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25 de Oct de 2020

América

La estrategia ‘uribista’

BOGOTÁ. Mientras los críticos del presidente Álvaro Uribe hacen cuentas alegres de que los tiempos no le van a alcanzar al mandatario p...

BOGOTÁ. Mientras los críticos del presidente Álvaro Uribe hacen cuentas alegres de que los tiempos no le van a alcanzar al mandatario para ser reelegido, en los cuarteles generales el uribismo ya tienen clara toda la estrategia. Según sus cálculos no sólo van a lograr que Uribe sea coronado una vez más, sino que los partidos de la alianza uribista van a ganar por nocaut en las elecciones del Congreso.

Cuando faltan apenas ocho meses para las elecciones presidenciales y al referendo le faltan tantos pasos por dar, la pregunta que muchos se hacen es si llegará un momento en que se tenga que romper el Estado de Derecho para sacarlo adelante. Columnistas como María Jimena Duzán ya lo insinuaron. “Por la vía institucional el referendo que impulsa el presidente no tiene cómo ver la luz”, dijo. Y el editorial del periódico El Tiempo , al referirse al rumor de depurar el censo electoral, advirtió: “Cortar de tajo un 45% de los votos requeridos para aprobar un referendo se ve como un intento de saltarse a la torera las normas electorales”, dice.

A primera vista, sin duda, las cuentas no dan. Pero en política, las matemáticas no son exactas. Y, contra todo pronóstico, los plazos se pueden cumplir. Tal y como queda claro en los puntos más gruesos de lo que se podría llamar la estrategia de los uribistas.

1. ASÍ VAN A AJUSTAR LOS TIEMPOS

Hay dos plazos que parecen imposibles de cumplir en el cronograma del referendo. El primero es el de inscripción de los candidatos a la Presidencia, que se debe hacer antes del 12 de marzo. Fecha para la cual es difícil que el referendo haya finiquitado su trámite en la Corte y haya sido votado en las urnas. Para subsanar este problema tienen un plan B y es el de inscribir al presidente como candidato elegido tras una consulta interpartidista. Para este tipo de candidatos, la fecha límite de inscripción todavía no está definida y debe hacerlo el Consejo Nacional Electoral, de mayoría uribista.

El segundo plazo de difícil cumplimiento es la exigencia que hace la Ley de Garantías al Presidente de anunciar su interés en reelegirse antes del próximo 30 de noviembre. Hacer este anuncio sin que esté aprobado el referendo haría incurrir al presidente en una irregularidad. La respuesta de los uribistas en este caso es más sencilla. Simplemente dicen que la Ley de Garantías solamente entrará en vigencia cuando el presidente tenga permiso legal para lanzarse por una nueva reelección. Y el 30 de noviembre, al no haber referendo, no habrá Ley de Garantías que cumplir.

2. ASÍ SE TOMARÁN EL CONGRESO

Mientras el referendo distrae la atención de la audiencia política, detrás de bambalinas se están dando trueques políticos de alto impacto en el mapa electoral. “No se están dando cuenta, pero la oposición puede quedar con sólo el 25% de los congresistas”, dijo un senador uribista.

Este capítulo de la estrategia comenzó con la gabela que dio la reforma política de permitir que quienes ocupan cargos de representación popular puedan cambiarse de partido. El plazo vence esta semana y los partidos uribistas hicieron su agosto. Se cambiaron de equipo unos 35 congresistas. Pero para efectos de votos puede ser aún más importante la cantidad de ediles y concejales que también se trastearon. En total, según el senador Roy Barreras, la U recibirá unos 1,000 concejales nuevos.

Como si fuera poco, también les va a ser de gran ayuda que en la misma ley estatutaria de la reforma a la política deben darle vía libre a la financiación anticipada a los partidos políticos. Así, podrían hacerse al pedazo más grande de un ponqué de cerca de 40,000 millones de pesos con los que se cuenta para ese fin.

3. LAS CUENTAS DEL DÍA DE ELECCIONES

Se ha dicho que sacar 7.3 millones de personas a votar el día del referendo, para que este sea válido, no es fácil. Por eso, los uribistas se han puesto en la tarea de atacar esta debilidad por varios flancos. En primer lugar, depurando el censo electoral. En segundo lugar, haciendo coincidir la fecha de votación del referendo para la reelección con los otros dos referendos que están en trámite. Lo cual ya planteó el ministro de Hacienda, Óscar Iván Zuluaga. Si bien tratan temas polémicos como la cadena perpetua para violadores de niños y el derecho al agua, pueden arrastrar un número significativo de seguidores a las urnas. Y en tercer lugar, no han descartado hacer coincidir el referendo con las elecciones parlamentarias, lo cual podría hacerlo imbatible.

El pasado jueves se conoció el más reciente sondeo de la firma Gallup. Y si bien, a primera vista las cuentas no dan motivo de preocupación en las huestes uribistas, al leer la letra menuda se ve que la votación estaría más ajustada de lo que se cree.

Con este panorama se entiende por qué al ministro del Interior, Fabio Valencia Cossio, se le veía muy feliz la semana pasada. El referendo ya pasó en el Congreso y el presidente Uribe ya parece haber aclarado su dilema en el alma. Además, si alguna pieza de este entramado falla, ahí está el otro plan B, el Estado de Opinión. ¿Qué más le puede pedir a la vida?