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02 de Jun de 2020

América

Suicidio de Alan García sacude al Perú y enrarece entorno del caso Odebrecht

La exmandatario peruano acabó con su vida la mañana de este miércoles. Era investigado por supuestamente haber recibido coimas de Odebrecht

Suicidio de Alan García sacude al Perú y enrarece entorno del caso Odebrecht
Alán García fue dos veces presidente del país andino y líder del Partido Aprista Peruano.

La mañana de este miércoles, el panorama político en el Perú se estremeció luego de conocerse la noticia del suicidio del expresidente Alan García, durante un allanamiento de la Policía en el marco de las investigaciones de corrupción ligadas a la constructora brasileña Odebrecht.

Investigado por supuestamente haber recibido sobornos millonarios de la compañía brasileña, García acabó con su vida disparándose en la sien poco después de que los fiscales que llevaban su caso llegaran a su residencia para cumplir también una orden de detención en su contra.

Este fue el último periplo judicial de varios a los que se enfrentó el líder del histórico Partido Aprista Peruano (PAP), antes conocido como APRA (Alianza Popular Revolucionaria Americana).

La línea de investigación de la Fiscalía apuntaba a que el político habría recibido coimas de Odebrecht a cambio de contratos en la construcción de la primera línea del metro de la ciudad de Lima.

‘Soy el hombre más investigado del Perú en los últimos 30 años, lo que tengo es absolutamente producto de mi trabajo (...) lo repetiré hasta mi muerte, otros se venden, yo no',

ALAN GARCÍA

EXPRESIDENTE DE PERÚ

Dos veces presidente del Perú (1985-1990 y 2006-2011), en ambos mandatos la sombra de la corrupción estuvo rondando sus administraciones.

Tras terminar un accidentado primer mandato, que enfrentó una profunda crisis inflacionaria y el recrudecimiento de la violencia de grupos insurgentes, a García le fue abierto un caso por el supuesto delito de enriquecimiento ilegal en 1992.

Ese mismo año tuvo lugar el autogolpe de Alberto Fujimori —hoy condenado por corrupción y delitos de lesa humanidad—, tras el cual García buscó refugio en la embajada de Colombia, que le concedió el asilo político y facilitó su salida del país.

García estuvo fuera de la nación andina por casi nueve años, periodo en el que la Justicia peruana declaró prescritas las investigaciones por enriquecimiento ilícito.

Un destino similar tendría otra pesquisa, esta vez por su supuesta responsabilidad en la matanza del penal El Frontón en 1986, causa que fue archivada en 2007.

En noviembre del año pasado, García intentaría sortear las actuales causas en su contra, buscando asilo en la embajada uruguaya, estatus que finalmente Montevideo no le concedió.

Pese a que el cerco de las investigaciones se fueron estrechando sobre el exmandatario, este se deslindó hasta último minuto de las acusaciones.

‘Yo no nací para robar', afirmó ante la prensa local 24 horas antes de suicidarse en su residencia.

Tanto la familia como los directivos del PAP rechazaron el funeral de Estado propuesto por el presidente Martín Vizcarra, al que García señaló de estar ‘detrás' de los procesos judiciales en su contra.

El fallecimiento de Alan García agrega una suerte de manto tóxico a las investigaciones ligadas al caso Odebrecht, en las que también se encuentran procesados otros tres exmandatarios: Alejandro Toledo (2001-2006), residente en EE.UU. y con orden de aprensión en Perú; Ollanta Humala (2011-2016), con impedimento de salida del país; y Pedro Pablo Kuczynski (2016-2018), detenido luego de renunciar a la presidencia ante su posible destitución por el Congreso.

En condiciones similares, se encuentra la líder del principal partido de oposición peruana, la congresista Keiko Fujimori.