Préstamos nuevos en la banca local de Panamá caen 2.7%: ¿Qué está frenando el dinero fresco?

  • 07/06/2026 00:00
Mientras la Superintendencia de Bancos de Panamá atribuye la baja de $238.4 millones en créditos nuevos al freno del sector público, expertos advierten que el estancamiento del financiamiento privado refleja una parálisis en la inversión y el empleo

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Al cierre del primer cuatrimestre de 2026, los préstamos nuevos del Sistema Bancario Nacional sumaron $8,607.1 millones, lo que representa una disminución interanual de 2.7% (equivalente a $238.4 millones menos) frente al mismo período de 2025.

De acuerdo con el Informe de Actividad Bancaria de abril de 2026 de la Superintendencia de Bancos de Panamá (SBP), esta reducción estuvo explicada por la caída de las colocaciones al sector público, que disminuyeron 19.3% al pasar de $1,199.3 millones en el primer cuatrimestre del año anterior a $968.3 millones en igual lapso de este año.

Al excluir el componente institucional, las nuevas colocaciones al sector privado se mantuvieron estables, moviéndose de $7,646.2 millones a $7,638.8 millones, una variación negativa de apenas 0.1%.

Esta lectura lleva al regulador a señalar que el sistema mantiene la capacidad de otorgar crédito hacia hogares y empresas, mediante una asignación selectiva concentrada en rubros como comercio —que acumuló $3,918.6 millones, capturando el 45.5% del total de créditos nuevos—, consumo personal (+17.9%) e industria (+45.4%).

El diagnóstico

Esta interpretación de la SBP contrasta con el diagnóstico de Rolando Gordón, decano de la Facultad de Economía de la Universidad de Panamá, quien sostiene que la falta de crecimiento del crédito privado es un síntoma de estancamiento.

“Si bien el crédito estuvo estable en la empresa privada, esa estabilidad demuestra que la gente no está pidiendo préstamos, solamente la misma cantidad, una menor cantidad que cayó con respecto al año pasado. Así que nos demuestra que en los cuatro primeros meses la situación económica del país no ha sido buena”, alertó el académico, cuestionando la narrativa de normalidad comercial.

Para Gordón, el desplome del financiamiento hacia el sector público tiene una raíz fiscal y de riesgo crediticio ante la banca comercial local. “Las bajas recaudaciones con respecto a lo que se debía recaudar, eso está afectando; y más pues, la situación económica era tan mala que el Estado, al no recoger, tampoco puede hacer grandes créditos”, detalló el economista, añadiendo una advertencia para los meses venideros.

“Si la recaudación económica no mejora, el crédito va a seguir cayendo, y va a caer en la medida en que el Estado no tenga muchas facultades; y, quizás en esta situación, aunque el Estado quiera pedir prestado a la banca nacional, va a tener problemas, porque la gente no le va a querer prestar porque sabe la situación económica en que está, o si no les prestaría a altos intereses”, advirtió el catedrático universitario.

A su juicio, los datos bancarios son un espejo de la realidad interna: “No hay inversión extranjera, no hay bajada en el empleo, la informalidad sigue, todavía estamos en una situación en que la población no tiene certeza de si va a mejorar su situación o no”.

Javier Motta, director de Estabilidad Financiera de la SBP, por su parte, aseveró que esta lectura sugiere que la caída agregada de las nuevas colocaciones estuvo concentrada principalmente en el sector público (líneas de créditos para obras), mientras que la originación privada total mostró estabilidad relativa.

“Los sectores como el de construcción e hipotecario están en un periodo de recuperación después de una merma severa de dicho sector. Por su lado, la banca de consumo e industria apalancaron el crecimiento sectorial para que el total terminara en un aumento”, detalló Motta.

Por otro lado, consideró que ha influido en dicho comportamiento un elemento como el mayor precio en los créditos de hogares (donde la hipoteca en abril de 2025 era de 6.25% y en abril de 2026 se ubicó en 6.50%).

Flujo nuevo frente al saldo de la cartera

El desglose sectorial de la SBP muestra contracciones de doble dígito en los segmentos más afectados por esta falta de tracción. Durante el periodo de enero-abril de 2026, la originación de préstamos nuevos en la construcción cayó 25.3% y las hipotecas retrocedieron 23.5%.

En la reciente presentación de resultados de este cuatrimestre, el superintendente de Bancos de Panamá, Milton Ayón Wong, profundizó en que la construcción arrastra una desaceleración desde hace varios años, tras el auge inmobiliario que generó una sobreoferta de proyectos en la capital, las playas y el interior del país. “Ese boom nos pasó factura. Hoy el sector no muestra el dinamismo de antes y la banca ha tenido que ajustar su política de financiamiento”, afirmó.

Ayón Wong también mencionó la incertidumbre generada por la aprobación de la Ley de Interés Preferencial, que obligaba a los bancos a mantener al deudor bajo condiciones de subsidio incluso después de vencido el plazo: “Era un peso muy fuerte para las entidades, que optaron por suspender la concesión de créditos durante varios meses”. A esto se sumó la suspensión de la exoneración del impuesto de transferencia de bienes inmuebles (ITBI), que encareció la adquisición de nuevas propiedades y redujo la generación de empleo.

Ernesto Boyd Jr., presidente de la Asociación Bancaria de Panamá (ABP), coincidió en que impuestos adicionales como el 2% elevan los costos de los créditos, dificultando el acceso al financiamiento: “Lo que escuchamos es que el cobro del 2% va a tener alguna afectación”.

La agricultura, mientras tanto, disminuyó 23.6% y el financiamiento hacia empresas financieras bajó 8.7%. Aunque rubros como industria y consumo minorista aportaron variaciones positivas, no revirtieron la tendencia a la baja del financiamiento global.

Finalmente, las cifras obligan a separar el flujo de dinero nuevo del saldo acumulado de la cartera crediticia interna, la cual alcanzó los $65,254.4 millones a abril de 2026, un avance interanual de 1.15% (+$743.2 millones).

En su informe, la SBP defiende que “esta evolución muestra una cartera interna en expansión moderada, apoyada tanto en el crecimiento del crédito al sector público como en el avance del crédito al sector privado”, donde la cartera privada totalizó $62,691.2 millones (+0.96%) y el sector público sumó $2,563.3 millones (+6.01%).

No obstante, dado que el saldo refleja una acumulación histórica —afectada por plazos de vencimiento a largo plazo en hipotecas y consumo, además de amortizaciones—, la caída en el flujo de contratos nuevos valida el análisis de Gordón: la velocidad con la que se inyecta capital a la actividad económica de Panamá se está reduciendo, sembrando dudas sobre el desempeño del mercado residencial y comercial para el resto del año.

Rolando Gordón
Economista
Si la recaudación económica no mejora, el crédito va a seguir cayendo, y va a caer en la medida en que el Estado no tenga muchas facultades; y, quizás en esta situación, aunque el Estado quiera pedir prestado a la banca nacional, va a tener problemas, porque la gente no le va a querer prestar porque sabe la situación económica en que está, o si no les prestaría a altos intereses”
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