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- 09/05/2010 02:00
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Agrega La Estrella en Google ↗️EEUU. Goldman Sachs, el banco de inversión más poderoso y prestigioso del mundo, protagoniza el nuevo escándalo de Wall Street. Después de navegar mejor que sus competidores por las aguas turbulentas de la reciente crisis financiera, el acreditado banco estadounidense entró en un torbellino de líos y acusaciones del que muchos analistas creen no saldrá ileso.
La entidad está en el banquillo. La Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC, por su sigla en inglés) lo acusa por supuesto fraude.
Un grupo de accionistas del propio banco demanda a sus directivos por ocultar los detalles que llevaron a que las autoridades del gobierno norteamericano iniciaran la investigación.
El Senado estadounidense acaba de darles una fuerte reprimenda al director de Goldman, Lloyd Blankfein, y a otros ejecutivos que comparecieron ante un subcomité para responder sobre el manejo que hicieron de la crisis. Y como si fuera poco, en Europa países como Reino Unido, Francia y Alemania están supremamente enojados, los tienen en la mira, e incluso se les acusa de ayudar a Grecia a disfrazar sus cuentas fiscales.
Las denuncias contra Goldman Sachs no parecen simples problemas de relaciones públicas, como han dicho algunos directivos del banco, pero hay quienes creen que pueden ser exageradas o por lo menos que se le está cobrando a este banco un comportamiento que ha sido extendido en Wall Street. ¿Qué hay de cierto?
La acusación que explotó hace dos semanas se originó en 2007, cuando Goldman vendió a sus clientes productos vinculados a activos hipotecarios, pero no les informó que el propio banco tenía relación con un fondo que especulaba con esos mismos títulos en el mercado y que apostó en su contra. Es decir, comercializaba los títulos por un lado y tenía conocimiento de que le estaba apostando a su caída.
Esto se interpreta como un conflicto de intereses y muchos señalan que a costa de los clientes Goldman se embolsilló miles de millones de dólares.
El asunto es grave para Goldman porque el principio rector de la SEC es velar porque se les suministre información a todos los inversionistas, lo que en este caso falló.
En sus primeras declaraciones públicas en el Senado, la semana pasada, el directamente implicado en la acusación, el ejecutivo Fabrice Tourre, negó los cargos y afirmó, según citó la agencia Reuters , que la firma tiene el deber de comprar y vender títulos de los clientes y no el de ser asesor de inversionistas. Esto es algo muy discutido entre los analistas.
De comprobarse que ocultó información que debía suministrar, muchos bancos e inversionistas que perdieron hasta la camisa con estos sofisticados productos financieros estarían alistando demandas en Estados Unidos y en Europa. Entre ellos, la aseguradora AIG y el banco alemán IKB.
Según la agencia AFP, Gordon Brown, jefe del gobierno británico, dijo que “si se demuestra que lo que pasó en Goldman Sachs o en cualquier otro banco estaba mal, se tendrán que pagar indemnizaciones de cientos de millones de dólares a los bancos británicos”.
Goldman y sus directivas no solo tendrán que defenderse ante la máxima autoridad regulatoria estadounidense. También de sus propios accionistas. Un grupo de ellos demandó porque se le ocultaron detalles de operaciones riesgosas que llevaron al gobierno a acusar al banco. Claro, los accionistas no deben estar muy contentos puesto que después de salir bien librados de la crisis pasada, el escándalo y la investigación hizo caer la acción en bolsa.
En efecto, el 16 de abril, cuando la Comisión de Valores presentó la demanda por fraude, la acción cayó 12.8%, a 160.7 dólares. Eso les representó a los accionistas una pérdida de 12,000 millones de dólares, según su valor de mercado.
En medio de la cadena de escándalos en Wall Street en los últimos tres años, para cualquier ciudadano desprevenido este sería uno más.
Sin embargo, no es así. La decisión que tomó el regulador bursátil en Estados Unidos (EEUU) de iniciar investigación contra Goldman y uno de sus empleados, Fabrice Tourre, por supuesto fraude, levantó un polvorín en el mundo financiero.
A la SEC muchos le atribuyen un tinte político y pocos creían que pudiera meterse con el poderosísimo banco de inversión. Durante décadas, Goldman ha sido la entidad más influyente en el mundo financiero, con poderosas conexiones políticas.
Sus ex ejecutivos han ocupado posiciones importantes en las esferas de la economía de EEUU. Entre ellos, Henry Paulson, después de salir como director general de Goldman Sachs, fue secretario del Tesoro en el gobierno del presidente George W. Bush.