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04 de Jun de 2020

Internacional

"Humala es el presidente de las mineras extranjeras", gritan manifestantes

"Ollanta Humala ya no es nuestro presidente, él gobierna para las mineras extranjeras", dicen residentes de la localidad de Celendín, a...

"Ollanta Humala ya no es nuestro presidente, él gobierna para las mineras extranjeras", dicen residentes de la localidad de Celendín, al norte de Perú, mientras asisten este viernes al entierro de tres de las muertos de las protestas contra un proyecto aurífero en la región.

Las calles de Celendín están custodiadas por policías y militares y el acceso está restringido en algunas áreas. La ciudad está bajo estricto estado de excepción y los comercios en su mayoría están cerrados.

"En 20 años de minería en Cajamarca, somos ahora una región más pobre", se lamenta Socorro Villar, una residente que participa de la marcha fúnebre.

"Cajamarca es una zona ganadera, la minería solo beneficia a los ricos", agrega esta mujer mientras un grupo numeroso respalda sus afirmaciones.

"Hemos sido traicionados por Humala, él nos prometió en la campaña electoral defender el agua de la minería", remata Rita Chávez, otra residente opuesta al avance del cuestionado proyecto Conga, un millonario plan aurífero que representaría una inversión de 4.800 millones de dólares.

Los cuerpos de los muertos en choques contra las fuerzas de seguridad fueron velados en un local sindical ante la negativa de las autoridades policiales de permitirles usar la catedral de Celendín para celebrar una misa.

Centenares de personas, todas vestidas de negro, y llevando en sus manos un clavel rojo y una pequeña bandera negra con el lema "Conga no va", colmaron "la Casa del Maestro" con rostros desencajados por el dolor.

Las provincias de Celendín, Hualgayoc y Cajamarca conforman un férreo triángulo que se opone a Conga con fuertes protestas que han dejado desde el martes, cinco muertos y 45 heridos en el departamento de Cajamarca, uno de los más pobres de Perú.

En un ambiente de dolor y bronca, la misa rindió homenaje a "los caídos por defender el agua a manos de la poderosa Yanacocha", la mina de oro más grande de América Latina, explotada desde hace casi dos décadas por la companía estadounidense Newmont, que ahora busca extender su actividad en la zona con el proyecto Conga.

Los aplausos retumban en las estrechas calles de este pueblo de unos 35.000 habitantes al paso de la caravana, que carga a pie los ataúdes, entre ellos el de César Merino Aguilar, un joven de 17 años.

"íEscucha Ollanta si tocas nuestros cerros, matamos a tus perros!", grita en son de guerra la compacta multitud, en alusión a los policías y militares que controlan Celendín.

Los cerros son la despensa del agua que sirve de regadío para las faenas ganaderas de Celendín, cuyas casas lucen un crespón negro y enormes letreros en los muros contra el proyecto de Newmont: "íAgua sí, oro no!".

La marcha es un abierto desafío a la prohibición del gobierno de reunirse en lugares públicos y de participar en marchas, según lo dispuesto desde el martes con la declaratoria del estado de excepción.

El grito "Ni sangre ni vida, todo por el agua" resume la determinación de esta población a rechazar la minería extractiva por considerarla culpable de contaminar ríos y amenazar potencialmnente sus cultivos y ganados.

El mayor punto de conflicto es la desaparición de cuatro lagunas que, según el proyecto, deberían ser secadas para facilitar la tarea de extraer oro y cobre del subsuelo, y construir a cambio otras tantas lagunas artificiales que garanticen el abastecimiento de agua.

La empresa Yanacocha iniciará la construcción de un primer reservorio de agua en las zonas altas de la región como paso previo a la ejecución del proyecto Conga.