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Panamá requerirá 34 millones de galones de bioetanol para transformar el mercado
- 11/04/2026 00:00
Panamá se encuentra en el umbral de una transformación histórica en su matriz energética, impulsada por la necesidad de reducir su dependencia absoluta de los derivados del petróleo y cumplir con compromisos ambientales de alcance global.
Según Paula Mesé, directora de Regulación de Hidrocarburos y Energías Alternativas de la Secretaría Nacional de Energía (SNE), Panamá proyecta una demanda anual de aproximadamente 34 millones de galones de bioetanol anhidro para cubrir el mercado nacional bajo un esquema de mezcla del 10%, conocido internacionalmente como E10.
“Esta cifra surge de un cálculo preciso basado en el consumo actual de gasolinas en el territorio panameño, que asciende a 34 millones de galones anuales, y representa el eje central de un programa que busca no solo oxigenar los combustibles, sino también revitalizar el sector agroindustrial y fortalecer la soberanía energética del país”, destacó Mesé, afirmando que implementación de la mezcla de bioetanol en la gasolina no debe ser opcional, sino obligatoria.
La directora enfatizó en que Panamá actualmente es un país 100% importador de gasolinas y diésel, una vulnerabilidad que queda expuesta ante la volatilidad de los precios internacionales del crudo.
La implementación de la mezcla E10, compuesta por un 90% de gasolina base y un 10% de bioetanol, se presenta como la solución técnica y legal para iniciar una transición gradual pero firme.
Este proceso está respaldado por una evolución normativa que inició con la Ley 42 de 2011 y que hoy encuentra su punto de consolidación en el Proyecto de Ley 443, el cual busca establecer la obligatoriedad de la mezcla de forma inmediata al 10%.
La funcionaria explicó que, una vez se promulgue la ley y se establezca la reglamentación técnica definitiva, se activará un mecanismo donde la producción nacional será la prioridad absoluta para los importadores.
En este sentido, ya se han identificado cuatro ingenios ubicados en zonas estratégicas como: Aguadulce, Chiriquí y Santiago, que han manifestado su intención de invertir en plantas de biocombustible, lo que permitiría que el valor agregado del combustible se genere dentro de las fronteras panameñas.
La proyección de los 34 millones de galones anuales no solo es un dato logístico, sino el motor de una inversión estimada en $320 millones en el sector agrícola y la cadena de suministro. Según la directora, este flujo de capital se traduciría en la creación de unos 30,000 empleos, de los cuales 9,000 serían directos, impactando positivamente en las zonas rurales del país donde se cultiva la caña de azúcar.
Aclaró que el modelo está diseñado para ser inclusivo, permitiendo que pequeños productores y ganaderos se sumen a la cadena suministrando materia prima o subproductos como la miel de caña.
Desde la perspectiva técnica y de cooperación internacional, Marcelo Velásquez, consultor del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), reforzó la viabilidad de este proyecto: “el bioetanol no es un experimento, sino un estándar global probado con éxito durante décadas”.
Velásquez recordó que países como Brasil iniciaron este camino desde 1975 y actualmente manejan mezclas de hasta el 30%, mientras que naciones vecinas como Colombia mantienen el estándar del 10% con un marco normativo robusto.
El consultor desmitificó los temores sobre posibles daños en los motores, aclarando que el etanol anhidro es un alcohol deshidratado de alta calidad que actúa como un potenciador de octanaje natural.
Mientras que la gasolina regular y superior en Panamá tienen octanajes de 91 y 95, el etanol aporta un octanaje de entre 113 y 116, lo que mejora significativamente la combustión, reduce el uso de aditivos químicos nocivos como el MTBE y disminuye en un 7% las emisiones de gases de efecto invernadero de manera inmediata.
Para garantizar que el consumidor final no se vea afectado, la SNE establecerá una estructura de precios regulada que se actualizará cada 14 días. Esta fórmula incluirá una revisión anual de los costos de producción nacional para asegurar que, a medida que la industria gane eficiencia, ese ahorro se traslade directamente al precio en las estaciones de servicio, funcionando el bioetanol como un amortiguador ante las crisis petroleras externas.
La directora de Regulación de Hidrocarburos y Energías Alternativas de la Secretaría Nacional de Energía, Paula Mesé, informó este viernes que en los últimos días se ha registrado una moderación en la tendencia alcista del precio del combustible, tras el aumento del inicio de mes.
“Hubo un aumento en los primeros días de abril, pero afortunadamente ese mismo aumento se ha desacelerado en los últimos días. Eso ha hecho que el impacto se reduzca”, explicó Mesé, aclarando que esta desaceleración no significa necesariamente que los precios bajarán de inmediato, pero sí representa un alivio frente al impacto inicial.
“No estoy diciendo que para mañana vamos a tener la gasolina más barata, pero lo que sí es cierto es que se ha reducido ese impacto en el alza. Esperamos que se mantenga la tendencia para que cuando tengamos cambios en el precio del combustible se pueda dar una buena noticia”, añadió.
Mesé recordó que el mercado internacional sigue siendo volátil, con variaciones que pueden alcanzar hasta $10 por barril en un solo día, lo que obliga a mantener un monitoreo constante. “Hoy día tenemos una tendencia de precio que nos está indicando que se ha ido absorbiendo lo que ya veníamos viendo en el tema de alza, pero todavía nos hace falta datos”, puntualizó.
Desde el inicio de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, el 28 de febrero, y el bloqueó el estrecho de Ormuz, por parte de Teherán que derivó en la volatilidad del petróleo, Panamá ha enfrentado tres aumentos consecutivos en el precio del combustible.