22 de Feb de 2020

Mundo

Giro a la derecha

MOSCÚ. Horas antes de las elecciones generales del martes 10 en Israel, crece un partido ultraderechista que aspira a desempeñar un pap...

MOSCÚ. Horas antes de las elecciones generales del martes 10 en Israel, crece un partido ultraderechista que aspira a desempeñar un papel clave en el próximo gobierno, junto con algunos de los otros tres sectores favoritos. Liderado por Avigdor Liberman, Israel Beiteinu superó, incluso, al otrora poderoso y centroizquierdista Partido Laborista, del ex primer ministro y actual ministro de Defensa, Ehud Barak. Además, acorta rápidamente la distancia con sus dos principales contendientes: el derechista Likud, del ex primer ministro Benjamin Netanyahu, y el centroderechista Kadima, encabezado en esta ocasión por la canciller Tzipi Livni.

Las encuestas de intención de voto pronostican que el Likud obtendrá entre 26 y 29 de los 120 escaños de la Knesset (parlamento unicameral), en tanto a Kadima le corresponderán entre 24 y 27.

PANORAMA

Este panorama facultaría a ambos a encabezar una coalición de al menos tres partidos y, con seguridad, cuatro, todos a la derecha del mapa político excepto el Laborista.

El partido de Liberman tiene un fuerte apoyo de inmigrantes de origen ruso, alrededor de 20 por ciento de los 5,3 millones de habilitados para sufragar.

Israel Beiteinu fue la sorpresa hace tres años, cuando obtuvo 11 escaños en su primera incursión electoral. Su mensaje se ha propagado con rapidez.

Con la ofensiva israelí contra el territorio palestino de Gaza, su popularidad aumentó a pasos agigantados, al punto que tiene posibilidades de consagrar a 20 legisladores y convertirse en el centro de todo proceso de conformación de una coalición de gobierno.

Este partido se caracteriza por despotricar sin ningún disimulo contra los árabes. Su propaganda de campaña es provocativa y el mensaje racista es claro. La consigna “sin lealtad no hay ciudadanía” es una referencia indisimulada a la generalizada oposición de la población árabe israelí a la guerra en Gaza.

Liberman abogó, además, por “transferir” algunos poblados israelíes de predominio árabe y cercanos a Cisjordania al futuro Estado palestino. Sin embargo, él mismo vive en un asentamiento judío en ese territorio ocupado.

“Es el tipo de líder que estábamos esperando. Sabe cómo hablarle a los árabes en su propio idioma: el de la fuerza", señaló una mujer tras la advertencia de Liberman a las aldeas cercanas a la frontera con Gaza.

El avance de Liberman aterra los árabes israelíes, que constituyen la quinta parte del electorado y están desmotivados por los ataques de sus compatriotas judíos. Las encuestadoras pronostican que la mitad de ellos no votará este martes.

“El fenómeno Liberman no es un voto de protesta común. Su mensaje antiárabe y anticonvivencia es una idea generalizada entre los judíos”, sostuvo Ghazal Abu-Raya, del Centro Judío-Árabe por la Paz, alto funcionario del poblado árabe de Sakhanin y educador. “Esto es horrible. Esto se está convirtiendo en una característica de la sociedad y de la política israelí. Es una verdadera amenaza a nuestra democracia”, añadió Abu-Raya, ferviente defensor de la coexistencia árabe-judía.

PREOCUPACIÓN

Pero esa preocupación no existe entre políticos ni votantes judíos. De hecho, ocurre lo contrario. Y el discurso de Liberman parece ser catárquico en esta campaña.

La Fiscalía General informó que penden sobre él graves acusaciones de lavado de dinero y que podría emprender acciones legales en breve. Contra toda lógica, eso no hizo más que aumentar la popularidad del expresivo líder de origen moldavo.

ESTRATEGIA

La situación llegó al punto de que los dos candidatos con más posibilidades de ganar debieron cambiar de estrategia y ofrecer a Liberman la conformación de una alianza aun antes de las elecciones. Kadima, que presenta una plataforma de “gobierno limpio”, no se mostró reacio a aliarse con Israel Beiteinu. Netanyahu fue, incluso, más allá. En un acto de campaña, el líder del Likud se dirigió directamente a los votantes rusos el miércoles. “Si votan a otro partido, el Likud se debilitará", dijo, en referencia a Israel Beiteinu.