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04 de Jun de 2020

Mundo

Enfoque de comienzo anual

La crisis actual, que viene arrastrándose por cerca de una década, NO cede, no es cíclica ni se resolverá con los métodos de la de los a...

La crisis actual, que viene arrastrándose por cerca de una década, NO cede, no es cíclica ni se resolverá con los métodos de la de los años 30. Sin la posibilidad de creación de fuentes de trabajo y sobre la base de ampliar mercados (¿para quién?) que se persiguen con los TLC – TPC y los supuestos ‘rescates’ para los desarrollados, con una demanda contraída, agravada con salarios y pensiones criminales, con una economía recesiva y los países líderes del sistema encallados en un endeudamiento infernal, salvo Alemania, están en un punto sin retorno, pues, además, ya los pueblos empobrecidos despertaron. Jóvenes —de todos los países— que ingresan al mercado laboral, adultos y adultos mayores productivos, carecen de posibilidades de inserción. Los salarios de hambre, el ‘empleo’ informal y el desempleo aumentan llegando a elevados porcentajes como el 20% en EEUU, 40% en varios países de la Unión Europea y 50% en África, aumentando las inmigraciones hacia países indoamericanos y constituyen un claro indicativo del colapso del sistema. Bernanke (Federal Reserve), igual que sus antecesores, no presenta la realidad económica mundial como corresponde. La sobreproducción no alcanza a ser absorbida y los jóvenes, graduados académicamente, no encuentran trabajo aún en los países desarrollados, o sea, que la educación no está reduciendo la desocupación. La supervivencia de los pueblos, a nivel mundial, está en grave peligro. Los ataques incontrolados al medio ambiente, las irresponsabilidades de las transnacionales en explotaciones petroleras, mineras, energéticas y agrotóxicas, están exterminando las fuentes de vida en el planeta tierra. La clase obrera mundial y las etnias originarias, tienen un importante rol que cumplir y por ello deben ser incorruptibles, vigilantes y estar unidas. La vida de las presentes y futuras generaciones están en riesgo grave. Los remito a mi artículo del jueves anterior aquí, en La Estrella. El sistema occidental ampliado está obligado a una convergencia. Su techo fue alcanzado y sus métodos superados. No caben más engaños, hipocresía, ni imposiciones. Las convulsiones reclaman la necesidad de un cambio real ya abordado en países empobrecidos de América. Reducir la población, aumentar las ventas de armas o las apropiaciones de tierras y riquezas no resuelven la problemática que han creado. El monstruo creció tanto que no es posible continuar alimentándolo. Las protestas no cesarán con acorralamiento o represión sino con justicia social. Desde Méjico, pasando por Centro América, Colombia y Chile hasta la apetecida Antártida, soplan vientos de redención que no terminarán con que desaparezca Fidel o el satanizado líder bolivariano Hugo Chávez. Los pueblos están cansados de engaños y sedientos de justicia.

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