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25 de Jun de 2022

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Cifra desorbitada de abusos sexuales de menores

BRUSELAS. El abuso sexual de menores cometido por representantes de la Iglesia católica de Bélgica fue generalizado y empujó al menos a ...

BRUSELAS. El abuso sexual de menores cometido por representantes de la Iglesia católica de Bélgica fue generalizado y empujó al menos a 13 víctimas al suicidio, según indica un reporte publicado ayer.

‘Casi todas las instituciones, escuelas, y sobre todo los internados, vieron casos de abuso en algún momento’, dijo en una conferencia de prensa Peter Adriaenssens, jefe de una comisión de la Iglesia que revisa las acusaciones.

El reporte indicó que ya se han registrado 475 casos y que el período con mayor cantidad de abusos fue en la década de 1960 con una pronunciada caída a partir de 1980.

ABUSOS ‘BÁRBAROS’

El informe incluye víctimas de hasta 2 años de edad. Algo que supera los límites de lo denigrante.

Dos tercios de las víctimas eran hombres, y los niños de 12 años eran particularmente vulnerables. En la mayoría de los abusos, el delito cesaba cuando las víctimas llegaban a los 15 o 16 años.

Además, Adriaenssens dijo: ‘Según estos testimonios, no se trató sólo de un manoseo superficial. Hubo abuso sexual oral y anal, masturbación forzada y mutua. En otras palabras, se trató de personas que experimentaron actos graves’. En muchos casos las torturas duraron años.

‘Cuando tenía ocho años fui violada (con eyaculación) por un párroco. Ocurrió en la calle, tras salir de misa y delante de mi gemelo’, cuenta una de las víctimas, añadiendo que también su hermano había sufrido abusos, aunque por parte de otro cura: ‘Ocurrió dos veces sin que mis padres lo supieran, hasta que él se lo contó. Cuando ellos pidieron explicaciones al párroco, éste dijo que lo que había hecho era completamente normal’.

Según Adrianenssens, los monstruos tenían vínculos cercanos con las familias de las víctimas, por lo cual muchos de los niños no tenían a quién recurrir.

A su vez, agregó que la comisión no halló evidencias de que la Iglesia hubiera intentado encubrir sistemáticamente el abuso, aunque encontró instancias en las que no hizo nada para frenarlo.

‘El silencio es una enfermedad en la sociedad como un todo’, sostuvo.