Sindicato de Industriales: ‘Ha sido una oportunidad enorme la que ha perdido Panamá’ por bloqueo comercial con Costa Rica

  • 04/06/2026 00:00
La falta de acuerdos fitosanitarios estanca la capacidad exportadora del sector frente a Costa Rica, mientras la inversión extranjerea directa sufre una severa desaceleración regional

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El conflicto comercial que mantiene bajo tensión a Panamá y Costa Rica desde 2019 dejó de ser una simple disputa burocrática para transformarse en un lastre financiero cuantificable. Más allá de los discursos diplomáticos, la parálisis en la certificación de plantas de producción locales ha congelado la capacidad de expansión de la manufactura panameña, limitando su acceso al mercado vecino. Esta situación se da en un contexto donde el sector industrial intenta recuperarse de un modesto crecimiento en 2025 y enfrenta una fuerte competencia regional en la atracción de capitales.

Para el Sindicato de Industriales de Panamá (SIP), la falta de resolución a nivel técnico representa una ventana perdida para la diversificación económica. “Ha sido un costo de oportunidad enorme el que ha perdido Panamá, porque no se ha podido desarrollar de la mejor manera,... no ha podido escalar en la producción y en la exportación de esos productos por un tema fitosanitario”, lamentó el líder del gremio industrial, Rosmer Jurado.

El fondo de la controversia, que data principalmente desde 2019, gira en torno a barreras sanitarias y fitosanitarias impuestas mutuamente. La lista de bienes afectados abarca rubros clave del sector agroindustrial como lácteos (leche fluida, quesos, yogur y helados), cárnicos (carne de res, cerdo, pollo y embutidos) y productos agrícolas (piña, banano, plátano y fresas). El impacto se siente con fuerza en las empresas con sobrecapacidad instalada. Jurado explicó las consecuencias tangibles del bloqueo comercial detallando que tienen empresas como, por ejemplo, las avícolas “con una gran capacidad productiva, pero no han podido llevar esos productos a inclusive cadenas de comida rápida como McDonald’s, y no han podido exportar a la región, especialmente a Costa Rica por los bloqueos que han habido a nivel sanitario. El argumento central de la industria local radica en la contradicción de los criterios de exclusión aplicados por el país vecino.

El presidente del SIP cuestionó abiertamente el criterio costarricense al señalar que se trata de plantas que hoy en día exportan a China, Taiwán y hasta Japón, resultando incomprensible que no se les permita ingresar a un territorio limítrofe. A nivel internacional, el litigio escaló a la Organización Mundial de Comercio (OMC); y aunque el fallo inicial resultó favorable a Costa Rica, Panamá apeló la decisión y las autoridades se encuentran a la espera de una resolución definitiva.

IED, rezagadas

El impacto de las fricciones comerciales y regulatorias no solo limita las exportaciones, sino que también influye en la confianza de los inversionistas de largo plazo. El informe del SIP titulado “Desempeño del sector industrial: perspectivas de la economía panameña, retos y oportunidades de la industria”, elaborado por la consultora Indesa con datos del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC), revela rezagos en la competitividad estructural de Panamá.

Uno de los datos más alarmantes del documento es la desaceleración de la inversión extranjera directa (IED) tras la pandemia, especialmente en la modalidad greenfield o de nuevos proyectos. De acuerdo con el informe, para el primer y tercer trimestre 2025, el flujo total de la inversión extranjera directa se mantuvo en $315.3 millones, inferior a los $2,063.2 millones de 2024 para igual periodo. El estudio concluye de manera contundente que “la competencia regional por atraer inversiones se ha intensificado y Panamá ha quedado rezagado frente a República Dominicana y Costa Rica”.

Para revertir esta tendencia, el informe del SIP subraya que se deben integrar los activos logísticos con el interior del país, reducir la fricción en el tráfico de mercancías, cooperar para salir de las listas restrictivas y fortalecer ProPanamá. Sobre este último punto, el documento sugiere directamente que ProComer de Costa Rica ofrece un modelo de atención en todo el ciclo de exportación e inversión del que Panamá puede aprender.

Las pérdidas no son exclusivas del lado panameño. Recientemente, en Bruselas, el canciller de Costa Rica, Manuel Tovar, estimó las pérdidas sufridas por sus productores locales de los sectores cárnico y lácteo en “cientos de millones de dólares”, puntualizando que “a nadie le conviene una disputa comercial de esta naturaleza”. No obstante, Tovar insistió en que su nación “empezó a padecer un proteccionismo sistémico por parte de Panamá” sobre las exportaciones agropecuarias hace seis años.

La respuesta de la diplomacia panameña sumó un nuevo elemento de presión política. El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, ordenó al ministro de Comercio e Industrias, Julio Moltó, suspender temporalmente cualquier plan para incrementar la exportación de electricidad hacia Costa Rica. “Sé que están solicitando mayor acceso de energía panameña para ser vendida a Costa Rica producto de sus necesidades... (pero) por lo pronto no hay venta de energía a Costa Rica. ¡Así de sencillo!”, afirmó el gobernante panameño. Esta restricción política coincide con proyecciones de sequía severa que podrían reducir la generación hidroeléctrica costarricense.

Aporte al PIB

A pesar de la retórica, se han iniciado acercamientos en Nueva York entre el canciller panameño, Javier Martínez-Acha, y su homólogo costarricense con miras a crear mesas de trabajo conjuntas para abordar temas de interés común.

Pese a los conflictos fronterizos, la industria manufacturera mantiene una participación del 4.8% en el Producto Interno Bruto (PIB) de Panamá y se ubica como el tercer mayor empleador del país. El sector genera alrededor de 152,605 empleos directos, lo que equivalía al 7.93% del total del mercado laboral en 2024, concentrados en más de un 50% en las provincias de Panamá y Panamá Oeste. “Seguimos y fuimos en la actividad económica que generó más cantidad de empleo en la última década”, destacó Jurado, agregando que el sector es el principal comprador de la producción primaria y agrícola del interior del país para aportarle valor agregado. Sin embargo, reconoció que la mano de obra es uno de los grandes desafíos que tiene el país, afirmando que es urgente que el sistema educativo comience a no estar divorciado de la realidad económica y que se fortalezcan instituciones técnicas como el ITSE, el Inadeh y el Instituto Técnico Don Bosco.

Cierre 2025

El año 2025 cerró con un crecimiento industrial bajo, de alrededor del 1%, debido a las huelgas y paralizaciones nacionales. Las cifras oficiales del INEC constatan caídas severas al cierre de ese año en rubros alimentarios clave: la producción de lácteos (miles de kilos) cayó 9.0%, los derivados del tomate (miles de kilos) -11.1%, las bebidas alcohólicas (miles de litros) -6.2%, las gaseosas (miles de litros) -9.0%, la sal (miles de kilos) -18.4% y el azúcar (miles de kilos) -1.5%. En contraste, el sacrificio porcino aumentó 5.3% y el vacuno 1.1%.

Para el inicio de 2026, los indicadores mensuales del INEC para el periodo enero-marzo muestran una tendencia mixta con signos de reactivación económica.

Rosmer Jurado
Presidente del Sindicato de Industriales de Panamá
Ha sido un costo de oportunidad enorme el que ha perdido Panamá, porque no se ha podido desarrollar de la mejor manera,... no ha podido escalar en la producción y en la exportación de esos productos por un tema fitosanitario”
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