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30 de Oct de 2020

América

Aliados y espías

El espionaje estadounidense recorre el suelo de Alemania

Los sucesos de esta semana agrietan nuevamente las relaciones entre Barack Obama y Ángela Merkel, dos aliados y poderosos líderes mundiales. Las tensiones crecían desde que la semana pasada se detuviera a un posible doble agente alemán, bajo la sospecha de haber vendido 300 documentos clasificados a Estados Unidos. Y este miércoles se ha detenido en Alemania a otro doble agente (aún no se sabe si es civil o militar), pero esta vez las reacciones han sido inmediatas, el gobierno de Merkel pidió al máximo responsable de los servicios secretos de Estados Unidos en Berlín, un diplomático de Estados Unidos, que abandone el país germánico.

En esta ocasión no es la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por su sigla en inglés) la protagonista del reciente escándalo, sino la siempre omnipresente CIA, que, a través de su director, John Brennan, ha tenido que salir a dar explicaciones a los funcionarios del servicio secreto alemán. Mientras tanto Washington se mueve diplomáticamente (con las dificultades propias de un elefante en una cristalería) para frenar los desencuentros que tienen raíces en el caso del ex agente de la NSA, Edward Snowden.

Recordemos que Snowden reveló los documentos secretos que demostraron el programa masivo de espionajes de Estados Undos, entre ellos ‘las escuchas telefónicas’ de los celulares de unos 35 líderes mundiales. Entre ellos de países amigos como los de Merkel y Dilma Rousseff de Brasil.

Desde WikiLeaks, la mayor filtración de ciberespionaje de la historia que puso a Julian Assange en el mapa del mundo, y, luego el caso de los documentos clasificados aún en poder de Snowden (la mayoría aún no dados a conocer), la diplomacia estadounidense no logra calmar a sus aliados.

Los servicios secretos son rutina para la diplomacia. Para eso están. Pero lo que destacan estos casos es un mapa más detallado de la débil e hipócrita línea que separa la política real de la diplomacia que practican las superpotencias y sus aliados. La novedad es que ahora con Internet es también de dominio público. Washington y sus servicios de espionajes están autorizados para ‘trabajar’ en 193 países en el mundo.