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16 de Jan de 2021

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Medio Oriente: primaveras árabes

GINEBRA. Los jefes de Estado y de Gobierno del G20 se reunirán el jueves y el viernes en Cannes para hablar de la economía mundial y apr...

GINEBRA. Los jefes de Estado y de Gobierno del G20 se reunirán el jueves y el viernes en Cannes para hablar de la economía mundial y aprovechar también para acercar posiciones sobre una agenda diplomática que los divide empezando por el pedido de adhesión de Palestina a la ONU.

Las revoluciones árabes que sacudieron el panorama internacional desde la anterior cumbre del G20 en Seúl, hace ya un año, el conflicto libio o las protestas en Siria, crearon diferencias entre los países desarrollados y los emergentes.

El proceso de paz en Medio Oriente está en punto muerto: el histórico pedido de reconocimiento en el seno de la ONU de un Estado palestino, reclamado el 23 de septiembre en Nueva York, será examinado el 11 de noviembre por el Consejo de Seguridad donde lo espera, en el caso de que sea sometido a votación, un veto de Estados Unidos, uno de los cinco miembros permanentes.

Estados Unidos, fiel aliado de Israel, considera que esa candidatura puede hacer ‘descarrilar’ el proceso de paz israelo-palestino. Ese mismo día, el 23 de septiembre, el Cuarteto para Medio Oriente (Estados Unidos, Rusia, Unión Europea y ONU), anunciaba un plan para reactivar las negociaciones. El miércoles pasado sus emisarios se reunieron en Jerusalén con representantes palestinos e israelíes, pero por separado.

Los palestinos exigen, antes de cualquier diálogo, el congelamiento de la colonización por parte de Israel de Cisjordania y de Jerusalén este. Cuatro días después de la intervención del presidente palestino Mahmud Abas ante la ONU, Israel aprobaba la construcción de 1.100 nuevas viviendas en Jerusalén este.

Francia considera que el Cuarteto ha fracasado y que es necesario sumar al proceso a los miembros del Consejo de Seguridad, a los países árabes y aquellos de la UE que pueden actuar para que se reactive el diálogo.

En cuanto a la represión del regimen sirio de las masivas protestas que tienen lugar desde mediados de marzo y que desde entonces causaron más de 3.000 muertos según la ONU, enfrenta un Consejo de Seguridad paralizado.

Rusia y China, que son otros dos miembros permanentes, bloquean cualquier resolución que condene al regimen de Bashar al Asad.

A principios de octubre un proyecto de resolución impulsado por las capitales occidentales que preveía medidas selectivas contra dirigentes sirios recibió un doble veto ruso y chino. Francia, Gran Bretaña, Estados Unidos y otros miembros permanentes del Consejo de Seguridad tropiezan con las reticencias de Brasil, Sudáfrica e India.