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01 de Apr de 2020

América

La tercera edad en Cuba

HABANA.HABANA. Marino González, un campesino cubano que trabajó muy duro toda la vida, bebe diariamente un traguito de ron y se fuma un...

HABANA.HABANA. Marino González, un campesino cubano que trabajó muy duro toda la vida, bebe diariamente un traguito de ron y se fuma un puro, come ‘de todo’ y duerme ‘como un ángel’. Así, asegura, llegó lúcido a los 101 años e incluso busca una novia.

‘Trabajé como mulo en el campo toda mi vida. ‘fiestear’, tomar ron y comer de todo, pero con moderación, esa es mi fórmula mágica’, nos comentó entre risas González, hombre de baja estatura, delgado y de piel curtida, que no usa bastón ni gafas, porque ‘ son cosas de viejos’.

Vestido de guayabera amarilla, pantalón café y sombrero de paño negro, González cuenta jocosamente detalles de su larga vida: ‘Tuve una sola mujer que no me dio hijos, nunca paré un minuto de trabajar y era un león echando a pelear gallos, aunque ahora no puedo’.

El anciano es uno de los 13 cubanos del ‘Club de los 120 años’ que dirige el cirujano Eugenio Selman-Housein, ex jefe del equipo médico del octogenario Fidel Castro.

Los miembros del club, al que muchos dicen que pertenecerán cuando de mostrar su virilidad se trata, están ‘dispuestos a llegar a los 120 años con una vida activa’, dijo Selman- Housein, de 80 años, en una reciente intervención en el Seminario Internacional sobre Longevidad Satisfactoria, en el marco del cual se reunieron los centenarios.

Francisco Triana, de 100 años, es la antítesis de González. ‘Trabaje durante 40 años en una cervecería de la capital, pero sólo bebía malta y siempre me alimenté muy bien. ¡Bueno!, también fui un poco mujeriego’, contó, apoyándose en un bastón.

En Cuba hay hoy una mujer de larga vida llamada Juana Candelaria Rodríguez, de 125 años, y a quien la isla reivindica como la mujer más vieja del mundo.

Selman-Housein sostiene que entre las condiciones que propician una vida prolongada figuran ‘la motivación de vivir de las más tempranas edades, una alimentación rica en frutas y vegetales, la práctica de ejercicios y ‘la cultura como enriquecimiento espiritual’, que combate el estrés.

Con el cirujano coincide Iluminada Cedeño, de 100 años. ‘Nunca pensé que llegaría a vivir tantos años’, dijo la anciana, que tiene 20 nietos, 24 tataranietos y 10 bisnietos, y dice tener una ‘salud de hierro’ porque siempre caminó ‘mucho.

La maestra y obstetra jubilada, Rosa Cartaya, una mulata de 103 años, explicó que fue una ‘niña muy enfermiza’ a la que sus padres alimentaron muy bien.

‘Hoy no hay la alimentación con la que yo me crié’, dijo la mujer.

CLUB DE LOS 120 AÑOS

Cada año Cuba celebra un encuentro de este pintoresco Club de los 120 años y en esos encuentros cada quien cuenta sus vivencias, pero el viejo Mariano confió a este periodista que ha participado en ellos en varias ocasiones por más: ‘Va y me consigo una novia centenaria y la llevo pa’ la casa’.

Es un hecho cierto y muchas veces inexplicable, Cuba un país con tantas carencias y dificultades con la alimentación estable y sistémica de su población y con muchos desajustes en su sistema primario de salud, pueda contar con un una atención gubernamental de alta prioridad hacia este segmento que hoy representa casi el 45% de sus habitantes.

El que viene a Cuba se queda perplejo ante el tratamiento que se le ofrece a las personas de la llamada ‘tercera edad’, sin dudas cualquier propaganda se desmorona al comprobar que gozan ciertos privilegios y de un respeto de todos.

A pesar de la reconocida atención que el gobierno le da al adulto mayor, la carencias hacen insuficientes la alimentación de esta porción de la nación.

La calidad de vida de esta ancianidad en Cuba no escapa del día a día que viven todos sus ciudadanos, nada el Club es un propósito noble, pero lo envuelve una cruda cotidianidad que acortará el plazo de vida de muchos de sus integrantes.

Así es la vida, contradicciones entre los buenos deseos y la realidad.