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01 de Jun de 2020

América

Militar colombiano admite haber cometido 24 ejecuciones

González del Río, estaba detenido en un centro de reclusión por dos ejecuciones extrajudiciales

El coronel en retiro colombiano Robinson González del Río, en prisión provisional por el escándalo de "falsos positivos" y por otro de corrupción en contratos militares, admitió haber cometido al menos 24 ejecuciones extrajudiciales y explicó la dinámica de esta práctica en el Ejército.

En una entrevista con Noticias RCN, González del Río señaló que los "falsos positivos", eufemismo con el que se conocen en Colombia las ejecuciones extrajudiciales cometidas por miembros del Ejército a cambio de beneficios y mejores cargos, fueron concebidos por el excomandante de ese cuerpo, general retirado Mario Montoya (2006-2008).

Según declaró el coronel, Montoya creó el "Ejército del Norte" para recibir a los oficiales que habían dado los mejores resultados contra la guerrilla y regó entre las filas la idea de que valían más las muertes en combates que las desmovilizaciones y las capturas con la frase "yo no quiero regueros de sangre, quiero ríos de sangre".

Ese era el mandato "a cambio de que a usted no lo fueran a relevar, de que lo llamaran a curso, a cambio de que usted siempre fuera tenido en cuenta para unos traslados, por estímulos, por premios (...) A mí me premiaron dándome fines de semana, estímulos económicos para descansar y disfrutar con la familia", recordó.

"La responsabilidad mía es en el Valle del Cauca, en el Cauca, donde se hacían los operativos. Se hicieron 17 operaciones con 25 ó 24 muertos de falsos positivos de los que voy a aceptar. Los falsos positivos pasarían en total (en esa zona) unos 400", agregó el coronel.

González del Río, que estaba detenido en un centro de reclusión por dos ejecuciones extrajudiciales, saltó a la luz pública el año pasado cuando se conoció que había presionado para que su caso fuera juzgado por un tribunal militar y no por la justicia ordinaria y porque era el eje de una red de corrupción en la compra y venta de armas en el Ejército.

El coronel afirmó que como comandante de batallón que fue, reconoce su responsabilidad de que "pobres oficiales, subalternos, suboficiales y soldados hayan realizado esos falsos positivos", y por este mismo motivo exigió que también los altos oficiales admitan su responsabilidad.

Asimismo, explicó que se pusieron en práctica tres caminos para aumentar las bajas.

Uno era infiltrar bandas criminales a las que los militares daban falsa información para que asaltaran fincas en busca de dinero y tener la disculpa para asesinarlos y hacerlos pasar como milicianos abatidos en combate.

También reclutaron guerrilleros y paramilitares desmovilizados a los que engañaban para que buscaran escondites de dinero a cambio de la mitad del botín, pero al llegar al sitio los mataban y los vestían como guerrilleros.

La tercera modalidad es la que se denunció cuando estalló el escándalo de "falsos positivos" en 2008 en la localidad de Soacha, vecina a Bogotá, mediante la que engañaban a jóvenes civiles con trabajos rentables en el departamento de Norte de Santander (noreste) donde eran después asesinados.