La Estrella de Panamá
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18 de Oct de 2019

América

México aceptará migrantes en espera de asilo en EE.UU.

Presionado por Washington, el Gobierno mexicano finalmente aceptará acoger a migrantes devueltos y que estén en espera de recibir asilo

México también atenderá migrantes en su frontera sur.

El Gobierno del izquierdista Andrés Manuel López Obrador cedió ayer a las presiones y permitirá a EE.UU. ‘devolver' extranjeros a México para que esperen en este país durante el trámite de petición de asilo.

Minutos después de darse a conocer la noticia, el consultor jurídico de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), Alejandro Alday, explicó que EE.UU. tomó esta decisión con base en su propia legislación y soberanía.

En función de su ‘soberanía e independencia', México respetará sus propias leyes, Constitución y tratados internacionales para ‘dar acogida y recibir algunos de estos migrantes no mexicanos que enfrentan el proceso migratorio', con el fin último de dar protección y respetar sus derechos humanos.

‘Esta medida unilateral pone (a los migrantes) en situación de enorme volatilidad', apuntó el consultor jurídico.

Una vez en México, los migrantes podrán solicitar un permiso de trabajo y, ‘para nada' esta decisión implica que el país se convierta en Tercer País Seguro para Estados Unidos, en el que se obligaría a los migrantes en tránsito solicitar asilo en México.

Pese a esta explicación, sustentada en la protección de los migrantes, la medida no deja de sorprender y es vista con extrañeza por ciertos sectores mexicanos.

En primer lugar, porque la ministra de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, rechazó hace un mes que el equipo de López Obrador hubiera llegado a ningún acuerdo con EE.UU. en este aspecto, tal y como lo señaló el diario Washington Post .

Además, el anuncio parece parcialmente orquestado, ya que el martes México y EE.UU. anunciaron en una declaración conjunta inversiones multimillonarias en Centroamérica y el sur de México para fomentar el progreso al tiempo que se frene la migración.

Un día después, México anunció a bombo y platillo el fin de su política migratoria de contención y seguridad para pasar a un nuevo paradigma que privilegia el respeto a los derechos humanos de los migrantes y el desarrollo económico en la región.