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25 de Jul de 2021

América

El paro, los despidos, y una industria en caída libre

Con la llegada de Hugo Chávez a la presidencia de Venezuela, en 1998, empezó la cuenta regresiva para la estatal petrolera Pdvsa. El control y la penetración de la política en el sector dibujaron los desaciertos que más tarde, con la caída de los precios del barril de crudo, generarían el 'default'

Edson Méndez es un hombre trigueño de 66 años. Metódico, franco y ecuánime, con la mirada puesta en su reloj, sorbe lentamente un café bien cargado mientras deja salir algunas reflexiones.

El paro, los despidos, y una industria en caída libre

En un lugar que le resguarda de los vaivenes en la Venezuela del caos y la hiperinflación, afila la vista sobre el teclado de una portátil y lleva sus dedos al espesor oscuro de su cabello. Allí, se dispone a relatar lo que cada recuerdo de su pasado en la industria petrolera venezolana, le llevaría a un éxodo forzado hasta Chile, Perú, para luego volver a su tierra.

Petróleos de Venezuela (Pdvsa) pasó de ocupar un trono en la región, a convertirse en la Cenicienta. Esa que ya no da frutos, sino migajas, y es parte de las memorias de hombres como Edson (quien ha pedido la reserva de su identidad), que hoy cuenta resignado la historia que marcó un punto de inflexión en su vida con el antes y el después de una vida dedicada a las operaciones del oro negro.

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Ingeniero en Petróleo, comenzó su carrera en el Ministerio de Energía y Minas en la nación suramericana durante la década de 1970, un camino que le llevaría a otras compañías del mercado y especialmente a Lagoven, filial de Pdvsa que operó los negocios de exploración, producción, refinación y comercialización del crudo y sus derivados, hasta ocupar el cargo de superintendente de Transporte de Personal, a cargo de 720 trabajadores en seis muelles de operaciones en la costas oriental y occidental del Lago de Maracaibo, capital del estado Zulia.

Aun con los años y el cansancio a cuestas, mantiene la mirada firme mientras recoge las piezas de aquella Pdvsa palpitante antes de la “revolución” chavista. La piensa como una empresa moderna, organizada, con los mejores estándares técnicos desarrollados in house y servicios externos óptimos en cada una de las actividades.

“Nadie que trabaje en una empresa con las características de la Pdvsa se imagina que la puede acabar, con motivos políticos, un gobierno corrupto como este”

— En aquella época era común el empleo de las herramientas más avanzadas en materia de perforación, tratamiento de crudo, proyectos de recuperación primaria y secundaria, y sobre todas las cosas, la mejor atención al recurso humano con educación para nuestros hijos y servicios médicos de primera calidad.

Era la Venezuela de la llamada 'Cuarta República', hasta que en 1998, Hugo Chávez, un militar y exgolpista, se alzó con el triunfo electoral que le llevaría a perpetuarse en la presidencia con un discurso afilado que no dudaba en sentenciar con castigo a la disidencia.

En aquel entonces se impuso con una ventaja del 62.46% de los votos frente a Henrique Salas Römer y un electorado de 11 millones. Era la criatura que el descontento de la clase popular había parido, tras los desaciertos de los partidos políticos. Un nuevo perfil que matizaba la figura de una familia feliz, donde el teniente coronel se dejaba ver ante los medios con Marisabel, una rubia carismática de ojos azules y sonriente, que solo hasta unos pocos años más tarde, fue la esposa perfecta del presidente.

Así, aquel militar que se rebeló el 4 de febrero de 1992 contra el gobierno de Carlos Andrés Pérez –estuvo preso en la cárcel de Yare por la rebelión militar fallida que encabezó– fue premiado con el triunfo en las urnas para suceder a Rafael Caldera.

La avalancha

Ya enquistado en el poder, Chávez materializó muchos de los planes que había articulado con los Castro. Desde una reforma constitucional que durante la candidatura juró no ejecutar, hasta la penetración en la industria petrolera y el ahorcamiento del sector productivo con medidas económicas asfixiantes para la empresa privada y decenas de expropiaciones.

—Con la llegada de Hugo Chávez al poder, y basado en una sociedad resentida, su primera acción fue designar una junta directiva con personal que carecía de conocimientos sobre el negocio petrolero, excluyendo a quienes habían llevado Pdvsa al lugar de la excelencia por la que fue reconocida internacionalmente.

Precisamente en un intento por socavar su ímpetu y quebrar el “proyecto socialista”, la oposición organizada ejecutó diferentes acciones que incluyeron protestas masivas en diferentes ciudades y el paro del sector petrolero en 2002.

Allí estaba Edson. Observando sigiloso, y también actuando.

