Con un consumo per cápita de hasta 400 litros diarios —el más alto de la región—, Panamá enfrenta una crisis de eficiencia donde la mitad del agua procesada...
- 02/07/2018 02:00
Es loable que el sector agropecuario luche por recobrar la función original del Fondo Especial de Compensación de Intereses, el cual estaba destinado a subsidiar los préstamos agropecuarios y cuyo propósito se ha desvirtuado cuando se implementó la Ley 49 de 2009, que disminuyó el FECI al 50% y pasó el otro 50% al Tesoro Nacional.
Después de ingentes esfuerzos de la Comisión Agropecuaria de la Asamblea Nacional, que recorrió el país para conocer las necesidades del sector agropecuario, surge una serie de proyectos de leyes para reactivar la economía, entre ellos, el proyecto de ley 448, que modifica la ley del FECI para asignarle el 70% del fondo, distribuido entre las principales agentes que movilizan el sector agropecuario.
Mediante votación unánime la Asamblea Nacional aprueba el proyecto, el cual fue vetado por el Señor Presidente, luego la Asamblea aprueba por insistencia dentro de las prerrogativas que le concede la ley. Mientras los productores esperaban su promulgación en la Gaceta Oficial, el Ministerio de Economía y Finanzas rechaza la aprobación aduciendo que ‘esta iniciativa pone en riesgo la dinámica de la construcción y la generación de empleos',
Es natural que al darse una recomposición del FECI, no pueda cumplir con las responsabilidades que tiene en este momento, pero la pregunta que nos hacemos es por qué tenemos que continuar sacrificando al sector agropecuario, si por derecho propio, ese era el objetivo de la ley, orientado a la promoción de producción de alimentos.
Estamos confrontando dos necesidades básicas, la agricultura vinculada a la alimentación y la construcción a la vivienda. Es responsabilidad del Estado promover políticas públicas para que todos los panameños podamos disfrutar de estos bienes, de manera que la posición del MEF de rechazar una propuesta que beneficia a la vivienda en detrimento de la producción de alimentos, no es viable. La posición conciliadora es buscar e identificar una renta sustituta que haga posible que el sector construcción continúe disfrutando de tasas de interés preferenciales.
El proyecto de ley 448 ha sido el resultado de un amplio debate a través de las instancias democráticas que están previstas en un Estado moderno, donde todos los afectados podrían esgrimir sus argumentaciones. Es en el diálogo donde podemos encontrar las vías de avenimiento para encontrar soluciones, pero no promovamos la cultura de la confrontación, y que al final busquemos opciones donde todos ganemos.
Valdría la pena hacer un estudio econométrico de lo que significa el sector agropecuario como generador de empleos, distribuidor de la riqueza, promotor de las migraciones internas y garante de la seguridad alimentaria; y estamos seguros que encontraremos la justificación para la aprobación de esta ley.
La historia se repite en espiral. Desde que nacimos como República hemos tenido una economía de servicios, cuya posición geográfica ha sido usufructuada por extraños. Pareciera que hay intereses para olvidar al agro. Cada día los alimentos se encarecen porque no somos eficientes.
CONSULTOR DE EMPRESAS