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- 29/06/2019 02:00
Siendo la inflación una determinante del poder adquisitivo, lo ideal sería que la sociedad, en general, manejara apropiadamente y de manera objetiva el concepto de esta variable macroeconómica.
Sin embargo, la realidad es que muchos son los individuos en el ámbito internacional que tienen una interpretación subjetiva y poco alineada a los supuestos económicos en los que descansa el concepto. Esta situación se convierte así en una debilidad más de los sistemas económicos mundiales.
El manejo poco apropiado o ignoración del concepto es una situación que se esperaría observar en mayor porcentaje en países emergentes y en desarrollo donde los conocimientos en materia de política monetaria son manejados a menor escala por las sociedades en general. No obstante, la situación no se delimita a estos estratos demográficos, sino que también se manifiesta en gran escala en los países desarrollados. Según cifras publicadas por la OECD (2018), un 62% de la población de Reino Unido no maneja el concepto, muy similar a lo que comunican los estudios académicos en Nueva Zelanda sobre la Percepción y Expectativa de la Inflación por parte de los hogares (Instituto Investigación Económica Munich Ifo, 2018).
En reiteración de la importancia de la inflación como determinante de poder adquisitivo —y, por ende, de las conductas de inversión, gasto y ahorro, diversos—, los estudios, como los previamente citados, se han elaborado sobre la correlación positiva que existe entre la percepción, las expectativas de inflación y el desarrollo económico.
Estos basándose meramente en el hecho de que los sentimientos del mercado, en general, conducen a cambios que impactan la estabilidad y, por ende, el crecimiento de las economías. Encontrándose la expresión directa en las tasas de ahorro, tenemos salarios que no se alinean a los incrementos de los gastos e inversiones cuyos análisis de rentabilidad se pueden ver afectados si los riesgos de mercadeo que impone la inflación no fueron descontados.
Noción u objetividad sobre el concepto
Entre las variables macroeconómicas a las que se hace mayor alusión en un ámbito jurisdiccional particular destaca la inflación bajo la medida Índice Precios al Consumidor (IPC). Y a pesar de que mucho se promulga sobre este concepto, aun son muchos los usuarios que desconocen la relación de la medida y el concepto de tasa de inflación. Así lo afirmamos mediante sondeo regional Relación inflación e IPC (LFG, 2019) realizado mediante una encuesta online .
De acuerdo con el sondeo, el 35% de la población bajo estudio no estaba clara sobre la relación; 55% aseguraba conocer la relación mientras que un 10% afirmaba haber manejado los conceptos en cierta ocasión.
Los resultados los corroboramos con los estudios sobre la percepción y expectativa de la inflación por parte de los hogares (Instituto Investigación Económica Munich Ifo, 2018) sobre el mercado de Nueva Zelanda. En dicho informe se reportan los resultados sobre una encuesta en la cual se consultaba sobre los niveles de conocimiento de la variable inflación y posteriormente se cuestionaba sobre el IPC país del período fiscal previo.
De acuerdo con los resultados reportados, más del 45% aseguraba tener un buen conocimiento. Sin embargo, al preguntárseles sobre el IPC (Índice de Precios al Consumidor), una gran mayoría reportaba no saberlo; otros se ubican entre rangos que oscilaban dentro de los objetivos del banco central del 2%. Por lo que así se corrobora el supuesto de duda sobre la cognición de la variable y los conceptos relacionados por parte de la sociedad civil.
IPC o indicador al cambio de precios
Los precios de los artículos y servicios tienden a variar según se reporten variaciones de oferta y demanda, como resultado de las presiones al alza o a la baja que ejercen los mercados, por lo que eventualmente los productos y servicios que se consuman a mayor escala reportarán un incremento al alza de precio o inflación. Para la transmisión de información sobre los cambios de precios se publica mensualmente el indicador IPC por parte de los entes encargados.
Dicho indicador, que consiste en la valoración de los cambios de precios a partir del agregado de un grupo de productos, es la base a la percepción creada por ciertos usuarios de la sociedad civil —individuales como representantes de negocios—, sobre variaciones de los mercados y potenciales impactos en su situación particular; por lo que justificamos que muchas de las decisiones de inversión, ahorro y gasto giran en torno a la inflación.
FICHA
La autora conduce el segmento ‘Su ventana financiera' en @Estrellaonline
Nombre completo: Laritza del Rosario Lezcano Navarro
Ocupación: Consultora financiera
Resumen de su carrera: Máster en Inversiones y Finanzas y diplomado de Economía y Finanzas de la Universidad Queen Mary University of London. Licenciatura en Contabilidad, Banca y Finanzas de la Universidad Santa María La Antigua de Panamá. Experiencia laboral en auditoría comercial, análisis financiero e implementación de análisis cuantitativo.
A pesar de que el IPC se utiliza como referencia para la toma de decisiones de diversos usuarios del sistema, hay muchos que reportan no encontrar coherencia alguna entre las estadísticas y la realidad.
¿Por que la percepción se desvía de la realidad? Este es uno de los cuestionamientos que impacta en mayor nivel las estadísticas oficiales sobre IPC reportados por los entes nacionales a cargo y pone en duda la exactitud de las cifras.
Si bien es cierto que los bancos centrales han establecido como objetivo un 2% de inflación, este objetivo es cuestionado alegándose que la realidad varía con frecuencia del resultado materializado. El ejemplo directo lo encontramos en las manifestaciones de consumidores que alegan percibir mayores costos en los esenciales, trabajadores cuyos salarios no conceden calidad de vida y ahorradores cuyas tasas de interés no encuentran atractivas.
Esta desviación de la percepción se eleva al estudio académico, atribuyéndose que es el resultado a conductas del individuo quien reporta tendencia a aludir al alza de precios antes que los detrimentos y la ignorancia de otros factores que son considerados en la determinación oficial del IPC.
Como podemos recopilar de la información citada y el detalle de la situación en curso, existe una brecha entre el conocimiento meramente objetivo y a subjetividad en lo que respecta a variables macroeconómicas como la inflación.
Esto es atribuible a la combinación entre la poca curiosidad que existe en el tema por parte de la sociedad civil y una transmisión de información bajo conceptos técnicos que termina por ser incomprensible o más bien confusa. De acuerdo con los resultados de los buscadores de internet, las variables macroeconómicas son menos consultadas en comparación con otros temas de la vida cotidiana.