Temas Especiales

01 de Jun de 2020

Internacional

Humala, un primer año marcado por conflictos sociales con 17 muertes

El presidente Ollanta Humala cumple su primer año de gobierno con serias deficiencias en el manejo de conflictos sociales y en el contro...

El presidente Ollanta Humala cumple su primer año de gobierno con serias deficiencias en el manejo de conflictos sociales y en el control del narcotráfico, pero con aciertos en el campo económico para sostener el crecimiento de Perú, dijeron expertos y analistas.

Las protestas contra varios proyectos mineros, en defensa del agua y del medioambiente, se convirtieron en la piedra en el zapato de Humala por su alto costo social: 17 civiles muertos y más de 2 mil 300 heridos en diferentes conflictos en los últimos 12 meses.

"Los conflictos sociales dominan la escena porque no hay un manejo adecuado de ellos en la medida que no hay partidos políticos fuertes en las regiones donde ocurren y son reemplazados por grupos locales que se desarrollan en torno al conflicto", dijo el exministro del Interior, Fernando Rospigliosi.

Según la Defensoría del Pueblo, la cifra de muertos en protestas se elevó a 17 tras los cinco fallecidos en julio en Cajamarca (norte), en las manifestaciones contra el proyecto Conga de la minera estadounidense Newmont.

Como señal de que las protestas son un dolor de cabeza para el presidente, Humala decretó tres veces el estado de excepción en distintas ciudades del país, fundamentalmente por conflictos vinculados a la minería.

La imagen de Humala sufrió los embates de ese costo: su desaprobación alcanzó el 51% en julio, su nivel más alto desde que juró el 28 de julio de 2011, según un sondeo de Ipsos Apoyo realizado a 1mil 200 personas.

El gobierno de Humala "desaprovechó sus primeros 12 meses de gestión sin reformas estructurales que son necesarias en Perú, especialmente en el campo de la salud y la educación.

Tampoco hubo ninguna reforma del Estado y ningún programa agresivo de infraestructura a nivel nacional", se lamentó el economista Jorge González Izquierdo."Es una gestión en piloto automático" mientras que "la inestabilidad social afecta las expectativas de los inversores", dijo.

La economía, sin embargo, ha sido la niña mimada de la gestión de Humala, que mantuvo el modelo económico de libre mercado vigente desde 1990, a pesar de haber insinuado en su campaña electoral que haría cambios, mientras se especulaba con una eventual alianza, que no ocurrió, con el presidente venezolano Hugo Chávez.

Esa decisión le valió el apoyo del empresariado, con quien vive una luna de miel, pese a que la mayoría de ellos votó por su rival Keiko Fujimori, hija del exmandatario Alberto Fujimori (1990-2000), preso por violaciones a los derechos humanos.

"Humala ha sido una sorpresa tranquilizadora", dijo por su parte Luis Salazar, presidente de la privada e influyente Sociedad Nacional de Industrias (SNI).

"Ha sido un año muy político, con definiciones que indicarían que el gobierno va a continuar con el crecimiento vía inversiones", aplaudió el responsable de la SNI.

Optimismo no le falta a los empresarios peruanos: "En materia económica le pondría un 17 sobre 20 de nota", sentenció Salazar.

El Banco Central de Reserva prevé que la economía peruana crecerá 5,8% en 2012, luego de una expansión de 6,92% en 2011 y 8,78% en 2010.Humala, excomandante del ejército de 50 años, no ha respondido como se esperaba al problema de la seguridad.

"Es uno de los puntos más flojos de su gestión", señaló el analista Mario Ghibellini, columnista en El Comercio, diario de referencia en Perú.Según Ghibellini, "la gente tenía la fantasía de que por ser un militar iba a dar orden y represión selectiva para cortar crímenes, pero no se ha cumplido".

Asimismo, el control del narcotráfico en Perú, uno de los mayores productores mundiales de cocaína según la ONU, con unas 300 toneladas anuales desde 2009, es percibido como uno de los aspectos más débiles de Humala.

"El narcotráfico está avanzando desde hace varios años por dos razones: no hay interés en las autoridades en desarrollar un combate serio y la reducción de la ayuda estadounidense", señaló Rospigliosi.

"Las cosas van a seguir empeorando", acotó el exministro en relación a la presencia del cártel mexicano de Sinaloa en la distribución de la cocaína peruana y el auge de los asesinatos entre traficantes a cargo de sicarios.

Esa mala percepción se acrecienta por la presencia de remanentes de la guerrilla de Sendero Luminoso (SL), asentados en los mayores valles cocaleros del país, en donde actuán en complicidad con el narcotráfico, según el gobierno.

"Lo que vemos es que Sendero Luminoso sigue creciendo en zonas productoras de hojas de coca", señaló Rospigliosi, a pesar de que el gobierno capturó en febrero a "Camarada Artemio", jefe de esa guerrilla en el noreste del país.