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02 de Apr de 2020

América

Acuerda un nuevo tratado para prohibir las armas nucleares

Los Estados nucleares consideran que el tratado es una medida poco realista en el tenso contexto internacional de hoy y no cambiará nada

Acuerda un nuevo tratado para prohibir las armas nucleares
La crisis en Corea ha puesto sobre la palestra mundial el peligro de una posible guerra nuclear.

Cerca de dos tercios de los países de la ONU aprobaron ayer el primer tratado global para prohibir las armas nucleares, un acuerdo del que se han mantenido al margen todas las potencias atómicas y muchos de sus aliados. Para sus defensores, la iniciativa marca el principio del fin de la era nuclear y supone un paso histórico para deslegitimar este tipo de armamento.

Mientras, los Estados nucleares consideran que el tratado es una medida poco realista en el tenso contexto internacional de hoy y no cambiará nada.

El texto fue adoptado por los Estados participantes en las negociaciones con 122 votos a favor, uno en contra y una abstención, poniendo fin a un proceso iniciado el pasado año por la Asamblea General de la ONU.

El tratado se abrirá a la firma de los Estados miembros el próximo 20 de septiembre y entrará en vigor 90 días después de que 50 países completen su proceso de ratificación.

En este, los firmantes se comprometen entre otras cosas a no desarrollar, adquirir, almacenar, acoger en su territorio, usar o amenazar con usar armas nucleares u otros dispositivos explosivos nucleares.

El argumento principal son las ‘catastróficas consecuencias humanitarias que tendría cualquier uso de armas nucleares', tal y como apunta el preámbulo del tratado, que señala que ‘eliminar por completo esas armas' es ‘la única manera' de garantizar que no se volverán a utilizar.

El tratado sigue la estela de las convenciones internacionales contra otros tipos de armas como las químicas y las biológicas o las minas antipersona.

Sus impulsores recuerdan que, aunque no todos los países han firmado esos acuerdos, los tratados internacionales han tenido resultados claros a la hora de frenar la proliferación de ese armamento.

El tratado está abierto a las potencias nucleares e incluye procedimientos para que, si se unen, declaren y destruyan sus arsenales, sin embargo, ninguna ha mostrado la más mínima intención de suscribirlo.