20 de Feb de 2020

América

¿Por qué ahora?

N o vale la pena seguir especulando sobre lo que administradamente confesó el coronel, fiscal militar y presidente de la Sala Penal del ...

N o vale la pena seguir especulando sobre lo que administradamente confesó el coronel, fiscal militar y presidente de la Sala Penal del Tribunal Supremo de Justicia, Eladio Aponte Aponte. Mucho se ha hablado al respecto, pero poco o nada quieren investigar en Venezuela los órganos competentes del poder público. Lo de la Fiscal General demuestra más complicidad que pena y lo de rendirle homenaje a los indiciados por Aponte en la Asamblea Nacional, es una prueba más del estado de putrefacción que acompaña al desmoronamiento institucional del país. Los voceros y voceras del régimen se hunden en la miseria fangosa del encubrimiento para tratar de salvar a un régimen que acelera su inevitable fin.

Reflexionando me hago varias preguntas. La primera se refiere a la oportunidad de la actitud del magistrado. Algún serio temor existencial debía atormentarlo. Estaban demasiado recientes los asesinatos, por encargo, del capitán Jesús Aguilarte Gámez, exgobernador del Estado Apure en Maracay y del general Wilmer Moreno, exsubdirector del DIM, en Anzoátegui. Ambos, según se dice, amigos cercanos del presidente Chávez.

El sicariato es el instrumento fundamental de los narcotraficantes para cobrar agravios o fraudes dentro de sus operaciones. Era una figura desconocida entre nosotros.

Hoy es moda impuesta por las estructuras del crimen organizado. Asumir la condición de traidor por sentirse traicionado por aquellos de quienes esperaba correspondencia en la lealtad no es cualquier tontería. La segunda está vinculada a la famosa credencial otorgada a Walid Mackled, aparente causal de la remoción. Por simple curiosidad quisiéramos que tanto la fiscalía general militar como las autoridades del Tribunal Supremo, cada una de sus Salas y los ministerios vinculados a la seguridad del estado y hasta la propia Presidencia de la República, nos dijeran cuantas credenciales han otorgado y quienes han sido los beneficiarios. ¿Es Mackled el único y exclusivo portador de credenciales similares? Así como existe el Cartel de los Soles, también existe el de los Sapos. Esto apenas empieza.

ANALISTA