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31 de Mar de 2020

América

Los militares como problema

La Asamblea Nacional de Venezuela acaba de concretar otra violación a la Constitución de la República. Lo grave es que lo hace a concien...

La Asamblea Nacional de Venezuela acaba de concretar otra violación a la Constitución de la República. Lo grave es que lo hace a conciencia, pero cumpliendo la orden imperativa del Presidente. En este país desapareció el principio básico de toda democracia. No existe separación, ni equilibrio entre las distintas ramas del poder público. Tampoco la subordinación del poder militar a la autoridad civil. El régimen avanza, a sangre y fuego, hacia la consolidación de un estado socialista a la cubana.

La administración pública está inundada por militares seleccionados más por su lealtad perruna al Presidente que por calificaciones y méritos. Gobiernan los peores, siempre listos para someterse a cualquier humillación. No los mejores, más autónomos y competentes. Si esto es terrible aplicado al mundo civil, con relación al mundo militar las consecuencias son dramáticas. Para el país una tragedia.

Hugo Chávez es un golpista frustrado y confeso. Su carrera militar muy limitada, bastante mediocre. Pero políticamente astuto, exitoso, ideologizado, de audacia temeraria y dispuesto a mantener el poder a cualquier precio. A esos efectos ejecutó una purga profunda en la fuerza armada regular, eliminando o neutralizando la oficialidad respetuosa de la Constitución, opuesta a su propósito. Los mejores han sido dados de baja, dejados sin cargos, recluidos en sus casas, perseguidos, asilados o presos. El hecho es que los oficiales institucionales no tienen mando directo, pero conservan autoridad moral y ascendencia sobre muchos oficiales silenciosos y sobre las tropas que integran los diversos componentes. Para el régimen son un peligro inminente.

Entonces pasa a la etapa definitiva: la liquidación progresiva de la fuerza armada tradicional, especialmente del ejército, sustituyéndolo por mercenarios uniformados extraídos de bandas armadas con el pomposo nombre de “milicias bolivarianas”, bajo un Comando General, ahora legalizado con la reforma inconstitucional hecha a la Ley de la FAN. La misión es la misma de la fuerza armada, añadiendo a las tareas tradicionales, la defensa frente a los “enemigos internos” de la revolución.

En síntesis, la sociedad civil es progresivamente militarizada y ahora, amenazada legalmente a ser víctima de los paramilitares mercenarios del régimen. Atención.