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20 de Jan de 2021

Internacional

Crecimiento de 3,6% en Latinoamérica en 2012, si crisis no empeora

El crecimiento en América Latina será de 3,6% en 2012, si no se acentúa la crisis europea y la desaceleración china, para cuya eventual...

El crecimiento en América Latina será de 3,6% en 2012, si no se acentúa la crisis europea y la desaceleración china, para cuya eventualidad la región debe preparar una respuesta contracíclica, destacó el Banco Interamericano de Desarrollo en un informe difundido el domingo.

En un reporte publicado en el marco de la 53 asamblea anual del BID celebrada en Montevideo, la entidad manifestó su optimismo con respecto a las perspectivas de la región, pero advirtió sobre las consecuencias de los riesgos externos y proyectó que si se agudiza la crisis europea, el impacto golpearía más fuertemente a América del Sur."Han vuelto a cambiar el patrón de la demanda global y los riesgos asociados a la situación económica mundial.

La incertidumbre es alta y el riesgo de otra crisis, esta vez originada en Europa, ha aumentado", señaló el banco en el informe "El mundo de los senderos que se bifurcan, América Latina y el Caribe ante los riesgos económico globales".

Para el BID existen dos escenarios posibles: la estabilidad externa que implicaría una perspectiva optimista para la región o un agravamiento de la situación en Europa, que arrastre a Estados Unidos, sumado a una desaceleración china, que provocarían una recesión relativamente moderada en América Latina.

De haber una crisis, el BID señaló que el impacto sería más homogéneo que la del colapso de 2008, con una desaceleración a una única velocidad, aunque la recesión golpearía más fuertemente a los países de América del Sur.

El reporte destacó un crecimiento de 5,4% en los últimos dos años en la región, que supone un 14% de la expansión económica mundial, pero señaló que las perturbaciones externas siguen siendo críticas.

Con respecto a los riesgos de un contagio de la crisis europea hacia la región, el BID advirtió sobre la exposición directa de América Latina a los bancos de la periferia de la eurozona, citando a España como ejemplo.

"Los ajustes en los niveles de capital de dichos bancos podrían traer consigo restricciones de financiamiento", proyectó la entidad de crédito.Para el BID, si Europa sufre una recesión a lo largo de 2012 y una crisis en 2013, ello provocaría un acercamiento de las tasas de crecimiento de países como Brasil y México a las tasas de la región, homogeneizando su impacto.

Otro ejemplo de estos impactos es, según el BID, la influencia de los precios de las materias primas sobre la economía, que si bien ha permitido aumentar el volumen de las exportaciones, su volatilidad afecta a la estabilidad de la balanza comercial.

En este sentido, los efectos de una desaceleración más profunda en China golpearían mayormente las cotizaciones de metales como el cobre, afectando a Chile y Perú, y en menor medida a los productores de cereales, que sufrirían menos el impacto.

El informe advirtió también sobre la necesidad de consolidar las medidas de prudencia a nivel macroeconómico contra los flujos de capitales excesivos, ya que estima que en un 50% de las ocasiones éstos han desencadenado crisis bancarias o recesiones en la región.

El BID también recalcó que el uso de una política expansiva debe ser una excepción ya que en algunos casos estas herramientas "parecen haberse vuelto más permanentes".

Pese a que la deuda externa disminuyó en las últimas décadas y se estabilizó en un 42% del PIB, el BID considera que han aumentado los déficits estructurales y que podría haber disminuido la credibilidad fiscal.

"La región está menos preparada que antes de la Gran Recesión para responder a una perturbación negativa con una política fiscal contracíclica", advirtió la entidad.

El BID, con una capacidad potencial de préstamo de unos 12.000 millones de dólares anuales, presenta este domingo los detalles de un mecanismo contracíclico para la región, informaron a la AFP fuentes del organismo.

Esta herramienta estaría destinada a paliar impactos económicos externos que provoquen desajustes internos, o también situaciones de catástrofe natural, pero a diferencia del proyecto de cortafuegos anti-crisis que maneja Europa, de cientos de miles de millones de euros, la propuesta del BID apunta a situaciones de menor escala.