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16 de May de 2021

Internacional

Ataques del 11 de septiembre: las evidencias contra los cinco acusados

Los fiscales estadounidenses tienen muchas evidencias en contra de los cinco hombres acusados de haber organizado los atentados del 11 d...

Los fiscales estadounidenses tienen muchas evidencias en contra de los cinco hombres acusados de haber organizado los atentados del 11 de septiembre de 2001, pero no han sido reveladas hasta esta semana, en una larga acta de acusación adoptada por un jurado neoyorquino en diciembre.

Transferencias bancarias, vuelos interiores, peticiones de visados, decenas de llamadas telefónicas: casi diez años después de los atentados, Estados Unidos ha reconstruido pieza por pieza su génesis logística hasta terminar con este documento, el más completo hasta ahora sobre la relación de los hechos, desvelado por el departamento de Justicia días después de haber abandonado la idea de juzgar a los cinco acusados en un tribunal común en suelo estadounidense.

El diseño del plan empezó a principios de 1999, cuando Jaled Cheij Mohamed (KSM, en sus siglas en inglés) propuso a Osama Bin Laden utilizar aviones comerciales como misiles contra objetivos estadounidenses. Según el acta de acusación, él dirigió toda la operación hasta el último minuto.

El 31 de diciembre, Wallid ben Attach, un saudí nacido en 1979, viaja en primera clase entre Bangkok y Hong Kong con una navaja en el bolsillo "y se acerca a la cabina para poner a prueba las medidas de seguridad". Varios días más tarde, efectúa otros vuelos internacionales, siempre con la navaja en el bolsillo.

Paralelamente, en Hamburgo (Alemania), donde tiene amistad con Mohammed Atta (futuro jefe del comando), Ramzi ben-al-Chaiba, un yemení de 38 años, quiere convertirse en uno los pilotos suicidas.

Estados Unidos le niega el visado cuatro veces, entre el 15 de mayo y el 15 de octubre del 2000. A petición de KSM pasa entonces a ser el intermediario entre él y los futuros pilotos de los aviones.

En la misma época, en Dubai, Ali Abd al-Aziz Ali, pakistaní sobrino de KSM y nacido en 1977, suministra programas de simulación de vuelo a los futuros pilotos y empieza a efectuar transferencias bancarias a cuentas de Estados Unidos.

Las autoridades estadounidenses han detectado, entre enero y junio del 2000, 35 llamadas telefónicas entre él y los futuros pilotos.Aparece entonces quien se considera el principal financiador de los atentados, Mustafá al-Hussaui, un saudí de 42 años.

A petición del cerebro de la trama, las transferencias se hacen en pequeñas cantidades para no levantar sospechas y cambiando de nombre cada vez. Así, decenas de miles de dólares llegan a cuentas de Estados Unidos, incluso a la del francés Zacarias Moussaoui, que tenía previsto participar en los atentados pero que fue detenido un mes antes.

A partir de abril del 2001, desde los Emiratos Árabes Unidos, al-Hussaui sigue la operación y la discute con KSM y al-Chaiba.Entre el 9 y el 16 de julio de 2001, al-Chaïba se reúne con Atta en España y "discuten, entre otras cosas", "los objetivos que buscarán los aviones secuestrados".

El 23 de julio de 2001, KSM pide un visado para Estados Unidos, que es rechazado. A finales de agosto, anuncia a Bin Laden la fecha escogida para los atentados.Entre el 4 y el 10 de septiembre, los futuros pilotos transfieren el dinero que les sobra a cuentas de al-Hussaui en los Emiratos Árabes.

Este último recupera su dinero y viaja a Pakistán el 11 de ese mes. Al-Aziz Ali y Ben al-Chaïba también dejan Estados Unidos y viajan a Pakistán.Wallid ben Attach está el 11 de septiembre junto a Bin Laden, quien le ordena trasladarse a Tora Bora, en Afganistán, y prepararse para una ofensiva.

A partir de ese día, los cinco hombres empiezan a esconderse. Según el acta de acusación, "Ramzi ben al-Shaïba y Mustafá al-Hussaui se reúnen con Bin Laden en Afganistán, el encuentro fue filmado".

Se sabe por otras fuentes cómo fueron detenidos.Justo un año después de los atentados, el 11 de septiembre de 2002, Ramzi ben al-Shaiba es sorprendido por la policía pakistaní en pleno sueño en un apartamento en un barrio elegante de Karachi y se entrega sin resistencia.

El 1 de marzo de 2003, Jaled Cheij Mohamed es detenido en una incursión de las fuerzas especiales pakistaníes en una casa en Rawalpindi, en la que se escondía junto a Mustafá al-Hussaui.

El 29 de abril de 2003, en Karachi, también en Pakistán, Ali Abd al-Aziz Ali y Wallid ben Attash son sorprendidos en una redada de la policía de ese país.

En un principio los cinco detenidos desaparecieron en las cárceles secretas de la CIA, donde fueron torturados.

En septiembre de 2006, reaparecieron en Guantánamo con otros nueve detenidos considerados de "alta importancia" y fueron encerrados en celdas de alta seguridad, a las que la prensa nunca tuvo acceso.Los cinco podrían ser condenados a la pena de muerte.