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- 05/05/2026 17:54
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) presentó este martes en ciudad de Panamá su informe “Mercados y desarrollo: mejorando vidas a través de la competencia”, en el que subraya que Panamá tiene la oportunidad de robustecer su política de competencia para impulsar el crecimiento económico y reducir la desigualdad.
El estudio, parte de la serie Desarrollo en las Américas, revela que América Latina y el Caribe podrían incrementar el producto interno bruto (PIB) per cápita en un 11% y disminuir la desigualdad en un 6% si logran mercados más competitivos.
Advierte que la alta concentración de mercado y la competencia limitada en la región frenan el crecimiento, reducen salarios y desalientan la formalización empresarial.
“Los gobiernos pueden hacer más para aprovechar esas ventajas”, señaló César Santos, economista líder del BID y coeditor del informe.
Añadió que, si los mercados laborales fueran tan competitivos como en países desarrollados, “los ingresos per cápita crecerían un 25% y la desigualdad caería 30%”.
El documento destaca que los niveles de concentración de mercado en América Latina son cuatro veces mayores que en economías avanzadas.
Además subraya que los trabajadores reciben apenas 0.50 centavos por cada dólar de valor generado, mientras que en Panamá la cifra es de 0.48 centavos, muy por debajo de los 0.81 centavos que se registran en países desarrollados.
Entre los avances ya implementados en la región, el BID menciona la portabilidad numérica en telecomunicaciones, los sistemas de pagos digitales, la portabilidad de préstamos y las reformas en compras públicas que redujeron precios de bienes esenciales como la insulina.
Para profundizar estos logros, el organismo recomienda tres prioridades: reducir la fragmentación de los mercados, diseñar regulaciones más inteligentes y fortalecer las agencias de competencia.
La presidenta de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (Apede), Giulia De Sanctis, destacó que “la competencia es un elemento fundamental para el desarrollo del país. Es importante que el consumidor tenga mejores productos, pero también que las empresas sean competitivas”.
Añadió que “en Panamá hay poca competencia porque los mercados son pequeños y fragmentados, y el gobierno tiene un rol clave en promover regulaciones que favorezcan la competencia, lo que al final beneficia tanto a consumidores como a empresas”.
De Sanctis subrayó que muchas veces se olvida la relevancia de la competencia en un mercado reducido como el panameño: “En la medida que exista más competencia, las empresas son más eficientes y el consumidor tiene mejores precios y variedad. Cuando una sola empresa controla el mercado, fija los precios y limita la diversidad de productos”.
El economista Eric Molino enfatizó que “la competencia es lo único que nos puede ayudar a garantizar inversiones e incentivos para que las empresas mejoren constantemente su oferta. No se trata solo de precios, sino de calidad. Panamá tiene un hub financiero y logístico, pero las mipymes y el mercado laboral siguen rezagados. Ahí debemos mejorar la competencia para generar empleos de calidad y productividad”.
Molino añadió que reducir la burocracia y fomentar la integración regional son pasos necesarios para que las empresas pequeñas puedan crecer y competir.
“La responsabilidad entre gobierno y sector privado va de la mano. Lamentablemente la velocidad de innovación del sector privado se queda rezagada frente al sector público, y las políticas deben adaptarse a esa dinámica. En el mercado laboral, la calidad de la educación y la formación de recurso humano son factores críticos para la competitividad”, puntualizó.
El BID coincide en que Panamá, por ser un mercado pequeño y concentrado, enfrenta retos particulares.
Sin embargo, las recomendaciones de política son aplicables: integrar mercados mediante infraestructura y tecnología, diseñar regulaciones inteligentes que eviten prácticas anticompetitivas, y fortalecer las agencias de competencia.
“Cuando los gobiernos aplican reglas claras en compras públicas, se logran precios más bajos y servicios mejores para la población”, recordó Santos.
Con este llamado, el BID y los actores empresariales buscan que Panamá aproveche la competencia como motor de desarrollo inclusivo y sostenible, capaz de mejorar la calidad de vida de trabajadores y consumidores.
La discusión deja claro que la competencia no es solo un tema económico, sino un factor decisivo para la equidad social, la innovación empresarial y la eficiencia productiva en el país.