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14 de Oct de 2019

América

Caso de corrupción que implica a Temer espera de denuncia

La intrincada situación política en Brasil inicia una nueva fase luego de que el Supremo exigiera a la Fiscalía decidir sobre las denuncias contra Temer

La gestion de Temer ha sido acompañada desde el primer día de fuertes protestas.

La aguda crisis política brasileña entró desde ayer en una fase decisiva, después de que el Supremo emplazó a la Fiscalía a decidir si denuncia por corrupción al jefe de Estado, Michel Temer, quien enfrenta la amenaza de ser suspendido del poder.

Según determinó el juez Edson Fachin, instructor en el Supremo de la investigación iniciada contra el mandatario, la Fiscalía deberá pronunciarse antes del martes próximo sobre una eventual denuncia, que en medios políticos y jurídicos se considera casi segura.

Temer es investigado por los supuestos delitos de corrupción pasiva, obstrucción a la Justicia y asociación ilícita, y al menos en el primero de los casos la Policía Federal ya ha informado que ha encontrado ‘serios indicios' que comprometen al gobernante.

Las sospechas de que Temer participó ‘con vigor' en asuntos de corrupción se desprenden de confesiones hechas por directivos del grupo JBS, uno de los mayores productores y exportadores de carnes del mundo, que en un acuerdo de cooperación judicial detallaron una serie de irregularidades en las que estaría incurso el presidente.

GRABACIONES

Uno de los elementos de prueba esgrimidos por la Policía Federal son unos explosivos audios grabados por Joesley Batista, donde el empresario narra una serie de maniobras ilegales que JBS hacía con autoridades del Gobierno para favorecer a ese grupo y el presidente escucha sin hacer mayores comentarios o hasta consintiendo con lo relatado, registros que Temer aseguró han sido ‘editados'.

Esas grabaciones fueron hechas públicas por la Justicia, pero de acuerdo a fuentes policiales no son las únicas que comprometen a Temer y existen al menos otros cuatro audios aún no difundidos y que pueden ser más comprometedores.

Tras el plazo establecido por el juez Fachin, la suerte de Temer está en manos del fiscal general, Rodrigo Janot, quien en todos los casos de corrupción que ha tramitado hasta ahora nunca ha ido contra la opinión de los investigadores de la Policía Federal. Si Janot se decanta por presentar la denuncia, el Supremo deberá remitir el caso al legislativo, único responsable según la Constitución de autorizar un proceso con presidente en ejercicio.

PÉRDIDA DE ALIADOS

En las últimas semanas, algunas pequeñas formaciones abandonaron la coalición de Gobierno, que aún así mantiene una mayoría que pudiera esfumarse si el influyente Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) desembarca del oficialismo, como ya ha insinuado.

El PSDB tiene 46 diputados, que junto con los de otros partidos que mantienen su apoyo a Temer bastarían para alcanzar los 171 votos necesarios para impedir que se conforme la mayoría de dos tercios que suspendería al mandatario del poder.

Aún así, las disidencias han crecido sobre todo en el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMBD), que lidera el propio Temer y cuenta con 64 diputados en el parlamento, de los cuales se calcula que al menos una decena de ellos estarían dispuestos hoy a darle la espalda al gobernante.