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01 de Dec de 2020

América

Gérmenes y humanos

El virus lo transmite un mosquito y rara vez es mortal

Un nuevo virus ha puesto en alerta a América Latina. Se trata del virus chikungunya, originario de África, que se ha extendido por todo el planeta y que se extiende rápidamente por Centroamérica. Esta semana se supo de nuevos casos en Costa Rica, que se suman a los que los casi mil 200 registrados en El Salvador, los 12 que reconoce Venezuela, los 6 reportados en Cuba y dos en Panamá.

El virus lo transmite un mosquito y rara vez es mortal. Sin embargo, los síntomas que se parecen al dengue, causan fiebre, dolores fuertes en las articulaciones, como musculares que, en algunos casos, pueden durar meses o hasta años. El problema radica en que hasta el momento no hay remedio para la enfermedad. No se ha desarrollado ningún antivírico eficaz y el tratamiento se limita a aliviar los síntomas.

Desde que se tiene registro de la historia de las primeras sociedades humanas, hace unos 13 mil millones de años, los gérmenes han estado siempre con nosotros y los animales que nos han acompañado en este largo periplo evolucionista. Pero los últimos mapas epidemiológicos de la Organización Mundial de la Salud muestran que el virus, que estuvo largos años ‘estacionado’ solamente en África, se ha disparado con la globalización.

Pero la gran zona nueva de expansión del virus es el Caribe (lo transmite dos variedades de mosquitos, el Aedes aegypti y el Aedes albopictuso), que por su clima es la plataforma perfecta para que salte en poco tiempo a la zona continental. Estamos ante una nueva enfermedad que, según la OMS, ya ha producido unos 150 mil casos en República Dominicana, Haití, Martinica y Guadalupe, además de los mil 200 en El Salvador.

El virus de chikungunya, tomó su nombre de una expresión bantú que significa doblarse, lo que remite a sus terribles efectos, puede constituir una real amenaza para la región pues se trata de una enfermedad con síntomas similares al resfrío común o al dengue. Se propaga con rapidez en los climas tropicales principalmente y, entre la población más pobre ataca sigilosamente a ancianos y niños. La información y la vigilancia sanitaria son nuestras únicas herramientas.