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28 de May de 2020

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Moscú muestra cautela en el caso de ‘espías’

MOSCÚ. Rusia se mostró ayer muy indignada con las autoridades estadounidenses, tras anunciarse el arresto de diez presuntos espías rusos...

MOSCÚ. Rusia se mostró ayer muy indignada con las autoridades estadounidenses, tras anunciarse el arresto de diez presuntos espías rusos en Estados Unidos, aunque el primer ministro Vladimir Putin se mostró confiado en que el caso no deteriore las relaciones bilaterales.

Moscú reconoció la presencia de ciudadanos rusos entre los sospechosos detenidos, pero aseguró que ‘no cometieron ningún acto dirigido contra los intereses de Estados Unidos’.

‘Sobre las acusaciones presentadas por Estados Unidos sobre un grupo de personas sospechosas de espionaje en favor de Rusia, informamos que ello concierne a ciudadanos rusos que se encontraban en territorio estadounidense en momentos diferentes’, indicó la cancillería rusa, exigiendo que los detenidos sean tratados bien y tengan acceso a los servicios consulares rusos.

Las autoridades estadounidenses anunciaron el lunes que desmantelaron una red de espionaje y detuvieron a diez personas acusándolas de trabajar en Estados Unidos a cuenta de Rusia.

‘La policía ha ido un poco lejos y puso a gente en la cárcel’, dijo Putin al ex presidente de Estados Unidos Bill Clinton, de visita en Rusia.

‘Contamos con que esto no afecte a todo lo positivo acumulado estos últimos años’, dijo Putin desde su residencia a las afueras de Moscú.

Cinco de las diez personas detenidas el domingo en Estados Unidos comparecieron el lunes en Nueva York ante un juez federal que ordenó que permanezcan en prisión preventiva. Una persona había escapado a la redada.

Una fuente policial chipriota anunció ayer el arresto de un onceavo sospechoso en el aeropuerto de Larnaca, por pedido de la Interpol. Se trataría de un canadiense, Robert Christopher Metsos, de 54 años, buscado por e mismo caso de espionaje.

Las autoridades chipriotas lo dejaron en libertad a la espera de su extradición con una fianza de $32.000.

LOS IMPLICADOS

Los detenidos durante la redada dicen ser estadounidenses, canadienses o peruanos, según las dos querellas interpuestas contra ellos por la justicia de Estados Unidos y en las que no se precisa su nacionalidad.

Están acusados de actuar como agentes de un gobierno extranjero, lo que conlleva una pena máxima de 5 años de prisión. Además 9 de ellos están inculpados por conspirar para lavar dinero, cargo con una pena máxima de 20 años de cárcel.

Según la justicia estadounidense, los sospechosos fueron formados por el Servicio de Inteligencia de Rusia (SVR) para ‘obtener informaciones’ ‘infiltrándose en los círculos políticos norteamericanos’.

El desmantelamiento de la red es el resultado de diez años de investigaciones del FBI.