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02 de Jun de 2020

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Kirguistán, al borde de una guerra civil

OSH. Kirguistán extendió ayer el estado de emergencia en el sur y ordenó a sus fuerzas a ‘disparar a discreción’ para endilgar las viol...

OSH. Kirguistán extendió ayer el estado de emergencia en el sur y ordenó a sus fuerzas a ‘disparar a discreción’ para endilgar las violencias étnicas que dejaron al menos 104 muertos y echaron a las rutas a más de 75,000 refugiados uzbekos en este país de Asia Central que se halla al borde de la guerra civil.

La mayoría de los refugiados uzbekos son ancianos, mujeres y niños, y algunos tenían heridas por arma de fuego, dijo el Ministerio de Emergencias uzbeko. Agregó que se estaban instalando campamentos para los miles de refugiados en varias áreas de Uzbekistán.

RESPUESTA DEL GOBIERNO

El gobierno kirguiso ordenó al ejército que dispare contra los atacantes, pero incluso esa medida no pudo detener la ola de violencia que ha dejado más de 104 personas muertas y mil heridas desde que los disturbios comenzaron el jueves.

Médicos y activistas de los derechos humanos sostienen que la cifra real de muertes debe ser mucho mayor, porque los uzbekos heridos no quieren ir a los hospitales para recibir tratamiento porque tienen miedo de recibir nuevos ataques allí.

‘¡Dios, ayúdanos! Están matando a uzbekos como a animales. Casi la totalidad de la ciudad está en llamas’, comentó por teléfono a Reuters desde Osh la activista Dilmurad Ishanov.

Los incendios provocados por los alborotadores han destruido la mayor parte de Osh, una ciudad que han dejado casi sin comida. Multitudes de kirguisos victoriosos se apoderaron de Osh mientras que los pocos uzbekos (entre 15% y 20% de la población de Kirguistán) que quedaban en la ciudad se parapetaron en sus barrios.

CULPAN A EX PRESIDENTE

Los disturbios son los más violentos desde que el ex presidente Kurmanbek Bakiyev fuera depuesto en medio de una revuelta sangrienta en abril que lo llevaría a escapar del país.

Los uzbekos apoyan al gobierno interino, mientras que muchos kirguisos en el sur apoyan a Bakiyev.

La presidenta interina Roza Otunbayeva culpó a la familia de Bakiyev por instigar los disturbios en Osh, alegando que buscaban descarrilar el referendo constitucional que se realizaría el 27 de junio y las elecciones previstas para octubre.

Un funcionario local del sur del país dijo que los simpatizantes de Bakiyev atacaron tanto a los kirguisos como a los uzbekos para comenzar la revuelta.

El ex presidente Bakiyev aseguró no tener ninguna relación con estas nuevas violencias.

En el poblado de Suzak, en la región de Jalal Abad, las turbas de kirguisos mataron ayer a al menos 30 uzbekos, dijo el jefe de conscripción militar en Bishkek, Talaaibek Myrzabayev. Dostuk, otra población uzbeka, fue incendiada también pero el número de muertos y heridos no estaba claro, dijo.

Los uzbekos también atacaron a unos 100 kirguisos ayer en una carretera cerca de Jalal Abad y los tomaron como rehenes, agregó.

En la ciudad cercana de Bazar-Kurgan, unos 400 uzbekos volcaron autos y mataron a un capitán de la Policía, informó el activista local Asyl Tekebayev.

REACCIÓN INTERNACIONAL

La gravedad de la situación llevó a que el presidente ruso Dimitri Medvedev pidiera que se ‘restablezca el orden lo antes posible’ y que se ‘ponga fin al conflicto interétnico’.

Por su parte, la embajada de EEUU, país que dispone de una base aérea en Kirguistán, dio a conocer nuevamente su ‘gran preocupación’ y llamó a las partes a ‘renunciar a la violencia’.