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14 de Aug de 2020

América

Bolsonaro acorrala al 'marxismo cultural''

El presidente de Brasil se ha propuesto combatir la ideología que, según sostiene, ha 'dominado' la enseñanza, la producción cultural y la prensa del país

Jair BolsonaroShutterstock

EEl presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, ha intensificado en su primer año de mandato, que cumple el miércoles, su cruzada contra todo lo que considera “marxista”, en especial en las áreas de Educación y Cultura, dos de los principales sectores que cree “dominados” por la “ideología izquierdista”.

Desde cuando era candidato a las elecciones presidenciales que ganó en octubre de 2018, Bolsonaro defendía un Brasil “similar” al de “hace 40 ó 50 años” en materia de costumbres y propuso combatir la ideología que, según sostiene, ha “dominado” la enseñanza, la producción cultural y la prensa del país.

“En su análisis, Brasil vive una crisis moral y de seguridad, que sería causada sobre todo por la igualdad de género y la aceptación de la homosexualidad”, dijo a Efe el filósofo y profesor de la Universidad de Sao Paulo Renato Janine Ribeiro, quien también fue ministro de Educación de la expresidenta Dilma Rousseff entre 2015 y 2016.

Cuando asumió la Presidencia el 1 de enero de 2019, Bolsonaro reforzó su batalla contra “el izquierdismo” con medidas como la imposición de “filtros” a contenidos que no encajan en su visión ultraconservadora del mundo o la reducción de recursos destinados a áreas como educación, cultura y ciencia.

Polémicas en Educación

A lo largo del año, el Ministerio de Educación acumuló una serie de polémicas. Tras una corta y controvertida gestión por parte del colombiano nacionalizado brasileño Ricardo Vélez, el economista Abraham Weintraub asumió la cartera el pasado abril.

En ocho meses como ministro, Weintraub acusó a estudiantes de hacer “jaleo” con dinero público, afirmó que las universidades públicas de Brasil abrigan “plantaciones de marihuana” y hasta dijo que el modelo de enseñanza actual prefiere “discutir sexualidad” a “leer y escribir”.

El último capítulo de la ofensiva bolsonarista en el campo educativo tuvo lugar hacia fin de año, cuando el Gobierno anunció que no renovaría el contrato con una televisión pública volcada a la educación que opera desde 1995, por su programación “de izquierda”, que promovía temáticas como la “ideología de género”.

“La agenda de este Gobierno es denunciar a los profesores que traten de intolerancia al homosexual, de la esclavitud, de la igualdad de la mujer. Ellos asumieron el poder con un proyecto hostil a todo lo que se hizo en los últimos 25 años”, dijo Janine.

“En la mejor de las hipótesis, este fue un año desperdiciado. En la peor, dimos inicio a un retroceso”, evaluó.

La cultura sofocada

Igualmente figura en el punto de mira de Bolsonaro la producción cultural del país, que, según el mandatario, también ha sido dominada por la izquierda en los últimos 30 años.

En su primer año en el poder, el presidente cumplió la promesa de eliminar el Ministerio de Cultura, convertido ahora en Secretaría, ha reducido significativamente su presupuesto y ha incentivado la aplicación de “filtros” a exposiciones, películas y programas de televisión que presenten contenidos “inadecuados”.

Entre los casos más emblemáticos de censura destacan la revocación de la financiación a series televisivas con personajes LGTB y la retirada de un comercial de un banco estatal por presentar la diversidad étnica, racial y sexual de Brasil.

Bolsonaro, por su parte, ha expresado que “no se trata de censura, sino de preservar los valores cristianos”.

La polémica fue reavivada cuando el grupo humorístico “!Porta dos Fundos” sufrió un ataque con cócteles molotov en su sede de Río de Janeiro debido a su especial de Navidad, que retrata a Jesucristo como un homosexual y por el que una comisión de la Cámara de Diputados decidió convocar a Netflix para explicarse.

Para el secretario de Cultura de la ciudad de Sao Paulo, Alê Youssef, el Gobierno “tiene una agenda de combate a la identidad nacional”, que “involucra la cultura, la Amazonía, los indios y varios otros iconos de la identidad nacional”.

“Ellos pueden hacer lo que les dé la gana. Sao Paulo es independiente y vamos a continuar ejerciendo nuestro papel bajo los preceptos de la democracia y la libertad de expresión”, afirmó a Efe Youssef, quien asumió la Secretaría en enero, después de que Bruno Covas, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), sustituyera al ahora gobernador Joao Doria en el cargo de alcalde.

El secretario anunció además que la capital paulista celebrará próximamente un festival con todas las producciones vetadas por el Gobierno, con el que espera hacer frente a ese “flirteo con el autoritarismo”.