—Recuerdo haber participado en las protestas y luego en la vigilia fuera de las áreas industriales. También ver cómo descaradamente desmantelaban los talleres robando mobiliario y gasolina que sacaban en pipas, dentro de una ambulancia, para venderla a cualquier precio. Luego tuve que informar a mi familia que nuestras condiciones habían cambiado y debíamos ajustarnos a lo que vendría. A pesar de que apoyaba el paro y fui partícipe de muchas manifestaciones, estuve trabajando en el Plan de Contingencia que se ejecuta cuando ocurren estas situaciones, pero la Guardia Nacional Bolivariana invadió las áreas industriales operacionales. Viendo esto, decidí entregar el vehículo y las llaves de la oficina y retirarme, sin retorno, a mi casa. Después vinieron los famosos despidos, donde encabecé el primer listado.

Antes del paro, el hedor de un caldo de cultivo ya hacía ebullición.

—Ocurrían cosas que afectaban el buen funcionamiento de la estatal, especialmente el nombramiento de gerentes, directores y otros cargos de importancia que establecían líneas de acción que apuntaban a resultados sin ningún beneficio para el país. Se desviaban los recursos con fines diferentes a la razón de ser de la empresa. Por esto y muchas cosas que ahora están a la vista, nos unimos a los reclamos para evitar el derrumbe de Pdvsa.

El sexagenario no titubea en marcar con argumentos enfáticos, la oscuridad de aquel tramo de la historia. Ya con la segunda ronda de café, ligero de ropa y un tanto encorvado, desmenuza sobre el teclado todo lo necesario para reconstruir aquel pasado.

—La debacle de Pdvsa comenzó después de 2002. Permanecían solo los resentidos y otros que ingresaron con apetito de lucro, sin principios éticos ni morales. Solo se movieron tras las posibilidades de obtener dinero sin ningún aporte a las actividades de la empresa. También hubo gerentes nombrados bajo la tutela de algún político del Partido Socialista Unido de Venezuela, que colocaban como marionetas para obtener recursos, generalmente en efectivo, los que les podía garantizar que no dejaran huellas. Así iniciaron las extorsiones a los contratistas, a quienes invitaban a Caracas para asegurarles el pago de sus servicios a cambio de una coima relacionada con un porcentaje importante del monto de la facturación. Luego, invadieron y expropiaron las empresas, les quitaron sus activos, y a pocos les pagaron las facturas pendientes. También crearon 'cooperativas' y les daban dinero para iniciar sus actividades; hicieron licitaciones con las llamadas 'empresas músculo' y una vez ganados los contratos, las obligaban a asociarse con las 'cooperativas' y les pagaban un porcentaje alto correspondiente al monto contratado como adelanto, luego lo repartían entre sus asociados y no se ejecutaba el proyecto. En esta enredadera estaban involucrados aquellos gerentes que recibían una alta participación en efectivo.

SOS

En 2014, el colapso del precio del petróleo se suscitó como un acontecimiento histórico. Entre junio y diciembre de ese año, los precios del crudo experimentaron la tercera mayor depreciación semestral de los últimos 24 años, poniendo fin a tres años (desde junio de 2011 a junio de 2014) de estabilidad y de precios altos, con una media situada en torno a los $105 por barril.

Aunque previo a este desplome de precios, entre 1984 y 2013, el mercado del crudo experimentó otros cinco episodios de caída, el contexto socioeconómico del país no contaba con la plataforma necesaria para evitar la caída libre.

Hoy persiste un escenario en el que la economía padece la mayor contracción del mundo y una hiperinflación dantesca con el mayor nivel de desempleo de la historia. Las funciones del bolívar, la moneda de este país, han ido desapareciendo y aunque se está dolarizando el consumo, lamentablemente no se dolariza el ingreso.

De producir 3.5 millones de barriles diarios, la OPEP registró una producción de 714,000 barriles diarios en diciembre de 2019, una disminución de 3,000 barriles por día. Lo cierto es que 2019 fue un año de repetidos knockouts para la industria en el país petrolero, con la producción más baja en 90 años y exportaciones limitadas con condiciones precarias de la infraestructura.

—Es difícil soñar que Pdvsa volverá a ser la de antes. Han ocurrido cosas que marcan, como la corrupción que se ha institucionalizado. Habría que revisar cada rincón de la empresa e identificar todo aquello que contribuyó a su destrucción. Sin embargo, también creo que hay que soñar con la Pdvsa productiva, con gente dispuesta a recuperarla pensando en el país, en el colectivo y no solo con aspiraciones personales.

Esta publicación es la segunda de dos entregas, que recoge el drama de Pdvsa en Venezuela.