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27 de Sep de 2020

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‘El mundo decía que era algo imposible de lograr’

Mientras Europa yace sumergida bajo una crisis económica en la cual la única solución parece ser la impuesta por los grandes bancos, en ...

Mientras Europa yace sumergida bajo una crisis económica en la cual la única solución parece ser la impuesta por los grandes bancos, en Islandia resoplan buenos vientos. Todo empezó con un hombre que en el 2008 dio un paso hacia adelante: encaró al Gobierno, a las críticas internacionales e incluso a los prejuicios. Hörður Torfason, la estrella de la revolución silenciosa en Islandia, se plantó frente al Parlamento y, con la ayuda de miles, las redes sociales y el sentido común, logró que el Gobierno islandés dimitiera y generó un cambio que nunca antes se había visto. Hoy él casi es un ejemplo y representa un camino diferente al trazado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) o el Banco Central Europeo (BCE). La Estrella entrevistó al líder de la revolución silenciosa.

¿FUE UNA REVOLUCIÓN?

Para mí fue, sobre todo, un cambio de situación. Si eso encaja en revolución, pues sí. Lo que realmente pasó fue que conseguimos que el Gobierno dimitiera y propusimos tres demandas: el Gobierno, el Consejo de Administración del Banco Islandés y la Junta de la Autoridad de supervisión Monetaria debían renunciar. Todo el mundo decía que esto era algo imposible de lograr. ¿Por qué? Porque nunca se había hecho antes .

¿CÓMO FUE QUE EMPEZÓ TODO?

El 6 de octubre del 2008 inicié una manifestación en frente del parlamento islandés a las 12:00 del medio día, justo cuando los parlamentarios salían a comer. Decidí quedarme ahí de 20 a 30 minutos todos los días y hacerles 2 preguntas: ¿Qué ha pasado en nuestro país? ¿Qué podemos hacer al respecto? Los periódicos son manejados por los partidos políticos que eran controlados por la gente rica, así que no nos estaban diciendo la verdad. Entonces decidí convocar a una reunión conjunta con gente joven y pedí permiso al Gobierno para congregar a las personas, así que todo se hizo legal y pacíficamente. En Islandia es legal que las personas puedan manifestarse en paz, es nuestro derecho constitucional.

¿QUÉ REACCIÓN TENÍAN LOS POLÍTICOS?

A pesar de que les escribí las demandas, no nos tomaban en serio. Expliqué que era un movimiento pacífico y que no queríamos una sociedad violenta y mucho menos disturbios. Pero no había caso.

HASTA QUE NACIÓ EL MOVIMIENTO...

Claro, ahí creamos el movimiento naranja y cada persona que asistía a las marchas llevaba algo naranja. La ciudad fue naranja en enero de 2009.

¿CUÁNDO LOS ESCUCHARON?

Todo comenzó un martes. Yo nunca había visto nada igual... Para el sábado ya éramos miles y fue la protesta más grande jamás hecha en Islandia. El domingo el Primer Ministro renunció y el lunes lo hizo todo el Gobierno. Así fue como sucedió. Tomó como cinco meses en total.

¿ES UN PROBLEMA DE TODA EUROPA?

Sí, todo el mundo en verdad experimenta problemas similares. Pero nosotros, los ciudadanos, somos los que elegimos a estos políticos, elegimos un Parlamento para que trabaje para nosotros. Así que si no hacen su trabajo deben irse.

¿HAY MUCHA DESIGUALDAD?

Muchas personas mueren todos los días porque pocos se roban nuestro dinero. Tiene que llegar un momento en que esto debe detenerse. Tomará tiempo, pero se puede hacer, así que yo le digo a las personas que no se rindan. Si miramos hacia atrás nos damos cuenta de que nunca antes tuvimos la oportunidad que tenemos ahora. Estamos frente a una nueva era y eso es gracias al Internet. Ahora podemos comunicarnos y por más que los políticos intenten detenerlo, no podrán porque saldremos a las calles y trabajaremos en su contra. Yo les digo a los jóvenes en España, donde tienen un 50% de desempleo, que ellos no están sin trabajo: tienen ahora el 100% de su tiempo para trabajar por esta causa y pelear por sus derechos. Esto es lo que hay que hacer para cambiar el mundo....

¿CUÁL ES LA DIFERENCIA AHORA EN ISLANDIA?

Islandia es como un bote pequeño, así que si quieres darle la vuelta es muy fácil. Pero estos países con economías enormes son como un gran buque, y toma tiempo que den la vuelta.

¿QUIÉN TIENE LA CULPA?

No me gusta culpar a nadie en particular, pero el sistema no está funcionando bien y nos está matando. Hay políticos y bancos que nos roban el dinero. Ellos nunca sufren. Hay que enseñarles que los ladrones de cuello blanco no merecen respeto. Son criminales. Pero no se trata de echarle la culpa a nadie, se trata de que si alguien no hace su trabajo bien o comete una falta y roba dinero, pues debe pagar por sus faltas. Eso fue lo que conseguimos aquí en Islandia: dejamos claro que ellos eran elegidos por nosotros y que debían trabajar para nosotros.