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17 de Oct de 2019

América

La integración de Latinoamérica pone rumbo al Pacífico

La cumbre de las Américas de la OE, la Iberoamericana, Celac o la Comunidad Andina son organizaciones tradicionales de integración que han perdido fuelle en la región frente a la Alianza del Pacífico

La integración en el continente americano ha exhibido durante 2018 una devaluación de sus tradicionales ámbitos regionales y cumbres y un auge de recientes propuestas como la Alianza del Pacífico.

La obsolescencia de los tradicionales mecanismos de integración política y económica en el continente americano, desde la moribunda Comunidad Andina (CAN), el más antiguo de todos, hasta la Cumbre de las Américas, y sus correspondientes foros de discusión o negociación, ha quedado patente durante el año que acaba.

Mientras, se ha consolidado rotundamente la apuesta que Perú, México, Chile y Colombia hicieran en 2012 por la llamada Alianza del Pacífico, con la mirada puesta no solo en la integración económica de esos países sino en el resto del continente y en los mercados asiáticos y de Oceanía.

La cumbre de las Américas y la Iberoamericana, celebradas en Lima el mes de abril y en Antigua (Guatemala) en noviembre, respectivamente, batieron sendos récord de desinterés, vacuidad e inasistencia de gobernantes.

La cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), heredera del extinto Grupo de Río, lleva sin celebrarse desde que se suspendió su VI edición que debía haberse realizado en El Salvador en octubre de 2017.

Esa cumbre se suspendió, y la Celac se mantiene desde entonces gravemente herida, a causa de las diferencias en torno a la situación política en Venezuela entre sus miembros, 33 países de Latinoamérica y el Caribe.

El Mercado Común del Sur (Mercosur), sin llegar nunca a consolidar su integración plena, expulsó este año a Venezuela, mantiene pendiente la adhesión de Bolivia y vive bajo la incertidumbre de lo que vaya a hacer Brasil, su principal potencia, bajo el mandato de su flamante presidente, el ultraderechista Jair Bolsonaro, más proclive a firmar acuerdos bilaterales de libre comercio, especialmente con Estados Unidos.

La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) se ha convertido en una suerte de distopía, con la salida de Ecuador y sus principales promotores, Venezuela, Cuba y Nicaragua, aislados internacionalmente o sumidos en profundas crisis políticas y económicas.

INTEGRACIÓN DECRECIENTE

Algunas de las más importantes organizaciones se han visto melladas o bloquedas en su organización

La Unasur y la Comunidad Andina, algunos ejemplos.

Desde 2012 Panamá gestiona su ingreso a la Alianza del Pacífico.

La Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) ha quedado herida de muerte tras la salida de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Paraguay y Perú, debido a la imposibilidad de esos países de convivir con el actual régimen venezolano.

El Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), formado por Panamá, Costa Rica, Nicaragua, El Salvador, Honduras y Guatemala, ha acabado de revelarse como una suma imposible debido a las diferencias abismales políticas, económicas y sociales entre sus miembros.

El promisorio Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que entró en vigor en 1994 entre México, Estados Unidos y Canadá, ha quedado de hecho sustituido por el más tenue T-MEC, firmado por los tres países en la reciente cumbre del G-20 en un ejercicio de resignación ante las pretensiones proteccionistas del presidente estadounidense, Donald Trump.

En esta coyuntura de crisis políticas, arrebatos nacionalistas y proteccionistas, México, Colombia, Chile y Perú han seguido desarrollando la Alianza del Pacífico que sellaron en 2012 y que actualmente les ha llevado, entre otros objetivos, a la supresión de más del 92% de los aranceles en su intercambio de bienes y servicios.

El bloque acumula el 50% del comercio total de América Latina, cuenta con 222.4 millones de habitantes y su PIB total es de más de 1.8 billones de dólares, lo que representa casi el 40% del PIB de Latinoamérica y el Caribe.

Costa Rica, Panamá, Ecuador y Guatemala se encuentra en proceso de adhesión.

En la XII Cumbre (2017) se aprobó la figura de Estado asociado y los cuatro primeros países aceptados con ese estatus fueron Nueva Zelanda, Australia, Singapur y Canadá.

Además, la alianza tiene más de medio centenar de países en condición de observadores, entre los que se encuentran China, Estados Unidos, Japón y las principales economías de la Unión Europea.

En la XIII y última cumbre de la Alianza del Pacífico, celebrada el pasado julio en el balneario mexicano de Puerto Vallarta, el entonces presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, definió esa sociedad como la ‘antítesis' del proteccionismo.