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25 de May de 2020

América

Evo Morales, listo para ser reelegido

LA PAZ. Bolivia acude a las urnas mañana domingo en un clima de calma, pero las elecciones serán la prueba de fuego para Evo Morales que...

LA PAZ. Bolivia acude a las urnas mañana domingo en un clima de calma, pero las elecciones serán la prueba de fuego para Evo Morales que siempre salió derrotado en cuatro regiones rebeldes gobernadas por la oposición.

Aunque las encuestas predicen el triunfo del mandatario, lo que está en juego es el control de la futura Asamblea Legislativa, que es clave para que Morales consolide la nueva Constitución, que configura un estado plurinacional con más participación de lo indígenas.

LAS REGIONES REBELDES

Desde su elección en diciembre de 2005, Morales ganó ampliamente en tres consultas posteriores pero fue derrotado en Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija donde las demandas de autonomía son muy fuertes. Mientras que en La Paz, Oruro, Potosí y Cochabamba sacó amplia ventaja y en Chuquisaca hubo un virtual empate en la última consulta. La Paz concentra al 30% del electorado y es el principal bastión del mandatario.

Ese panorama configuró una Bolivia con poderes divididos lo que ahondó la polarización hasta finales del 2008. El Senado está bajo control opositor.

NO TIENE EL PODER

El doble reto de Morales pasa por tener pleno control del Legislativo pero también por ganar en regiones opositoras. En declaraciones recientes reconoció que tiene el gobierno pero no el poder.

¿QUÉ BUSCA LA OPOSICIÓN?

Para la oposición se trata de derrotar los afanes totalitarios del mandatario, según postuló en su campaña el principal candidato opositor Manfred Reyes Villa.

Las elecciones confrontan también dos visiones contrapuestas sobre el país. Morales reivindica un proyecto nacionalista, de reclamación étnica y de fuerte retórica antiimperialista. La oposición conservadora defiende una economía de libre mercado.

El país transitó en los últimos años entre esos dos proyectos sin un centro fuerte que atempere la lucha política.

Pero esta disputa se jugará en dos tiempos. La segunda parte será en abril cuando se elija a gobernadores, alcaldes y legislativos regionales.

El respaldo a Morales viene de regiones de occidente donde está La Paz y cuya economía es dominada por la declinante minería. La oposición está centrada en Santa Cruz donde está la agroindustria, el excedente del futuro, y en Tarija donde están los hidrocarburos.

Más del 70% de las exportaciones son materias primas y eso hace muy vulnerable la economía a los factores externos, pero el auge de los precios hasta el año pasado jugó a favor de Morales.

PLULARISMO, EN JUEGO

Lo que está en juego es el pluralismo de la democracia boliviana, afirma el analista Fernando Mayorga.

Morales parece tener el camino allanado con una nueva Constitución que aún debe ser implementada y posiblemente un Legislativo dominado por su partido el Movimiento al Socialismo (MAS).

La oposición conservadora, debilitada y dividida, no parece tener mayor chance y ha decidido replegarse convencida de que éste es el momento político de Morales. "Veremos qué pasa en los siguientes tres años. La gente se desencantará y allí estaremos nosotros", dijo el líder cívico de Santa Cruz, Guido Náyar.