19 de Oct de 2021

América

Partido de Evo no seduce a ciudades

LA PAZ. El presidente izquierdista de Bolivia, Evo Morales, tendría que olvidarse de sus ambiciones de hegemonía tras los comicios regio...

LA PAZ. El presidente izquierdista de Bolivia, Evo Morales, tendría que olvidarse de sus ambiciones de hegemonía tras los comicios regionales del domingo, que dejaron un sabor agridulce en las hace poco victoriosas huestes oficialistas.

Medios y analistas señalaron ayer que, en unos comicios en los que todos encontraron motivos para celebrar, el Movimiento al Socialismo (MAS) avanzó en departamentos —donde se eligieron los primeros gobiernos autonómicos—, pero recibió dolorosas cachetadas en las ciudades.

El MAS de Morales ganó las gobernaciones de cinco de los nueve departamentos mientras la oposición se hizo con las alcaldías de siete de las 10 ciudades más importantes.

Analistas coincidieron en que los resultados no pusieron en riesgo, aunque sí señalaron límites, a la “revolución” indigenista y socialista de Evo.

“El presidente creyó que el pueblo lo iba a seguir a pie juntillas, que el aparato del MAS era imparable, pero ahora tiene que saber que éste en un país ultrademocrático, en el que la soberbia es un pecado capital”, dijo la analista de la cadena radial Erbol , Amalia Pando. Morales “sintió tras su arrolladora reelección que estaba en condiciones de acaparar todo el poder pero ahora sabe que el pueblo quiere un equilibrio”, agregó.

Carlos Molina, un experto en autonomías, dijo que el MAS sigue siendo la mayor fuerza política, pero no puede ignorar el duro golpe de haber fracasado en su intento de ganar las alcaldías de La Paz, su plaza fuerte en comicios nacionales, y Oruro, capital del departamento donde nació Morales.

Morales llamó ayer a un trabajo coordinado entre el poder nacional y los poderes locales, lo que fue aceptado de inmediato por el reelecto gobernador derechista de Santa Cruz, Rubén Costas. La prueba de la calidad de estas intenciones pasará en las próximas semanas por la oficialista Asamblea Legislativa, donde debe debatirse una ley orgánica que regulará las flamantes autonomías.