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27 de Jun de 2022

América

Ataque a la democracia

En Nicaragua acaba de suceder un ataque mortal a la débil democracia de esa nación por parte de una banda de asaltantes integradas nada ...

En Nicaragua acaba de suceder un ataque mortal a la débil democracia de esa nación por parte de una banda de asaltantes integradas nada más y nada menos que por seis magistrados de la Sala Constitucional.

Constituye un hecho insólito y reprochable desde el punto de vista ético y jurídico la actuación de estos jueces, quienes a través de una sentencia que decidía un recurso de amparo constitucional introducido por el presidente de Nicaragua señor Daniel Ortega, reformaron la Constitución modificando el artículo que prohíbe expresamente la reelección continua del presidente de la República; dejando de esta manera, sin efecto dicha norma y abriéndole las puertas a Daniel Ortega para que se pueda presentar de nuevo como candidato presidencial.

Realmente, este acontecimiento no tiene otro calificativo que ser un vulgar y oprobioso acto ruin y cobarde por parte de estos magistrados, quienes a sabiendas de la irregularidad que cometieron, sesionaron a escondidas y a espaldas del resto de los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, violando los procedimientos internos de funcionamiento; es decir, actuaron como lo haría un ladrón bajo el amparo de la nocturnidad.

Todo esto ocurrió porque el presidente Ortega no contó con los votos suficientes del Congreso nicaragüense para poder reformar la Constitución y no se le ocurrió mejor idea que acudir a la Sala Constitucional y cuadrar con los magistrados afectos a su partido político para darle un zarpazo a la Constitución y eliminar la prohibición expresa de reelección continua a través de una sentencia.

El gremio de abogados a nivel internacional debe sentirse indignado y sorprendido ante tal aberración jurídica.

¿En qué cabeza cabe que un órgano del poder constituido como lo es la Sala Constitucional puede reformar y abolir una norma establecida en la Constitución? Sólo en las mentes retorcidas y delincuenciales de estos asaltantes del poder y aspirantes a dictador.

Lo que el mundo debe tener claro, es que todo esto forma parte del plan hegemónico del comunismo internacional impulsado por Fidel Castro y Hugo Chávez, quienes pretenden instaurar presidentes eternos basados en el fraude electoral y en la manipulación de las Constituciones.

Asimismo, resulta sospechoso que la Organización de Estados Americanos (OEA) no se pronuncie con respecto a este ataque a la Constitución en Nicaragua y violación de los principios democráticos y en cambio pretenda tener acorralada a Honduras por haber hecho justamente lo contrario, es decir, por haber defendido a carta cabal su Constitución y su democracia que estaban seriamente puestas en peligro por las actuaciones y planes del ex presidente Zelaya. Esto deja en evidencia, que la OEA es un organismo totalmente parcializado e infiltrado por el comunismo y que solo responde a sus intereses y por ende, no puede servir como ente mediador ni como garante de la libertad y la democracia.

Está claro entonces, que el plan es el de modificar por la vía que sea las Constituciones de los diversos países de América Latina, para establecer la reelección indefinida o perpetua de los presidentes comunistas y así garantizar a través del fraude electoral y el reparto indebido de dinero, la permanencia en el poder de los autócratas, quienes en realidad son unos dictadores corruptos disfrazados de demócratas. Ahora falta por ver si en Nicaragua existe separación de poder y autonomía e independencia entre los poderes del Estado y logran reestablecer la situación jurídica vulnerada.

En Honduras funcionó la democracia y el Estado de derecho, los otros poderes metieron en cintura al presidente y no permitieron la violación de la Constitución. Veremos si Nicaragua tiene la misma dignidad y coraje que Honduras y defiende su democracia y su libertad.

Viendo el panorama y la posición de la OEA, Honduras debe permanecer firme en la defensa de su Constitución y no permitir ningún tipo de injerencia malintencionada y parcializada con la ideología del demonio. Hay que recordar, que del desenlace final de lo que suceda en Honduras dependerá el destino de los pueblos que hoy se encuentran oprimidos en Latinoamérica.

Honduras constituye nuestra antorcha de libertad, tierra bendita madre de guerreros valientes hacedores de democracia y maestros universales de dignidad.

El mar me habló de su grandeza, de su fuerza y de su inmensidad...Yo le hablé de Honduras, de su Pueblo y de sus Instituciones y se sintió pequeño.. (Parafraseo del Poema de Jorge Sarabia).