28 de Feb de 2020

América

Violencia toca al Istmo

AMÉRICA. La región centroamericana enfrenta un severo desafío en materia económica y social derivado de una cada vez más débil instituci...

AMÉRICA. La región centroamericana enfrenta un severo desafío en materia económica y social derivado de una cada vez más débil institucionalidad. De no atender esa situación existe el riesgo de que los estados se degraden y caigan irremediablemente en la categoría de ‘estados fallidos’.

Así lo advirtió la institución costarricense Programa Estado de la Nación (PEN), que el martes presentó en San Salvador el IV Informe Estado de la Región en Desarrollo Humano Sostenible.

Según el PEN, la violencia y las tasas de homicidio en algunas ciudades del Istmo, así como la actividad de grupos criminales, se suma a la, por lo general, baja presencia de los gobiernos, que con pocos recursos o exceso de burocracia, tienen problemas para atender las necesidades básicas de comunidades o regiones.

‘Si las cosas siguen así tendremos en Centroamérica ‘estados degradados’ que no pueden cumplir con los servicios a la población. Es un paso previo a los ‘estados fallidos’ como algunos casos africanos’, describe Miguel Gutiérrez Saxe, director del organismo.

‘La amenaza de ‘estado fallido’ no es ficticia’, dice Evelyn Villarreal, coordinadora del informe, quien recuerda que el índice de ‘estados fallidos’ de Foreign Policy –recogido también por el referido estudio– genera alertas para Guatemala, Honduras y Nicaragua, donde la percepción es de 80.1, 78.3 y 81.2, respectivamente.

IMPACTO DE LA VIOLENCIA

Como lo han expresado otros informes como el del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Índice de Competitividad elaborado por el Foro Económico Mundial, la inseguridad es un tema que genera cada vez mayor zozobra en la región.

Aunque con matices entre países, la tasa promedio de homicidios del istmo alcanza ya el 43.4 por cada 100 mil habitantes.

‘Lo que se puede analizar es un incremento país por país’, dice Gutiérrez Saxe, que aún así ve problemas en algunas de las cifras brindadas por las autoridades.

‘Hay una crítica porque puede haber casos no reportados’, dice el analista que advierte grandes riesgos en algunos países donde ya se están alcanzando tasas cercanas a los 80 asesinatos por cada 100 mil habitantes. Para poner en perspectiva, ‘en términos de epidemia, es la más grave. Para la Organización Panamericana de la Salud (OPS), un nivel de muertes por encima de 12 por cada 100,000 personas es un problema de salud pública’, dicen los analistas.

Alberto Mora, coordinador del estudio, dice que si bien hay una alerta general, el problema se agudiza en el Triángulo Norte de Centroamérica. En esta subregión, si se analizan y subdividen los homicidios por sexo y por rango de edad, las cifras arrojan un resultado preocupante para los hombres en edad productiva, para quienes hay una alta incidencia de la mortalidad por causas violentas.

ESTABILIDAD

A pesar de esos problemas tan apremiantes, Gutiérrez Saxe reconoce que en el campo económico, el istmo ha logrado estabilizarse en una época de grandes desafíos en los que, por ejemplo, la última crisis global no arrastró por completo a las economías como ocurrió en las décadas de los ochenta y de los noventa.

‘Todavía tenemos incertidumbre, pero hubo capacidad de Estado y de los hogares para enfrentarla’, dice el analista que destaca de sobremanera que hubo algunos logros económicos ‘en una época cargada de vulnerabilidades’.

Sin embargo, el director de la institución es consciente que este buen manejo de la crisis ha sacado a flote otro problema: la debilidad fiscal. Un fenómeno no menos grave puesto que en algunos casos, los bajos ingresos se traducen en deficiencias en las coberturas de temas cruciales como la seguridad y los programas sanitarios o sociales.