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10 de Dec de 2019

América

Se inicia cuenta regresiva para pacto que prohíbe las armas nucleares

Unos 130 países comenzaron la última ronda de negociaciones para adoptar un nuevo tratado que prohíba las armas nucleares

La crisis en la península coreana se ha convertido actualmente en el principal foco de tensiones nucleares y de seguridad para el mundo.

Unos 130 países comenzaron ayer la última ronda de negociaciones para adoptar un nuevo tratado que prohíba las armas nucleares, una meta que pretenden alcanzar en un plazo de tres semanas.

Si no hay retrasos, los Estados participantes esperan aprobar esa ambiciosa convención internacional el próximo 7 de julio, el último día de la reunión que iniciaron este jueves en la sede de la ONU en Nueva York.

Hacerlo supondría culminar por la vía rápida un proceso que la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó hace poco más de seis meses y que desde el inicio se ha encontrado con la oposición de las potencias atómicas y muchos de sus aliados. Ninguno de los países que dispone de arsenal nuclear participa en las discusiones, pero ello no ha frenado al resto, que consideran que el mundo tiene un ‘imperativo ético' para actuar contra este tipo de armamento.

Así lo subrayó ayer la responsable de dirigir la negociación, la diplomática costarricense Elayne Whyte, en la apertura de las discusiones, que siguen a una primera fase celebrada el pasado marzo. Tras ella, Whyte y su equipo presentaron un primer borrador, que será la base de las conversaciones de las próximas semanas.

‘Al iniciar esta última fase de la conferencia tengo la certeza de que, con la voluntad política necesaria, podremos lograr el objetivo establecido', dijo ayer Whyte.

Esa meta es lograr un instrumento jurídicamente vinculante que prohíba las armas nucleares con vistas a su total eliminación Ello incluye prohibir ‘el desarrollo, la producción, la fabricación, la adquisición, posesión o almacenaje de armas nucleares u otros artefactos explosivos nucleares', según el texto actual, que será revisado y ajustado durante los próximos días.

La fórmula elegida es la de una convención internacional, que sería vinculante para todos los países firmantes y que, para sus defensores, crearía un nuevo estándar en materia nuclear.