03 de Dic de 2021

América

Corrupción en Latinoamérica

La corrupción es ya un fenómeno universal que ha alcanzado una dimensión alarmante

La prensa internacional le ha prestado gran atención a la noticia de la detención en Brasil de Marcelo Odebretch, presidente de la empresa Odebretch, una gigante brasileña privada del sector construcción por el caso del escándalo de Petrobras, empresa pública del sector petrolero de Brasil. Los escándalos no solo afectan a esta nación, sino también a otros países latinoamericanas en donde Odebretch ha obtenido importantes concesiones por varios miles de millones de dólares para obras de infraestructura. Tal es el caso de Colombia o Panamá, por citar dos ejemplos. Pero la corrupción no la inventaron los brasileños. La corrupción es ya un fenómeno universal que ha alcanzado una dimensión alarmante. Sin embargo, por la fragilidad de las economías en América Latina la corrupción de las megaempresas que comprometen los presupuestos públicos arriesgando la viabilidad económica de todo un pueblo es también un instrumento de desestabilización gubernamental a una gran escala. Su peligro radica en que ponen en marcha el tráfico de influencia invisible y difícil de erradicar.

Los empresarios y directivos detenidos de las empresas Odebretch (Brasil), la constructora ecuatoriana Hidalgo & Hidalgo (Ecuador) y Genisa, S.A. (Honduras), bajo sospecha de delitos de corrupción cometidos en Panamá, Brasil y Honduras, dan señales de que la región, quizá no todos los países, está dispuesta a frenar los delitos que pongan en riesgo los endebles presupuestos nacionales. Por otra parte, el Gobierno de Colombia ha dicho que, de comprobarse la comisión delictiva de Odebretch, se inhabilitaría a esta empresa de las obras concesionadas, como el caso de la autopista recién concesionada en la región de Cauca. Las repercusiones financieras, políticas y sociales pueden ser múltiples, pues se trata de proyectos de desarrollo que emplean mucha mano de obra y cuentan con financiamiento externo de poderosos bancos internacionales.

La justicia, tanto en Brasil como en Panamá, está en medio de una coyuntura histórica de gran trascendencia para recuperar la confianza en las instituciones que deben velar por el interés nacional.

Estos casos de corrupción no son aislados. Cuidado. Las malas prácticas empresariales en América Latina son un problema endémico de nuestras sociedades acostumbradas al soborno en todos los niveles, a sobres sellados bajo la mesa, al ‘patrocinio' de campañas electorales y partidos políticos, que producen oscuras alianzas entre consorcios y gobiernos.