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25 de Nov de 2020

América

¿Francia se le adelanta a EE.UU. en Cuba?

Directo desde La Habana

La ofensiva de Francia para liderar una presencia inversionista europea en Cuba es notoria, como quedó evidenciado en la reciente visita de Estado del presidente Raúl Castro a París donde su anfitrión François Hollande lo atendió personalmente durante toda su estancia en la ciudad luz.

La iniciativa gala no sorprende, pues la distensión con EE.UU. creó oportunidades que las compañías estadounidenses no han logrado capitalizar aún, con lo cual les dan una gran ventaja a empresas de otros países, en especial de la Unión Europea, deseosas de llegar primero a un territorio virgen y potencialmente muy fértil. Es lo que ha visto Hollande.

Queremos ir más lejos, repitió sin ambages el mandatario francés, y ese es el objetivo de la hoja de ruta que acabamos de firmar y que incluye sectores de cooperación, turismo, transporte, desarrollo de las ciudades, energía, agrícola. ‘En resumen, a partir de ahora todos los sectores quedan abiertos', anunció.

Como muestra de ello, y para que no quedara dudas, firmó junto a Raúl Castro seis acuerdos de gran alcance, en especial el de la deuda con el Club de París –el cual Francia lo mejora sustantivamente- para facilitar a Cuba el acceso al financiamiento a largo y mediano plazos para el desarrollo.

Castro dijo que eran parte de la Agenda económica comercial que sienta las bases para el establecimiento de la cooperación bilateral en los sectores en los que se trabaja ya de manera priorizada: Turismo, Salud, Agricultura, Transporte, Energía, y el Desarrollo Humano, y se crea una comisión intergubernamental para la cooperación económica comercial.

Adjuntas hay varias declaraciones de cooperación entre el Ministerio del Comercio Exterior y la Agencia Francesa de Desarrollo que establece las bases para negociar un acuerdo que facilite el trabajo de esa oficina en Cuba en representación del gobierno francés para la implementación de la cooperación bilateral.

Una de gran trascendencia es la de cooperación en el sector ferroviario que abarca gobernanza, organización del transporte, señalización, electrificación, renovación de las vías, daños causados por el material rodante en la infraestructura y su mantenimiento, entre otros más. Tiene que ver mucho con la Zona de Desarrollo de Mariel.

La más trascendente, por supuesto, es la relacionada con la deuda porque a partir de allí se dinamiza la inversión extranjera europea de forma imparable por la iniciativa de Francia.

Queremos llegar más lejos en el plano bilateral; nosotros anularemos progresivamente los adeudos en la medida que Cuba los vaya pagando. Francia irá más allá de lo que se acordó en el Club de París. Queremos invertir una parte de la deuda para que pueda ser utilizada por los inversores. También queremos convertir estas deudas en fondos para reinvertirlos en el desarrollo de diferentes esferas y poder acelerar proyectos de inversiones de Francia en Cuba, explicó.

Esa forma dinámica de encarar el tema lo monitoreará la Agencia Francesa de Desarrollo que ya trabaja en la identificación de esos proyectos y los implementará a partir de este mismo año, según adelantó el mandatario galo, quien aclaró que la apertura es también cultural, científica y educativa.

No hay que olvidar que fue el gobierno francés el que anunció las líneas maestras del acuerdo el sábado 12 de diciembre pasado del Club de París que condonó al gobierno cubano 8.500 millones de sus 11.100 millones de dólares de deuda y reestructuró los pagos restantes en cómodos plazos.

Los intereses están perdonados hasta 2020 y, después, serán solo del 1,5% de la deuda total aún pendiente, El repago está estructurado a lo largo de 18 años y los pagos anuales se incrementan gradualmente desde el 1,6% de los 2.600 millones de dólares debidos en total —unos 40 millones— en 2016, hasta el 8,9% en 2033.

Austria, Australia, Bélgica, Reino Unido, Canadá, Dinamarca, Finlandia, Francia, Italia, Japón, Holanda, España, Suecia y Suiza son las naciones acreedoras que participan en el acuerdo y admiten que estaban siendo presionadas por las compañías de sus propios países para y liberar la financiación e invertir en Cuba.

Es lo que no han podido hacer los empresarios de Estados Unidos aun cuando se acepta que el proceso de reaproximación bilateral es irreversible, como indican entre otros Peter Schechter, director del departamento de estudios latinoamericanos del Atlantic Council, el abogado Pedro Freyre, y el economista Mark Weisbrot, del Centro de Investigación Económica, quien sostiene que el Congreso podrá frenarlo pero no detenerlo.

Quizás si el presidente Obama hiciera un uso más decidido de sus prerrogativas para vaciar de contenido el bloqueo económico, comercial y financiero, los empresarios estadounidenses podrían tener un papel más activo en el amplio campo de las inversiones extrajeras que Cuba está liberando.

ANALISTA