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13 de Aug de 2020

América

Condenan la muerte del gobernador

BOGOTÁ. El gobernador del Caquetá, Luis Francisco Cuéllar, fue encontrado el martes por la noche degollado tras casi un día de secuestro...

BOGOTÁ. El gobernador del Caquetá, Luis Francisco Cuéllar, fue encontrado el martes por la noche degollado tras casi un día de secuestro a manos de los presuntos rebeldes de las FARC que lo habían hecho cautivo en su domicilio de Florencia, la capital de ese departamento del suroeste colombiano.

DETALLES DEL SECUESTRO

“Lo degollaron, miserablemente lo asesinaron”, denunció el presidente de Colombia, Álvaro Uribe, que confirmó el desenlace fatal de la retención de Cuéllar horas después de que ordenara el rescate militar del funcionario y de los demás retenidos por las FARC.

En una alocución al país por radio y televisión, Uribe precisó desde la Casa de Nariño que los “narcoterroristas” mataron al gobernador cerca del lugar en el que habían incendiado la camioneta en la que huían con él.

El vehículo fue hallado en Alto Brasil, paraje de la zona rural de Florencia, ciudad situada 562 kilómetros al sur de Bogotá y en la que los insurgentes secuestraron a Cuéllar el lunes por la noche.

El secuestro lo cometieron unos rebeldes vestidos con prendas militares que irrumpieron en el domicilio del funcionario tras haber arrojado una granada contra la puerta de la edificación y se enfrentaron a los escoltas del funcionario, tiroteo en el que murió un policía y dos más resultaron heridos.

En un comunicado preliminar, los funcionarios y mandos de las fuerzas de seguridad advirtieron de que los rebeldes habían instalado nueve “cargas explosivas” alrededor del vehículo abandonado, pero, según la nota, “pudieron ser desactivadas”. Luego se supo que los guerrilleros habían puesto más cargas alrededor del cadáver de Cuéllar.

OPERACIÓN DE RESCATE

Tanto Silva, los comandantes de las Fuerzas Militares, el general Freddy Padilla, y el Ejército, el general Óscar González, y los directores de la Policía Nacional, el general Óscar Naranjo, y el Departamento Administrativo de Seguridad (DAS, inteligencia estatal), Felipe Muñoz se habían desplazado a primera hora del martes a la capital caqueteña por decisión de Uribe, que les ordenó buscar el rescate militar de Cuéllar y los otros secuestrados por las FARC, entre ellos 24 militares y policías que esta guerrilla retiene con la finalidad de canjearlos por medio millar de insurgentes presos.

A la zona ya habían sido movilizados batallones y comandos de fuerzas especiales del Ejército y la policía, y era sobrevolada por diez aeronaves de la Fuerza Aérea Colombiana (FAC) y de la aviación de otras fuerzas.

Además de estas operaciones, el Gobierno promovía la oferta de casi medio millón de dólares como recompensa por información que permitieran el rescate de Cuéllar y la detención de los responsables.

En su alocución, Uribe mantuvo esta oferta, que tiene como objetivo particular los mandos de la Columna Móvil “Teófilo Forero”, reducto de elite de las FARC al que se ha atribuido la captura y asesinato del gobernador.

“En medio del dolor, con toda la fortaleza, avanzaremos en la derrota del terrorismo, para liberar de esta pesadilla a las nuevas generaciones de colombianos”, ratificó el presidente tras invitar a la reflexión a quienes “pretenden darles reconocimiento político a los narcoterroristas de las FARC”.