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08 de Apr de 2020

América

Una opinión autorizada

La presencia en Cuba del canciller español Miguel Ángel Moratinos como interlocutor reconocido por el gobierno cubano, y las conversacio...

La presencia en Cuba del canciller español Miguel Ángel Moratinos como interlocutor reconocido por el gobierno cubano, y las conversaciones sostenidas con su homólogo primero y con Raúl Castro después, abren un camino ‘constructivo y útil’, para un diálogo con la Unión Europea sobre la llamada Posición Común hacia Cuba. Con posturas centradas en la solución del problema de los detenidos por delitos de disidencia política y su voluntad de ponerle fin a la crisis que desató una guerra mediática de proporciones bien dimensionadas, el gobierno cubano aceptó finalmente excarcelar a los 47 prisioneros que restan del grupo de los detenidos del año 2003.

Este proceso iniciado el 19 de mayo pasado con la presencia de la más alta jerarquía de la iglesia católica cubana, representada por el Arzobispo de la Ciudad de La Habana, Cardenal Jaime Ortega y el Presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, Monseñor Dionisio García Ibáñez, le imprimió un nuevo papel a la Iglesia en la sociedad cubana, con un tema de máxima sensibilidad nacional e internacional: trasmitir a las dirección del gobierno cubano el reclamo de los familiares de los presos. Cualquier lectura sobre la posición de la Iglesia en la búsqueda de una solución definitiva a este asunto debe ser valorada como muy positiva; sin embargo entendidos en la materia consideran que fue una jugada maestra del gobierno de Raúl Castro de atribuirle a la iglesia un rol que le permitiera mostrar una imagen de flexibilidad y atenuara la campaña mediática que se atizaba en torno a la huelga de hambre de Fariñas y las marchas de las ‘Damas de Blanco’.

Pero el hecho por si solo, le ha permitido al Cardenal Jaime Ortega Alamino, levantar su protagonismo al interior de la nación, y ser un interlocutor que el gobierno español considerara como válido e importante para mediar entre todas las partes del conflicto. España ha accedido a recibir a todos los que el gobierno libere, y cuyo plazo podría llegar hasta cuatro meses ... ya los cinco primeros serán acogidos junto a sus familiares. Con este acuerdo alcanzado por la solicitud del Canciller Moratinos y la mediación de la Iglesia, culmina la crisis en torno a la huelga de hambre llevada a cabo por el opositor Guillermo Fariñas, y que le ha puesto fin luego de 135 días de ayuno prolongado, declaró haber dejado la huelga de hambre ‘para desatar las manos de quienes están negociando con el gobierno cubano’.

De la liberación de los que restan de los 167 no se ha mencionado públicamente nada, salvo que serán trasladados para sus provincias de residencia y sólo se ha sido claro con relación a los 57 que fueron enjuiciados hace 7 años. Esta decisión del gobierno de Raúl Castro, aunque bajo la influencia de estos actores externos, mostró sin embargo, que se impuso el realismo y la flexibilidad para la liberación de estos presos que cumplían exageradas condenas. La trayectoria de estos hechos desde el 2003, motivó posiciones contrapuestas de la comunidad europea hacia Cuba, reiteradas en febrero de este año, bajo una posición común del bloque de condena a la Isla y el reflejo en los medios internacionales de prensa de manera casi sistemática.

En el plano interno de Cuba, han existido reacciones a nivel popular al conversar con gentes en la calle, que han visto con buenos ojos esta medida tanto tiempo dilatada por el gobierno de los hermanos Castro, sin embargo los medios de comunicación en manos del gobierno, no han hecho alusión al tema, salvo una nota del Arzobispado difundida en el diario oficial Granma.

En lo internacional, tanto la comunidad europea como algunos países latinoamericanos se ofrecieron a recibir a los presos excarcelados y eso ha tenido buena aceptación en la Isla. La UE apoya activamente el proceso de diálogo en curso y está lista para facilitar la liberación del máximo número de prisioneros políticos. Cuba cedió a la diplomacia constructiva y no a presiones y chantajes que durante 50 años han intentado desestabilizarla. El minuto que vive la humanidad es de diálogo y no de confrontación.