de azúcar, con unas 22,000 hectáreas de producción nacional, un nivel similar al del año anterior. Precisó que la aprobación oportuna del proyecto permitiría iniciar de inmediato la siembra de semillas y preparar la próxima zafra vinculada al etanol. También resaltó la relevancia del apoyo técnico del ICA, tanto para la Secretaría Nacional de Energía como para los productores independientes, no solo en la etapa inicial, sino a largo plazo.

Desde el Gobierno, el secretario nacional de Energía, Rodrigo Rodríguez, explicó que el conversatorio tuvo como objetivo exponer los beneficios del programa y desmontar mitos en torno al bioetanol. Aseguró que el proyecto es beneficioso desde todos los ángulos: económico, generación de empleo, desarrollo rural y bienestar social. Recordó que el intento previo de implementar el bioetanol fracasó porque “la Ley 49 de 2011 no establecía reglas claras para integrar la producción nacional”, situación que sí corrige el nuevo proyecto de ley.

Detalló que los beneficios económicos incluyen las inversiones necesarias para activar la producción de bioetanol y las inversiones que deberán realizar importadores y distribuidores en infraestructura de almacenamiento y mezcla. Añadió que, al producir etanol localmente, el dinero que hoy se destina a la importación de gasolina permanecerá en la economía panameña. En materia laboral, estimó la generación de alrededor de 30,000 empleos, de los cuales entre 9,000 y 10,000 serían directos, con un impacto social significativo.

El secretario también destacó que, más allá de los cuatro ingenios existentes, el país cuenta con 320 productores de caña, quienes podrían ampliar su producción o incorporarse nuevos actores. A ello se suman los beneficios ambientales, especialmente la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.

Sobre los precios, indicó que el bioetanol aporta mayor estabilidad a la mezcla, aunque advirtió que Panamá no controla factores externos como la geopolítica o conflictos internacionales, por lo que no es posible garantizar una tendencia específica en los precios.

Frente a cuestionamientos sobre un posible monopolio, aclaró que existen al menos cuatro interesados y que “el esquema está abierto a nuevos productores” que cumplan los requisitos.

Por su parte, el presidente del Sindicato de Industriales de Panamá (SIP), Rosmer Jurado, señaló que el proyecto requiere una visión de largo plazo. Reconoció que será necesario desarrollar nuevos cultivos y realizar inversiones en plantas de destilación, procesos que toman tiempo.

Jurado indicó que, mientras se desarrollan estas capacidades, el etanol deberá importarse parcialmente, lo cual no tendría un impacto directo en el precio al consumidor, ya que el precio internacional del etanol se encuentra incluso por debajo del de la gasolina. Añadió que, en Panamá, la caña de azúcar es la materia prima más viable y probada, y que la producción actual se mantiene estable.

Desde el sector productivo, el vocero de los productores independientes de caña, Patrocinio Saldaña, consideró que “el proyecto es viable siempre que se priorice la producción nacional”. Señaló que los productores podrían aumentar sus áreas de cultivo entre 100 % y 400 %, incorporando nuevos actores.

Actualmente, los 320 productores independientes cuentan con 1,935 hectáreas, que generan unas 140,000 toneladas de caña. Saldaña destacó el impacto social del proyecto en las comunidades comarcales, donde gran parte de la población vive con menos de un dólar diario, y sostuvo que el bioetanol permitiría duplicar los ingresos de los productores. Indicó que los ingresos por hectárea oscilan entre 700 y $1,000, dependiendo del rendimiento, el suelo y el tipo de cosecha.

En el ámbito internacional, Agustín Torroba, especialista en biocombustibles del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), explicó que el etanol E10 se utiliza en más de 60 países, y que 30 de ellos aplican mezclas del 10 %.

En América, 11 de los 34 países ya utilizan etanol, y el continente produce el 87 % del etanol mundial. Torroba resaltó que el etanol reduce emisiones, mejora la calidad del aire, genera empleo y sustituye importaciones de combustibles fósiles, permitiendo que los recursos económicos se queden en el país. Afirmó que el proyecto panameño está alineado con las mejores prácticas internacionales.

Finalmente, desde el sector automotriz, el gerente de Post Venta de GAC Motors, Armando Lore, aseguró que la mayoría de los vehículos están diseñados para operar con mezclas de etanol, incluso superiores al 10 %.

Aseguró que los autos fabricados desde 2001 están plenamente habilitados, y que en el caso de GAC el uso de etanol no afecta la garantía, que es de cinco años o 150,000 kilómetros. Recomendó mantener los servicios preventivos habituales y desmintió el mito de que el etanol encarece el vehículo o las reparaciones.

En conjunto, los expertos coincidieron en que el etanol E10 representa una oportunidad estratégica para Panamá, siempre que se consolide un marco normativo claro que permita transformar el potencial productivo, social y ambiental en una política energética sostenible.

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